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MIENTRAS AGONIZO

La finalidad de la vida era prepararse para estar muerto durante mucho tiempo.

El tema fundamental del relato que el autor nos brinda es la historia de la familia Bundren: Addie Brunden, la madre, mientras agoniza ha pedido que la entierren con los suyos en el cementerio de Jefferson, la ciudad donde nació. La familia se dispone a cumplir sus últimas palabras, iniciando a tal fin un viaje fúnebre por el mítico terrirorio sureño, viaje que ocasionara la locura de Darl, las ansias de Vardaman por un tren de juguete, el accidente de Cash por la destrucción del puente, la pérdida de las mulas, el anhelo por parte de Anse de conseguir una dentadura postiza, de Dewey Dell que quiere obtener un medicamento secreto. Todo ello envuelto en el hedor del cadáver en descomposición por el largo viaje.

Toda la familia componen el personaje protagónico de la novela. La propia Addie que al borde de la muerte sigue de cerca los preparativos para su futuro descanso; su marido Anse, padre de sus hijos, una persona egoísta, aprovechada, sin nada que le lleve a ser un ejemplo familiar. Cahs, el primogénito, que se dedica a construir el ataúd donde será colocada su madre una vez muerta. Jewel, un hombre que responde a una oscura infancia y es de caracter elemental, violento con frecuencia, -tiene de sobrenombre &uml “cara de palo“-. Dewey Dell es la única hija de la familia, es astuta y se torna desesperada a causa de su secreto. Darl se vuelve loco por la pérdida de su madre. Finalmente Vardaman, el más pequeño de todos, todavía un niño que sabe guardar el secreto de su hermana, que sueña con el tren que nunca ha tenido y en el que parece ir naciendo, por su forma de expresarse, rasgos de una futura locura.

Otros personajes secundarios, –Cora, Tull, Peabody, Amson, etc.- aparecen para que tengamos una visión exterior de lo que sucede con la familia.

Faulkner en el viaje de carácter bíblico y épico de los Bundren hace gala de su crudeza habitual y muestra los despojos de la humanidad entresacados de una clase social compuesta por pequeños propietarios campesinos, braceros y pobres en general, víctimas de un atraso económico y social que afecta a la forma de ser de esta gente sometida al acatamiento servil de una religiosidad estrecha que no permite cuestionarse el rumbo ni las normas de sus vidas, religiosidad que conforma el “cordón bíblico” y donde son flagrantes las contradicciones entre los principios y la conducta real de los hombres atados a dicho cordón.

Sobre esta familia actuan condicionantes sociales ya vistos, pero incluso dentro de este contexto alienado, los Bundren “son raros”. Su extrema pobreza, superior a la media, mueve a los que los rodean a socorrerlos, situación que explica la constante intromisión de los vecinos en su vida. Está también la conducta conspicua de los miembros de la familia; el egocentrismo del padre, la inflexibilidad y violencia de Jewel, etc., pero sobre todo la veta de locura que corre por sus genes y que se evidencia en el comportamiento de Darl y, al parecer tambien está latente en el pequeño Vardaman.

Y son estas características lo que hace posible la verosimilitud del famoso viaje y la erupción de sus contradicciones internas, que provocan al final una dislocación en el seno familiar.

Pese a todas estas miserias existe un cierto rango épico en el empeño; descripto por el autor aunque sea en un tono burlón. Ellos, la familia, se enfrentan muy bien a su destino. Son tenaces en su empeño, por absurdo que este resulte, y ello los eleva; les confiere cierta dignidad.

No es una novela facil, practicamente ninguna de las de Faulkner lo son; pero la maestría del autor hace que sea aceptable su lectura y sobre todo obliga a pensar sobre lo que en ella sucede, tanto en el fondo como en la forma.

William Faulkner nació en New Albany, Misisipi, el 25 de septiembre de 1987 y falleció en Byhalia el 6 de julio de 1962. En sus obras destacan el trama psicológico y la profundiad emocional, utilizó para ello una larga y serpenteada prosa, además de un léxico meticuloso. Nobel de Literatura de 1949.

