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Una Madre

Y es entonces cuando se me ocurre que este baile tan bien acompasado, este laberinto de gestos tan naturalmente hilados, todo este lenguaje fácil, reconocible, automático…, todo esto es lo que nos hace familia, historia común, comunidad. (76)

Una Madre habla de esto, de una familia, de los lazos que la unen, de cosas comunes, cariños no siempre bien expresados; problemas, también a veces mal expuestos; encuentros y desencuentros; variedad y comunidad. De eso nos habla Alejandro Palomas en las doscientas cuarenta y pico páginas de este libro.

Lo difícil es narrar las circunstancia que rodean a los personajes que componen dicha familia sin que el lector caiga en el desánimo de continuar queriendo ver a donde nos lleva lo que escribe. Y ese es para mi el primer mérito del relato, que interesa, que hace que lo sigamos con anhelo. Y no son personajes fáciles, ni la vida de la familia lo ha sido en todo su tiempo. Mama, personaje realmente central de la odisea en la que estamos inmersos, es una persona de 65 años. Hasta hace dos años casada con un hombre estafador, dominante y controlador. Con su voluntad anulada como la del resto de componentes de la unidad familiar. Ahora, libre al fin, ha descubierto un espíritu de aventura y no deja de iniciar cosas. Le ayuda su amiga Ingrid, una mujer que solo conocemos por los comentarios de Amalia, la madre, y que se nos revela como seguidora de algún tipo de vida extraño con influencias orientales.

Sigue su hija mayor, Silvia. También dominante como su padre y que ahora que él no está ha tomado esa función con los galones que conlleva ser la mayor de los hermanos. Soltera aunque viviendo con Peter, un sueco que nunca ha querido que le presentaran a la familia. Es una obsesa del orden y la limpieza. Viaja por trabajo a todo el mundo y es eficiente y cumplidora.

El tercero en discordia es Fer, el narrador de todo lo que pasa. Treinta años. Está viviendo un mal momento desde que su compañero Andrés  le abandonó, dejándole como recuerdo un cachorro de gran danes, de nombre Max; hoy un perrazo de 60 k de peso y su gran amigo. Su trabajo es  subtitular películas, además de doblar voces en ellas y prestar esta para anuncios publicitarios. Pero está solo, bueno con su madre, y no se ve con fuerzas para iniciar una nueva relación de pareja.

Enma es la tercera. Es lesbiana. La muerte accidental hace ya un tiempo de su compañera Sara de la que estaba muy enamorada, ha influido de forma importante en su vida y manera de comportarse. Su actual amor con Olga, una ejecutiva bancaria, ha logrado paliar en algo aquella situación, pero el recuerdo sigue ahí y parece que formará siempre parte de su existencia. Es maestra.

El quinto componente es Tio Eduardo. Hermano de Mama. Es una persona singular. No se llevaba bien con su cuñado y esto hacía que su presencia en reuniones familiares fuese una excepción. Ahora, con su hermana divorciada, siempre que puede está en ellas. Eso si, nunca de forma anónima. Él tiene que ser uno de los centros de atención y para ello recurrirá a todo tipo de subterfugios, incluso inventándose situaciones o hechos. Necesita que le hagan el debido y, para él, merecido caso. Es todo corazón. Silvia es su sobrina predilecta y siente por su hermana un gran cariño. Sabe que esta familia, extraña y lejana, él vive en Lisboa, es el puerto al que siempre puede llegar y ser recibido.

