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LAS VIUDAS DE LOS JUEVES

¿Detras o frente a la pared?, dice ella. “Es lo mismo”, “No, no es lo mismo, ¿viste ese dibujo que te muestran y tenés que decir si ves una mujer vieja o una mujer joven?” “Sí, yo vi la joven”, dice él. “La pared de la Cascada es lo mismo” dice Romina y recorre el círculo con la rama. “Uno puede mirar lo que la circunferencia deja dentro o puede mirar lo que deja afuera, ¿entendés?. “No” “¿Cual es el adentro o el afuera?” Juani la escucha pero no dice nada. “¿Nos encerramos nosotros o encerramos a los de afuera para que no puedan entrar?.

Esta conversación entre dos de los protagonistas de la historia, Juani y Romina, detalla perfectamente el argumento de la misma. Vivir en el country de Altos de la Calzada era estar en un mundo aparte. Un mundo en el que sus habitantes eran gente de clase alta, se regían por normas por ellos establecidas que determinaban el comportamiento colectivo en todo tipo de circunstancias, desde las más nimias a las más graves, siempre que estas no precisasen forzosamente la intervención de los cuerpos de seguridad o judiciales de la nación. Altos de la Calzada era una burbuja en una socidad en descomposición moral y económica. Allí parecía que lo que sucedía en el resto de la nación no les afectaba.

Para los habitantes de ese eden lo importante era su estatus, la aperiencia que daban de su persona y familia, el poder que traslucia de sus acciones públicas, fiestas, reuniones sociales, coches, viajes, etc., todo aquello que denota el nivel económico y social del que lo realiza. A esto se añadía la habilidad deportiva, lo bueno que se podía ser en el golf o el tenis.

Los hijos de esta élite eran educados en el  exclusivo colegio Lekelands que queda fuera del country. Se hacía hincapíe en el nivel de inglés de los alumnos y en su comportamiento tanto en clase como fuera del ámbito docente. La seguridad de la urbanización se encargaba de vigilar que los jovenes tuviesen un comportamiento ejemplar y cualquier alteración en dicho hacer era denunciado y puesto de relieve por una Junta de conducta que llamaba al orden a los descarriados imponiento las correspondiente sanciones. Todo dentro del ámbito urbanizado, cercado por el correspondiente alambrado, vigilado día y noche, con filtros para entrar y salir, incluso para aquellos residente que por cualquier razón estuviesen denunciados a dicha seguridad. Quince vigilante diurnos y veinte nocturnos aseguraban la tranquilidad de los que allí moraban.

La historia se centra en siete de las familias que allí viven. Cuatro de ellas seran especiales, son las que componen el grupo de los Jueves. Las mujeres de estas familias son las llamadas “viudas de los jueves“, día en que sus maridos se reunen para jugar en casa de alguno de ellos sin presencia femenina.

Tienen también especial relieve en toda la narrativa dos de los hijos de estas familias,  Juani,  hijo de Virginia y Ronie Guevara y RominaRamona -, hija adoptiva de Mariana y Ernesto Andrade. Romina, nombre que le asignó su madre adoptiva ya que el de Ramona no le parecia adecuado a personas de su posición social, tiene un hermano de madre, Pedro, también adoptado por el matrimonio Andrade. Romina se siente un tanto apartada del cariño de su madre debido a que es “morocha” y se le nota, cosa que no ocurre con su hermano. Mariana dice a quien quiera oirla que si adoptó a Ramona fue por que sin ese requisito no se hubiese podido llevar a Pedro.

El resto de familias que componen el elenco son: los Scaglia, Tano es el cabeza de familia y Teresa su esposa. Tienen dos hijos, Matias y Sofía.

Los Urovich familia formada por Marín y Lala. Tambien con dos hijos Ariel y Ariana.

Los Masotta, Gustavo y Carla forman dicha familia. No tienen hijos.

Los Insua, Alfredo y Carmen. Tienen dos hijos mellizos.

Y por último los Llambrías, Son Beto y Dorita.

Salvo los Guevara todos gozan de un buen estatus económico. Ninguno tiene problemas de dinero y algunos como es el caso de los Scaglia son famosos por su dadivosidad en fiestas y demás elencos.

Como ha quedado dicho, Ronie Guevara hace tiempo que se encuentra desempleado y es de todos los nombrados el que menor nivel económico tiene. Es su esposa Virginia quien aporta dinero al matrimonio. Ella creó una empresa inmoviliaria y su desempeño le permite poder seguir viviendo en la urbanización si bien sin lujo alguno.

A través de la vida de estos personajes y del comportamiento de sus hijos vamos conociendo como se desarrolla la convivencia en esta cerrada sociedad. Todo parece perfecto pero no es real. Importa tapar lo que no se ajusta al modelo, cueste lo que cueste. Así se tapan infidelidades, adicciones a drogas, alcohol incluido, comportamientos erraticos y poco éticos. Lo importante es lo que los demas ven en nosotros y no lo que realmente somos.

                                                Un country en Argentina

Los avatares de la vida van poniendo a todos en su sitio, en especial a los cuatro componentes principales. Los Guevara, Scaglia, Urovich y Masotta. Destacamos la fortaleza de Virginia, el sentido ético de Juani y Romina. A la vez vemos la sordidez de la dirección del colegio, el comportamiento errático de Tano o Gustavo, los que parecían más fuertes y seguros, el inadmisible comportamiento de Mariana hacia su hija y como ya dijimos la peculiar forma de tratar los asuntos éticos del colegio.

La autora describe todo este ambiente con una prosa fácil, plagada de modismos propios de la lengua castellana en Argentina. Parece conocer bien este mundo, lo que hace sospechar que ella estuvo dentro de él. La lectura interesa pero a mi modo de ver exige atención para no perder la relación que los personajes tienen entre sí, para casar quien es quien con relación a su familia. Recomiendo hacer una especie de escalilla donde quede claro a que clan pertenece cada uno de los componentes de la historia. Facilita mucho la comprensión y el motivo  de lo que se cuenta.

El final es un tanto sorprendente pero al tiempo es coherente con esa forma de vida donde perder la condición social es el peor de los desastres que pueden afectar al responsable familiar. Me atrevo a decir que el desenlace que se narra será poco ético pero desde el punto de vista de los protagonistas no deja de ser heroico

Claudia Piñeiro nació en Burzaco en Abril de 1960. Es escritora, guionista de TV, dramaturga y contadora argentina.

Se recibio de contadora en la Universidad de Buenos Aires. Esta profesión la ejercio durante diez años antes de dedicarse a la escritura.

Su primera novela publicada fue una juvenil, Un ladrón entre nosotros, en 2004. Este fue a la vez el año de su primer estreno teatral, Cuanto vale una heladera.

En 2005 obtuvo el Premio Clarín por la novela Las viudad de los Jueves, obra que fue llevada al cine por el director Marcelo Piñeyro.

Su producción literaria es variada. Va desde un intento de novela erótica, El secreto de las rubias, -texto sin editar pese a quedar finalista en un concurso de La sonrisa Vertical-, a la literatura infantil, juvenil, policiaca e incluso narrativa histórica. También es prolija en su produción teatral.

Está en posesión de diversos premios y distinciones destacando el Premio Clarín ya mencionado.

 

 

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