Fue considerado el rival estilístico de Ernest Hemingway (sus largas frases contrastan con las cortad de Hemingway ) y es considerado uno de los principales modernistas estadounidenses de la década de 1930 y conocido por su uso de técnicas literarias innovadores, como el monólogo interior, la inclusión de múltiples narradores o puntos de vista y los saltos en el tiempo dentro de la narración.

Tuvo una gran influencia en la generación de escritores hispanoamericanos de las segunda mitad del siglo XX.

Era el mayor de cuatro hermanos de una familia tradicional sureña. Estuvo muy influído por su estado natal, así como por el ambiente general del Sur. Misisipi marcó su sentido del humor y mantuvo una fuerte presencia a lo largo de toda su obra, en la que el carácter típico sureño fue una constante y que junto a la atemporalidad de sus temas marcarían la base de todas sus recreaciones literarias.

Durante la  I Guerra Mundial ingresó como piloto de la RAF . Al regresar a su ciudad, Oxford, ingresó como veterano en la Universidad de Misisipi, abandonando posteriormente y por segunda vez, sus estudios. Antes lo había hecho en 1915. Este abandono lo motivó sus ansias de dedicarse a escribir.

En 1924  publicó su primer y único libro de poemas: The Marble Faun.

A partir de 1921 Faulkner trabajó como periodista en Nueva Orleans y conoció al escritor de cuentos estadounidense Sherwood Anderson, que le ayudó a encontrar un editor para su primera novela, La paga de los soldados (1926).

Despues de un viaje por Europa comenzó a escribir una seire de novelas ambientadas en el condado ficticio de Yoknapatawpha  (inspirado en el condado de Lafayette, Misisipi), donde transcurren gran parte de sus escritos y del cual hace una descripción geográfica y traza un mapa en ¡Absalón, Absalón! .

En 1929 contrajó matrimonio con Estelle Oldham y decidió establecer su casa y fijar su residencia literaria en el pequeño pueblo de Oxford.

Otro de sus trabajos, lucrativo por cierto, fue el de guionista de la floreciente industria cinematogáfica de Hollywood.

Ha sido un  escritor que ha influido en un gran numero de autores en español como Juan Rulfo, Juan Carlos Onetti, Juan Benet, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Juan José Saer y Jorge Luis Borges (traductor de Las palmeras salvajes al castellano).

Faulkner arrastró problemas con el alcohol durante gran parte de su vida. Ello no le impidió seguir escribiendo hasta su muerte a causa de un infarto de miocardio. Sus restos están inhumado en el Oxford Memorial Cementery, en Oxford, en el sepulcro familiar.

 PREMIOS:

OBRAS:

Tiene además publicados un buen numero de Relatos.

Hacer mención a que pese a sus premios literarios nunca quiso vivir una vida de  hombre famoso. Quería hacer la vida que le gustaba, un tanto caótica y bohemia. Hacer cualquier locura para poder preservar su obra. Decía de él:

«Si reencarnara, sabe usted, me gustaría volver a vivir como un zopilote. Nadie lo odia, ni lo envidia, ni lo quiere, ni lo necesita. Nadie se mete con él, nunca está en peligro y puede comer cualquier cosa.»

 

 

LA OCULTA

Yo he olido esta tierra, me la he puesto en la nariz para tratar de saber – por el olor – por qué la queremos tanto.

La Oculta es una finca perdida en las montañas de Antioquia, al noroeste de Colombia. Es desde finales del siglo XIX la hacienda de la familia Ángel. Pilar, Eva y Antonio Ángel son los últimos descendientes de esta estirpe. Es a través de sus narraciones como iremos conociendo los pormenores y evolución de esta heredad, que es lo mismo que decir la historia de aquellos que hicieron posible el legado.

Los Ángel son de origen español. LLegaron a Colombia en busca de una vida mejor, como muchos otros en los siglos de la conquista. Se deja entrever que el motivo de abandonar España no fue unicamente el de poder amasar una fortuna allende los mares. Había una poderosa razón, el primero de los Ángel era judioconverso, –marrano-. Su apellido no era Ángel, era Angeli, pero esa i se perdió en alguno de los papeles que le identificaban, lo que no dejó de ser una ventaja, ya que ser converso no era algo que por aquel entonces diera una excesiva confianza.