Como es fácil deducir de la descripción hecha de los componentes del clan no se puede  decir que sea una familia-tipo. Es más, vistos desde fuera, se diría que es una familia desestructurada. Ninguno encaja en lo que llamamos parámetros familiares normales. ¿Que les mantiene unidos?. Les mantiene unidos el urdimbre que pacientemente, con sus modales de mujer ingenua y en ocasiones ida, Amalia se afana en colocar para que los demás puedan pasar por ella sus hilos llenos de amargura, esperanzas, logros no alcanzados y desamores. Hilos todos que tejen una fuerte tela en la que tienen cabida y en la que el cariño está siempre garantizado. Son conscientes de sus limitaciones, de sus casi siempre fracasos y al tiempo que pueden criticar tal o cual acción puntual de los demás, saben asumirla y animar para que no pase a mayores; para que nadie caiga en el hoyo profundo del olvido, censura o desamor. Están vacunados contra todo pesimismo. De esa vacuna se encargó su desaparecido padre, un ser al que pintan despreciable en todos los ámbitos y el motivo por el que la madre les pide una y otra vez perdón, perdón por haberles dado como progenitor a una persona de ese pelaje.

En esa cena de fin de año se cuentan y recuerdan muchas cosas. Hay sorpresas y lo que pudiéramos llamar bromas. Amalia está muy contenta. Tiene a todos consigo y se siente feliz. Es una manazas de cuidado pero no le importa. Ella sabe lo que es sufrir un calvario como lo fue sus años con un hombre que la aniquilaba y despreciaba. Y sabe que ya no volverá a ser así; sabe lo que perdió hasta el momento en que la abandonó su marido y está dispuesta a que no vuelva a pasarle,  ni a ella ni a ninguno de los suyos. A eso les anima, Sabe que “no vale esperar a que pase algo para que las cosas cambien, porque por mucho que cambien, si no las miras, si no tiendes la mano para tocarlas, nunca te darás cuenta de que ya no son las que eran.”. Hay que agarrarlas y comenzar de nuevo cuantas veces haga falta.

Es un relato para leer despacio, masticar lo que se dice y ponernos en los zapatos de los intervinientes. Todos los actores de la trama están bien, incluso muy bien perfilados. Sus personalidades definidas con sus anhelos, aspiraciones y miedos. Se nos hacen cercanos y nos afecta lo que nos cuentan. Deseamos que sus vidas se resuelvan y sean felices.

Alejandro Palomas nació en Barcelona en 1967.

Estudio Filología Inglesa en la Universidad de Barcelona, completando su formación en el New College de San Francisco, donde cursó una maestría en Poesía.

Desde entonces ha trabajado como traductor de importantes autores, así como escribiendo para varios medios de comunicación, actividades que ha compaginado con su pasión por la escritura.

A lo largo de su carrera literaria ha publicado varias novelas, como El tiempo del corazón; El secreto de los Hoffman, (con el que fue finalista del Ciudad de Torrevieja 2008) o El alma del mundo (también finalista del Premio Primavera). Sus dos úlltimos libros, Una madre y Un hijo, han recibido el aplauso de la crítica.

 

 

 

 

Tierra desacostumbrada

La naturaleza humana no dará fruto, al igual que la patata, si se planta una y otra vez, durante demasiadas generaciones en la misma tierra agotada. Mis hijos han tenido otros lugares de nacimiento y, hasta donde alcance mi control sobre su fortuna, echarán raíces en tierra desacostumbrada. (Nathaniel Hawthorne )  

La frase es lo primero que se lee en el libro que hemos escogido en el Club para iniciar las sesiones en 2013. Sinceramente me parece un canto a la movilidad y adaptación humana, a sentirse ciudadanos del mundo, a saber que, sin tener que olvidar nuestra propia cultura, podemos integrarnos en otras desde el respeto mutuo y sin imposiciones.

De eso tratan las historias que se cuentan en esta novela. Las acciones en todas ellas son protagonizadas por personas nacidas en Estados Unidos cuyos padres son originarios de India, son lo que comúnmente se llaman de segunda generación. Están perfectamente integrados en la cultura occidental pero no han perdido sus raíces y se siente vinculados a costumbres familiares y sociales que les entroncan con sus padres y con sus raíces en el  país de origen de estos. Costumbres de las que no pueden o no quieren desvincularse totalmente.