Los hermanos citados han nacido en la finca. En ella han pasado su infancia y primera juventud. Entre sí tienen importantes diferencia de caracter. Pilar, la mayor, ha sido siempre una persona con ideas de futuro muy definidas, casarse con su novio de siempre, Alberto, tener hijos y criarlos en la hacienda. Es la más parecida a su madre, que era el nexo de unión de los tres hermanos cuando estos tomaron distintos rumbos en su madurez. Ella ama a aquella tierra, es su mundo y está dispuesta a sacrificar lo que sea para no perder la posesión en la que quiere acabar sus días. No ha sido una buena estudiante ni ha tenido más ambiciones que las comentadas. Vive en La Oculta y cuida de la casa. Eso pese a que uno de sus hijos fue raptado por la guerrilla. Ni un suceso tan trágico la hará cambiar de opinion sobre sus deseos de vida apegada a La Oculta.

Eva, la segunda, es la antítesis de su hermana. Persona dotada de una notable inteligencia y un cierto encanto femenino, su mente vuela lejos de allí. No es de las que piensan que el matrimonio es un fin. Quiere tener un mundo propio y la vida en su heredad le resulta opresiva. Incluso le molesta ser propietaria de una parte de la finca. Por ella se vendería, pero no tiene el consentimiento de sus hermanos, por lo que se ve obligada a sufragar los gastos comunes. Además y en los momentos difíciles que el país vivió con guerrillas y paramilitares campando a sus anchas, a ella le tocó  sufrir un trágico episodio que puso en pelígro su vida, Es uno de los relatos más interesantes de la novela por el climax con que el autor rodea lo que Eva nos cuenta sobre el suceso. Se disfruta leyendolo y deseando saber el desenlace. Uno de los aciertos de la narración, que tiene varios.

Antonio es el varón de la casa. Para él La Oculta es algo así como ese lugar en el que se han vivido momentos emocionantes y felices de la adolescencia y juventud, y al que se puede y desea volver en cuantas ocasiones se presentan.   Es homoxesual. Precisamente otro gran momento de la novela es el relato que nos hace de la primera vez que tiene relaciones con otro muchacho. La situación está descrita con toda la delicadeza y ternura que para ellos aquello representó. También cuenta las consecuencias que para él y su acompañante tuvo aquel acto. Sus intentos de regenerarse, de luchar contra su condición. Al fin la aceptación de su familia y la marcha de su entorno. Vive en Nueva York, es violinista suplente de una gran orquesta y da clases de ese instrumento. Está casado con Jon, un pintor de raza negra, al que nos dice querer. Pese al cariño por su estirpe, -es un estudioso del árbol genealógico de la familia-, siente remordimientos por saber que el apellido Ángel se perderá dada su condición sexual. No ve posible una adopción ni otra forma de conseguir una descendencia que permita continuar con el citado apellido.

El autor describe el relato de una forma original. Va intercalando ordenadamente lo que de su vida en la propiedad o fuera de ella, así como de las relaciones entre los protagonistas, ellos mismos nos cuentan. De esa manera vamos formando un calidoscopio de intimidades, deseos, relaciones con terceros y situaciones sociales que nos envuelven y atraen desde la primera página. Vemos como el tiempo condiciona lo que unos y otros quieren con respecto a La Oculta. La distinta vida que los tres hermanos llevan, así como la evolución social que los rodea, condicionará definitivamente el destino de la finca. Es un final lógico y que sentiremos doloroso, ya que no hay duda que llegados a ese punto nosotros como lectores nos consideraremos involucrados en el desenlace de la narración.

La lectura es amena, pese a que el autor es descriptivo y lógicamente utiliza nombres de plantas o animales propios de aquellas tierras, También giros y expresiones  del castellano que por allí se habla. En este sentido lo escrito es enriquecedor.

Héctor Joaquín Abad Faciolince, nació en Medellín en 1958, es un escritor y periodista colombiano.