El libro lo componen 8 relatos. Los cinco primero son inconexos, si exceptuamos el hecho de estar protagonizados por inmigrantes indios de segunda generación que pertenecen a una cierta élite cultural. Los tres últimos, la historia de Hema y Kaushik, configuran una pequeña novela en tres capítulos. En todos ellos el tema central es la condición humana y las relaciones familiares. Esas cadenas que unen a todos los de una misma estirpe. Nos habla de las relaciones de padres e hijos, de encuentros y abandonos, de renuncias obligadas y dolorosas  que les permiten seguir su camino en la nueva tierra, de todo aquello que les ayuda a comprender la realidad que les rodea y a la que deben  adaptarse para ser lo más felices posible y también a la que deben  transmitir  sus propios valores y conseguir que estos no interfieran en esa adaptación y desarrollo comentado.

Son historias de inmigración, de personas fuera de su entorno cultural, en tierra desacostumbrada;  historias que cuentan la dificultad de sustraerse a los vínculos  que les son propios y que es preciso dejar al margen para crecer en esa nueva tierra. No será fácil para nadie, pero como antes se comenta, es necesario hacer, para que los nuevos vínculos afectivos den el fruto deseado aunque ello conlleve silencios y renuncias.

El libro está escrito con fluidez y su lectura resulta fácil. Los temas emocionan quizás porque tratan de asuntos íntimos como son las comentadas relaciones,  familiares, de pareja y sociales, comunes a todos los humanos, pero a la vez condicionadas por razones de raza, cultura o religión.

Jhumpa Lahiri nació en Londres en julio de 1967, hija de inmigrantes del estado indio de Bengala Occidental. Su familia se mudó a Estados Unidos, concretamente a Rhode Island, cuando tenía tres años de edad. Ella se considera estadounidense. De hecho dice “yo no nací aquí pero bien podría haber hecho“. Creció en Kingston. Su padre Amar Lahiri era el bibliotecario  de la Universidad de Rhode Island. Su madre quería que sus hijos no olvidasen su lengua bengalí y durante su juventud realizó frecuentemente viajes a Calculta para visitar a la familia.

Su nombre propio es el de Nilanjana Sudeshana. Al comenzar a frecuentar el jardín de infancia, su padre decidió llamarla por el nombre de su mascota Jhumpa añadiendo el Lahiri familiar, ya que consideraba estos nombres más fáciles que el verdadero. Ella recuerda que siempre se sintió avergonzada por su nombre, como si causara dolor a alguien por ser quien eres.

Se licenció en Literatura Inglesa en el Barnard College en 1989. Después recibió múltiples grados en la Universidad de Bostón, como MFA en escritura creativa, Master en Literatura Comparada y Doctora en Estudios del Renacimiento. Ha enseñado escritura creativa  en la Universidad de Bostón y en la Escuela de Diseño de Rhode Island.

En 2001 se casó con Alberto Vourvoulias-Bush. Comentar que su marido es guatemalteco, nacido en México de padre estadounidense de origen griego. Actualmente vive en Fort Greene, Brooklyn con su marido y sus dos hijos.

Inicialmente sus escritos no fueron del agrado de los editores.  Su primera colección de cuentos Intérprete de emociones  se publicó en 1999. Elogiada por la crítica norteamericana, recibió por contra alguna críticas en el país de origen de sus padres. Aborda en ellos temas delicados sobre la vida de los inmigrantes indios, temas como las dificultades maritales, abortos y el despego entre la primera y segunda generación de estos inmigrantes. Vendió 600 mil ejemplares y en el año 2000 recibió por esta obra el Premio Pulitzer. (Era la séptima vez que una colección de cuentos ganaba el prestigioso premio).

En 2003 lanzó al mercado su primera novela, El buen hombre, en la que relata la vida durante más de treinta años de una familia de inmigrantes indios y la brecha que padres e hijos experimentan en su relación durante ese prolongado período. La novela fue adaptada al cine en 2007. Rodada en Bollywood, dirigida por Mira Nair. Jhumpa Lahiri actúa en ella como “tia Jhumpa“.