Inició sus estudios de medicina, filosofía y periodismo en su ciudad natal. Finalmente estudió lenguas y literaturas modernas en la Universidad de Turín. Fue columnista de la revista Semana hasta abril de 2008 y a partir de mayo de ese mismo año se integró al ahora diario El Espectador como columnista y asesor editorial.

Hijo de Héctor Abad Gómez, médico, profesor universitario y defensor de derechos humanos, asesinado en Medellín en Agosto de 1987. Fue el único hombre de una familia con cinco hermanas. Sus estudios de primaria y bachillerato los hizo en el colegio Los Alcázares, dirigido por el Opus Dei en Medellín. Pese a la oposición de ideas que su padre tenía con la Iglesia, su matrícula en ese centro se debió a su buena calidad de la enseñanza. En dicho colegio se inicia en el oficio de escribir y junto con Mauricio García Villegas crean una revista llamada Criterio en la que publican comentarios críticos de los profesore, de la escuela y de otros temas cotidianos.

Su infancia es influenciada en gran medida por su padre, tanto en lo referente a sus ideas sociales como literarias, ya que era un amante de este arte, especialmente de la poesía.

Después de un viaje a México en compañía de su progenitor se matricula en Medellín en la Universidad Pontificia Bolivariana de donde fue expulsado por una publicación en el pediódico Paredón, creado junto con otros compañeros de su carrera de periodismo. A pesar de este suceso es aceptado en la Universidad de Antioquia en donde continua sus estudios pero debido a los constantes paros y suspensiones de semestre, decide abandonar e ir a vivir con su novia a Italia.

Allí completas sus estudios en lenguas y literaturas modernas en la Universidad de Turín, en la que se gradúa con una tesis laureada sobre la obra de Guillermo Cabera Infante: Tres tristes tigres.

Como escritor ha obtenido diversos premios y reconocimientos como el  logrado por sus libros Angosta, Premio Casa de América de Narrativa Innovadora en el año 2000. En el 2005 le fue concedido en China el Premio a la mejor novela extranjera y por El olvido que seremos, libro sobre la vida y asesinato de su padre Héctor Abad Gómez,   le fue otorgado el premio Casa de América Latina de Portugal y el Premio Wola-Duke en Derechos Humanos. Ha recibido también el Premio Nacional de Cuento, una Beca Nacional de Novela y dos Premio Simón Bolívar de Periodismo de Opinion. Ha traducido a autores italianos y publicado numerosos ensayos de tipo académico para revistas de uno y otro lado del Atlántico. Igualmente ha sido un conferenciante invitado en eventos literarios en diferentes países.

Su obra esta traducida a varios idiomas, entre otras Malos Pensamientos, Asuntos de un hidalgo disoluto, El amanecer de un marido. Su última obra Traiciones de la memoria fue editada en 2009.

Reside en Bogotá. Es columnista del periódico El Espectador y comentarista de Blu Radio.

La Oculta

Yo he olido esta tierra, me la he puesto en la nariz para tratar de saber – por el olor – por qué la queremos tanto.

La Oculta es una finca perdida en las montañas de Antioquia, al noroeste de Colombia. Es desde finales del siglo XIX la hacienda de la familia Ángel. Pilar, Eva y Antonio Ángel son los últimos descendientes de esta estirpe. Es a través de sus narraciones como iremos conociendo los pormenores y evolución de esta heredad, que es lo mismo que decir la historia de aquellos que hicieron posible el legado.

Los Ángel son de origen español. LLegaron a Colombia en busca de una vida mejor, como muchos otros en los siglos de la conquista. Se deja entrever que el motivo de abandonar España no fue unicamente el de poder amasar una fortuna allende los mares. Había una poderosa razón, el primero de los Ángel era judioconverso, –marrano-. Su apellido no era Ángel, era Angeli, pero esa i se perdió en alguno de los papeles que le identificaban, lo que no dejó de ser una ventaja, ya que ser converso no era algo que por aquel entonces diera una excesiva confianza.