La que nos ocupa, Tierra desacostumbrada, se publicó el 1 de Abril de 2008 y tiene el mérito de haberse encaramado al primer puesto de la lista de best seller del New York Times de forma inmediata.

Desde 2005 es vicepresidenta de la PEN American Center, una organización diseñada para promover la amistad y la cooperación entre escritores.

Ha realizado esporádicos trabajos para la televisión. Concretamente para la productora HBO.

Tierra desacostumbrada

La escritora de origén bengalí Jhumpa Lahiri (Londres, 1967) nos ofrece un conjunto de relatos protagonizados por inmigrantes hindus de primera o segunda generación. Así encontramos referencias a costumbres, ritos, modos de hacer, sabores y olores de la India, y de su contraste con la vida en los barrios estadounidenses, con los centros comerciales, con los lazos familiares individualistas tan diferentes a la familia extensiva india. Pero este mundo tan concreto y minucioso recrea situaciones y problemas universales: la familia, la búsqueda de una identidad fuera de esa familia y en una tierra ajena (desacostumbrada) y al mismo tiempo, la irremediable añoranza de la tradición y de las raíces, la búsqueda incesante del amor.

La autora nos atrapará con una prosa sencilla, con sus detalles y descripciones.  Tiene dejes de un realismo social estadounidense pero también recuerda a los escritores rusos que describian a un estracto social muy concreto.

“Se volvió para mirar a su nieto dormido… de pronto cobró conciencia de que probablemente no viviría lo suficiente para ver a Akash alcanzar la edad adulta, que no vería a su nieto como un hombre de mediana edad, un anciano, y esa simple realidad lo entristeció”

Con su primer libro, Intérprete de emociones, ganó el Premio Pulitzer y el premio de la revista The New Yorker al mejor debut literario del año; su segundo libro El buen nombre fue llevado al cine por Mira Nair en 2006. Tierra desacostumbrada es su tercer libro y ha recibido también varios premios, entre ellos el de mejor libro del año 2008, otorgado por The New York Times.

Entrevista a la autora

Tierra desacostumbrada

La naturaleza humana no dará fruto, al igual que la patata, si se planta una y otra vez, durante demasiadas generaciones en la misma tierra agotada. Mis hijos han tenido otros lugares de nacimiento y, hasta donde alcance mi control sobre su fortuna, echarán raíces en tierra desacostumbrada. (Nathaniel Hawthorne )  

La frase es lo primero que se lee en el libro que hemos escogido en el Club para iniciar las sesiones en 2013. Sinceramente me parece un canto a la movilidad y adaptación humana, a sentirse ciudadanos del mundo, a saber que, sin tener que olvidar nuestra propia cultura, podemos integrarnos en otras desde el respeto mutuo y sin imposiciones.

De eso tratan las historias que se cuentan en esta novela. Las acciones en todas ellas son protagonizadas por personas nacidas en Estados Unidos cuyos padres son originarios de India, son lo que comúnmente se llaman de segunda generación. Están perfectamente integrados en la cultura occidental pero no han perdido sus raíces y se siente vinculados a costumbres familiares y sociales que les entroncan con sus padres y con sus raíces en el  país de origen de estos. Costumbres de las que no pueden o no quieren desvincularse totalmente.

El libro lo componen 8 relatos. Los cinco primero son inconexos, si exceptuamos el hecho de estar protagonizados por inmigrantes indios de segunda generación que pertenecen a una cierta élite cultural. Los tres últimos, la historia de Hema y Kaushik, configuran una pequeña novela en tres capítulos. En todos ellos el tema central es la condición humana y las relaciones familiares. Esas cadenas que unen a todos los de una misma estirpe. Nos habla de las relaciones de padres e hijos, de encuentros y abandonos, de renuncias obligadas y dolorosas  que les permiten seguir su camino en la nueva tierra, de todo aquello que les ayuda a comprender la realidad que les rodea y a la que deben  adaptarse para ser lo más felices posible y también a la que deben  transmitir  sus propios valores y conseguir que estos no interfieran en esa adaptación y desarrollo comentado.