Los hermanos citados han nacido en la finca. En ella han pasado su infancia y primera juventud. Entre sí tienen importantes diferencia de caracter. Pilar, la mayor, ha sido siempre una persona con ideas de futuro muy definidas, casarse con su novio de siempre, Alberto, tener hijos y criarlos en la hacienda. Es la más parecida a su madre, que era el nexo de unión de los tres hermanos cuando estos tomaron distintos rumbos en su madurez. Ella ama a aquella tierra, es su mundo y está dispuesta a sacrificar lo que sea para no perder la posesión en la que quiere acabar sus días. No ha sido una buena estudiante ni ha tenido más ambiciones que las comentadas. Vive en La Oculta y cuida de la casa. Eso pese a que uno de sus hijos fue raptado por la guerrilla. Ni un suceso tan trágico la hará cambiar de opinion sobre sus deseos de vida apegada a La Oculta.

Eva, la segunda, es la antítesis de su hermana. Persona dotada de una notable inteligencia y un cierto encanto femenino, su mente vuela lejos de allí. No es de las que piensan que el matrimonio es un fin. Quiere tener un mundo propio y la vida en su heredad le resulta opresiva. Incluso le molesta ser propietaria de una parte de la finca. Por ella se vendería, pero no tiene el consentimiento de sus hermanos, por lo que se ve obligada a sufragar los gastos comunes. Además y en los momentos difíciles que el país vivió con guerrillas y paramilitares campando a sus anchas, a ella le tocó  sufrir un trágico episodio que puso en pelígro su vida, Es uno de los relatos más interesantes de la novela por el climax con que el autor rodea lo que Eva nos cuenta sobre el suceso. Se disfruta leyendolo y deseando saber el desenlace. Uno de los aciertos de la narración, que tiene varios.

Antonio es el varón de la casa. Para él La Oculta es algo así como ese lugar en el que se han vivido momentos emocionantes y felices de la adolescencia y juventud, y al que se puede y desea volver en cuantas ocasiones se presentan.   Es homoxesual. Precisamente otro gran momento de la novela es el relato que nos hace de la primera vez que tiene relaciones con otro muchacho. La situación está descrita con toda la delicadeza y ternura que para ellos aquello representó. También cuenta las consecuencias que para él y su acompañante tuvo aquel acto. Sus intentos de regenerarse, de luchar contra su condición. Al fin la aceptación de su familia y la marcha de su entorno. Vive en Nueva York, es violinista suplente de una gran orquesta y da clases de ese instrumento. Está casado con Jon, un pintor de raza negra, al que nos dice querer. Pese al cariño por su estirpe, -es un estudioso del árbol genealógico de la familia-, siente remordimientos por saber que el apellido Ángel se perderá dada su condición sexual. No ve posible una adopción ni otra forma de conseguir una descendencia que permita continuar con el citado apellido.

El autor describe el relato de una forma original. Va intercalando ordenadamente lo que de su vida en la propiedad o fuera de ella, así como de las relaciones entre los protagonistas, ellos mismos nos cuentan. De esa manera vamos formando un calidoscopio de intimidades, deseos, relaciones con terceros y situaciones sociales que nos envuelven y atraen desde la primera página. Vemos como el tiempo condiciona lo que unos y otros quieren con respecto a La Oculta. La distinta vida que los tres hermanos llevan, así como la evolución social que los rodea, condicionará definitivamente el destino de la finca. Es un final lógico y que sentiremos doloroso, ya que no hay duda que llegados a ese punto nosotros como lectores nos consideraremos involucrados en el desenlace de la narración.

La lectura es amena, pese a que el autor es descriptivo y lógicamente utiliza nombres de plantas o animales propios de aquellas tierras, También giros y expresiones  del castellano que por allí se habla. En este sentido lo escrito es enriquecedor.

Héctor Joaquín Abad Faciolince, nació en Medellín en 1958, es un escritor y periodista colombiano.

Inició sus estudios de medicina, filosofía y periodismo en su ciudad natal. Finalmente estudió lenguas y literaturas modernas en la Universidad de Turín. Fue columnista de la revista Semana hasta abril de 2008 y a partir de mayo de ese mismo año se integró al ahora diario El Espectador como columnista y asesor editorial.