Son historias de inmigración, de personas fuera de su entorno cultural, en tierra desacostumbrada;  historias que cuentan la dificultad de sustraerse a los vínculos  que les son propios y que es preciso dejar al margen para crecer en esa nueva tierra. No será fácil para nadie, pero como antes se comenta, es necesario hacer, para que los nuevos vínculos afectivos den el fruto deseado aunque ello conlleve silencios y renuncias.

El libro está escrito con fluidez y su lectura resulta fácil. Los temas emocionan quizás porque tratan de asuntos íntimos como son las comentadas relaciones,  familiares, de pareja y sociales, comunes a todos los humanos, pero a la vez condicionadas por razones de raza, cultura o religión.

Jhumpa Lahiri nació en Londres en Julio de 1967, hija de inmigrantes del estado Indio de Bengala Occidental. Su familia se mudó a Estados Unidos, concretamente a Rhode Island, cuando tenía tres años de edad. Ella se considera estadounidense. De hecho dice “yo no nací aquí pero bien podría haber hecho“. Creció en Kingston. Su padre Amar Lahiri era el bibliotecario  de la Universidad de Rhode Island. Su madre quería que sus hijos no olvidasen su lengua bengalí y durante su juventud realizó frecuentemente viajes a Calculta para visitar a la familia.

Su nombre propio es el de Nilanjana Sudeshana. Al comenzar a frecuentar el jardín de infancia, su padre decidió llamarla por el nombre de su mascota Jhumpa añadiendo el Lahiri familiar, ya que consideraba estos nombres más fáciles que el verdadero. Ella recuerda que siempre se sintió avergonzada por su nombre, como si causara dolor a alguien por ser quien eres.

Se licenció en Literatura Inglesa en el Barnard College en 1989. Después recibió múltiples grados en la Universidad de Bostón, como MFA en escritura creativa, Master en Literatura Comparada y Doctora en Estudios del Renacimiento. Ha enseñado escritura creativa  en la Universidad de Bostón y en la Escuela de Diseño de Rhode Island.

En 2001 se casó con Alberto Vourvoulias-Bush. Comentar que su marido es guatemalteco, nacido en México de padre estadounidense de origen griego. Actualmente vive en Fort Greene, Brooklyn con su marido y sus dos hijos.

Inicialmente sus escritos no fueron del agrado de los editores.  Su primera colección de cuentos Intérprete de emociones  se publicó en 1999. Elogiada por la crítica norteamericana, recibió por contra alguna críticas en el país de origen de sus padres. Aborda en ellos temas delicados sobre la vida de los inmigrantes indios, temas como las dificultades maritales, abortos y el despego entre la primera y segunda generación de estos inmigrantes. Vendió 600 mil ejemplares y en el año 2000 recibió por esta obra el Premio Pulitzer. (Era la séptima vez que una colección de cuentos ganaba el prestigioso premio).

En 2003 lanzó al mercado su primera novela, El buen hombre, en la que relata la vida durante más de treinta años de una familia de inmigrantes indios y la brecha que padres e hijos experimentan en su relación durante ese prolongado período. La novela fue adaptada al cine en 2007. Rodada en Bollywood, dirigida por Mira Nair. Jhumpa Lahiri actúa en ella como “tia Jhumpa“.

La que nos ocupa, Tierra desacostumbrada, se publicó el 1 de Abril de 2008 y tiene el mérito de haberse encaramado al primer puesto de la lista de best seller del New York Times de forma inmediata.

Desde 2005 es vicepresidenta de la PEN American Center, una organización diseñada para promover la amistad y la cooperación entre escritores.

Ha realizado esporádicos trabajos para la televisión. Concretamente para la productora HBO.