Hijo de Héctor Abad Gómez, médico, profesor universitario y defensor de derechos humanos, asesinado en Medellín en Agosto de 1987. Fue el único hombre de una familia con cinco hermanas. Sus estudios de primaria y bachillerato los hizo en el colegio Los Alcázares, dirigido por el Opus Dei en Medellín. Pese a la oposición de ideas que su padre tenía con la Iglesia, su matrícula en ese centro se debió a su buena calidad de la enseñanza. En dicho colegio se inicia en el oficio de escribir y junto con Mauricio García Villegas crean una revista llamada Criterio en la que publican comentarios críticos de los profesore, de la escuela y de otros temas cotidianos.

Su infancia es influenciada en gran medida por su padre, tanto en lo referente a sus ideas sociales como literarias, ya que era un amante de este arte, especialmente de la poesía.

Después de un viaje a México en compañía de su progenitor se matricula en Medellín en la Universidad Pontificia Bolivariana de donde fue expulsado por una publicación en el pediódico Paredón, creado junto con otros compañeros de su carrera de periodismo. A pesar de este suceso es aceptado en la Universidad de Antioquia en donde continua sus estudios pero debido a los constantes paros y suspensiones de semestre, decide abandonar e ir a vivir con su novia a Italia.

Allí completas sus estudios en lenguas y literaturas modernas en la Universidad de Turín, en la que se gradúa con una tesis laureada sobre la obra de Guillermo Cabera Infante: Tres tristes tigres.

Como escritor ha obtenido diversos premios y reconocimientos como el  logrado por sus libros Angosta, Premio Casa de América de Narrativa Innovadora en el año 2000. En el 2005 le fue concedido en China el Premio a la mejor novela extranjera y por El olvido que seremos, libro sobre la vida y asesinato de su padre Héctor Abad Gómez,   le fue otorgado el premio Casa de América Latina de Portugal y el Premio Wola-Duke en Derechos Humanos. Ha recibido también el Premio Nacional de Cuento, una Beca Nacional de Novela y dos Premio Simón Bolívar de Periodismo de Opinion. Ha traducido a autores italianos y publicado numerosos ensayos de tipo académico para revistas de uno y otro lado del Atlántico. Igualmente ha sido un conferenciante invitado en eventos literarios en diferentes países.

Su obra esta traducida a varios idiomas, entre otras Malos Pensamientos, Asuntos de un hidalgo disoluto, El amanecer de un marido. Su última obra Traiciones de la memoria fue editada en 2009.

Reside en Bogotá. Es columnista del periódico El Espectador y comentarista de Blu Radio.

 

 

 

 

Nada se opone a la noche

Mi madre llevaba varios días muerta.

Ese hecho, el encuentro de su madre Lucile muerta, es el motivo que lleva a la autora Delphine de Vigan  a indagar en su pasado  y por extensión en el pasado de la familia Poirier. Es el deseo de conocer como fue la vida de sus abuelos, George y Liane y la de sus numerosos hijos Lisbeth, Barthélémy, Lucile, Antonin, Jean-Marc, Milo, Justine, Violette y Tom. Narrada en primera persona, es una novela intimista y dura, que fácilmente llega al corazón. Y es que los sentimientos están ahí y aunque contenidos, no dejan de impresionar y emocionar; tanto por su crudeza como por el amor filial que destilan por encima de cualquier otra consideración.

A lo largo de la narración nos va también hablando de su propia niñez y de la de su hermana Manon. Nos esboza como fue la infancia y pubertad de ambas, sus miedos, alegrías, indecisiones y extrañezas sobre los sucesos que a su alrededor se producían, el divorcio de sus padres, Lucile y Gabriel y la relación que ellas tuvieron con él después de aquel hecho.

Divide la historia en tres partes. En la primera nos narra la infancia y juventud de Lucile y sus hermanos, los sucesos que alegraron aquellos momentos y los que los entristecieron, en especial la muerte de Antonin. Como eran sus padres, aparentemente una pareja feliz y emprendedora, acogedora y entregada a sus hijos. Por destacar algo diremos que Lucile era una exitosa modelo de ropa infantil. De la lectura de esta parte podemos sacar las primeras impresiones de como será su futuro.