El Abuelo

Es una  obra de teatro escrita en 1897 por Benito Pérez Galdós.

El viejo conde de Albrit que había emigrado a América en busca del oro que según él, debieron dejar allí sus antepasados, regresa a Jerusa a una casa   propiedad de  unos sirvientes, Gregoria y Venancio, antiguos asalariados suyos. Estos trabajaban y se alimentaban de las tierras de Lucrecia, nuera que D. Rodrigo,  que así se llama el citado conde de Albrit.  

Lucrecia es viuda del hijo del conde. Tiene dos hijas Leonor y Dorotea, (Nell y Dolly como cariñosamente su madre las llama) . Ambas viven en la casa de Gregoria y Venancio  bajo la tutela de un perceptor, un viejo maestro llamado Coronado, persona de carácter débil al que sus pupilas burlan y dominan totalmente. Las niñas se encariñan pronto con su abuelo.

Nada más llegar D. Rodrigo se cita con Lucrecia. Sabe por su difunto hijo, Rafael, que una de las niñas es fruto de un amor espurio de ella con un pintor.  Incluso la culpa de la muerte de su hijo debido al desengaño producido por su relación. Exige conocer cual de las dos es su verdadera nieta. La que debería heredar  su condado. Ella se niega a darle dicha información y que pueda hacer distinciones entre sus hijas.

Para conocer de otra forma cual puede ser dicha nieta, traba amistad con los conocidos de la familia y con los más próximos a las niñas. Con Coronado, el maestro,  al que trata de sonsacar como son y cual es el carácter de ambas. Este le confiesa que las dos son muy buenas e inteligentes. También habla con Senén que es un personaje muy ambicioso por si el sabe algo del asunto. Por último habla con las pequeñas y las estudia en sus reacciones y gustos. Así descubre que  una de ellas tiene aptitud para la pintura y como quiera que el amante de Lucrecia era un pintor deduce que esa es la hija ilegítima.

Lucrecia está muy enfadada. Decide que lo mejor es que el abuelo dada su edad sea recluido en un convento para su cuidado y reposo. Carmelo, el cura es el encargado de hablar con el padre Maroto, que está en deuda con ella debido a sus generosas donaciones,  y tramar un plan para que el abuelo vaya al cenobio y se queda allí para siempre. Con engaños consiguen que el conde acceda a comer en el convent0 y aprovechando que después del ágape  D. Rodrigo queda traspuesto,  Senén lo deja allí y supone que la aventura ha terminado. Nada más lejos de la realidad. Al despertar el conde, hombre de genio vivo, se enfrenta al padre Maroto y a cuanto monje sale a su encuentro y abandona el convento volviendo a Jerusa. En el camino encuentra a Coronado que le acompaña

Llegado al pueblo desprecia la hospitalidad de Venancio y Gregoria, al tiempo que afea a  los implicados en el hecho. No solo censura duramente  su conducta  y  les echa en cara lo que tanto su padre como él habían hecho por ellos, dejándolos avergonzados y humillados. Una de sus nietas se pode de su parte e interviene en la censura con toda dignidad.

Lucrecia se arrepiente de lo que ha hecho. Se confiesa con el padre Maroto y le da permiso para informar al conde de cual de sus  hijas es su verdadera nieta.  En éstas están cuando Senén también despechado al no ver cumplido sus anhelos de mejora por parte de la Condesa, decide contarle al D. Rodrigo la verdad sobre sus nietas. Él no le cree, pero el padre Maroto ratifica todo lo dicho y causa una gran tristeza y depresión al Abuelo

Durante todo este tiempo el abuelo y Coronado habían  labrado una buena amistad. El maestro está amargado y aburrido de la vida y quiere suicidarse pero no encuentra valor para arrojarse por el acantilado, así que D. Rodrigo se  había ofrecido  a ayudarle dándole un empujón. Ante la nueva situación decide acompañarle en el acto de quitarse la vida.