En la segunda parte nos detalla su vida juvenil, un tanto bohemia. También como  fue la infancia de Delphine; sus recuerdos, la relación con su hermana Manon y sobre todo la sensación que la autora tiene de que su madre se ha apartado de ella al cumplir más o menos diez años. Relata igualmente los primeros síntomas  de la enfermedad de    Lucile.

La tercera nos describe la madurez de Delphine, el nacimiento de sus hijos y la lucha de su madre contra la enfermedad que la consume.

A lo largo de toda la narración nos va detallando las dificultades que encuentra para desarrollar la historia. Los esfuerzos para que las personas que conocieron y vivieron los hechos hablen de los mismos y le entreguen aquello que pueda servir para describirlos, fotos, diarios, grabaciones. La lucha contra los miedos a rememorar lo pasado, a enfrentarse con sus actitudes de entonces, a preguntarse el grado de responsabilidad que tuvieron en lo acaecido. Es una terapia de todos, de la familia entera. Es el sillón del psicoanálisis al que les convoca la llamada de Delphine y al que acuden, pese a saber que volver sobre aquellos días no va a ser siempre  agradable y puede abrir heridas que se creían muy cicatrizadas.

En el relato la autora pone distancia entre ella y los diferentes personajes que aparecen. Son familia, pero al describirlos  evita todo juicio de valor que sobre ellos pueda tener. Los detalla por lo que cuentan, por las aportaciones que hacen al común. Y, sinceramente, creo que acierta. Esa postura hace más creíble la historia que nos brinda.

Este  esfuerzo colectivo de evocación tiene un efecto colateral que la autora comenta. Nos dice que alguno de sus familiares le confesó que el  ejercicio de memoria llevado a cabo ha tenido el sorprendente efecto de conseguir que volvieran a hablar. La vida los había distanciado, emocional y físicamente. Lo hecho ha logrado que vuelvan a comunicarse y estar más unidos. Se han reencontrado

Animo a leer el libro con calma y con la mente muy abierta. Sin juicios de valor. El lector puede implicarse en lo que sucedió y juzgar,  pero siempre le faltará conocer  todos los matices. Lo que se narra de memoria por muchas pruebas físicas en que se base, viene filtrado por el paso del tiempo que, por mucho que nos esforcemos y sin ser conscientes de ello, distorsionan nuestra actual visión de lo sucedido.

Delphine de Vigan (Boulogne-Billancourt, 1966) . Novelista francesa. Actualmente vive en París.

Creció en una familia “difícil” lo que hizo que se refugiara en la lectura. Tras varios pequeños empleos, ocupó en Alfortville un puesto de ejecutivo en un instituto de encuestas. Más tarde retomó sus estudios; una licenciatura y un máster en recursos humanos y comunicación interna. En la actualidad, madre de dos hijos, vive de su pluma desde 2007.

Su primera novela, Jours sans faim, en la que contaba su lucha contra la anorexia, apareció en 2001 bajo el seudónimo de Lou Delvig. Siguió escribiendo bajo su verdadero nombre y su novela No y yo (2007), se convirtió en un best seller que recibió el Premio de los libreros y fue llevado a la pantalla por Zabou Breitman en 2010.

Las horas subterráneas (2009), con un gran éxito de crítica y muchos lectores figuró en la lista de obras seleccionadas para el Premio Goncourt y obtuvo el Premio de los lectores de Córcega. Nada se opone a la noche (2011) ha obtenido el Premio de novela FNAC, el Premio de novela de las Televisiones Francesas, el Premio Renaudot de los Institutos de Francia, el Gran Premio de la heroína Madame Figaro y el Gran Premio de los lectores de Elle. Ha tenido un éxito arrollador en Francia donde ha superado el medio millón de ejemplares y ha estado durante muchos meses en el raaking de las novelas más vendidas. Además ha sido o está siendo publicada por varías editoriales extranjeras.