 Lucrecia decide llevarse a las niñas a Madrid para encargase de su educación.  Una de las niñas se niega a abandonar a su abuelo y escapa para reunirse con él. Llega cuando los dos suicidas están a punto de consumar su acto, arrojarse al mar desde el acantilado. Su presencia lo evita.

Esta nueva situación hace que el abuelo reaccione y tanto él como Coronado renuncien al suicidio, amen de variar su punto de vista sobre el binomio amor-honor. Ellos se conjuran para educar a la niña y hacer que todos disfruten de la nueva situación.

En los personajes de la obra queda reflejada una buena parte de la sociedad española de la época. La vieja aristocracia venida a menos que represente el Conde de Albrit. Personas que viven aferradas a lo que fueron y consideran que tienen derecho a exigir que sus antiguos vasallos sigan cuidando de ellos pese a no poder costear esa dedicación. Aferrados también a los conceptos de dignidad y honor. Llevan hasta la última consecuencia estas ideas. Mirando hacia el pasado, despreciando un presente que no les gusta y sabiéndose sin futuro.

Nos refleja también a la nueva burguesía provinciana, orgullosa de haber prosperado pero  egoísta y corta de miras. Son los nuevos amos y así quieren que les vean y respeten sus, hasta hace poco, compañeros de fatigas. Dentro de ella el campesinado rico, avaro de su  opulencia y despreciativo.

El cura de pueblo, adocenado, aburguesado, lejos de conseguir los objetivos de santidad que le acompañaban en sus días de seminario. Más preocupado de su bienestar que de su misión evangélica.

El funcionario trepa, adulador y fullero, que basa su prosperidad en los favores que pueda conseguir y no en su trabajo profesional.

Los despreciados, representado aquí por el maestro. Ellos que se dedicaban a desbrozar las duras mentes de los zagales y luchaban contra los ejemplos que estos recibían del entorno. Ellos son los que al final no tienen premio alguno.

Y por último las niñas bien. Muy educadas, bien habladas y con modales, pero que no siempre estas cualidades se correspondían con un carácter noble y generoso.

 Benito María de los Dolores Pérez Galdós,  fue un novelista, dramaturgo y cronista español. Se le considera el mayor representante de la novela realista del siglo XIX y uno de los más importantes escritores en lengua española.

Décimo hijo de un coronel del Ejercito, Sebastián Pérez y de una hija de un antiguo secretario de la Inquisición, Dolores Galdós, nace en Las Palmas de Gran Canaria el 10 de Mayo de 1843, falleciendo en Madrid el 4 de Enero de 192o.

Su padre, le inculcó el gusto por las narraciones históricas contándole asiduamente hechos de la Guerra de la Independencia en la que había participado. En 1852 ingresó en el Colegio de San Agustín, que aplicaba una pedagogía activa y avanzada para la época.

Obtuvo el título de bachiller en 1862 en el Instituto de La Laguna y empezó a colaborar con la prensa local con gacetillas, poesías satíricas, ensayos y algunos cuentos. La llegada a su casa de una prima suya le trastorna emocionalmente y sus padres deciden que se traslade a la capital a estudiar la carrera de derecho.

Llegó a Madrid en septiembre de 1862 matriculándose en la facultad. Entre sus profesores estuvieron, entre otros,  Fernando de Castro y Francisco de Paula Canalejas. Allí también conoció al fundador de la Institución Libre de Enseñanza, Francisco Giner de los Rios, que le animó a escribir y le hizo sentir curiosidad por una filosofía, el krausismo, que marcaría fuertemente su primera línea editorial. También frecuentó teatros y trabó amistad  con otros escritores paisanos suyos, creando la “Tertulia Canaria” en Madrid. Acudía con regularidad a leer en el Ateneo a los principales narradores europeos en inglés y francés. Allí, durante una conferencia conoce a Leopoldo Alas “Clarín”  del que se hace amigo.

En 1865 asiste a los hechos de la Noche de San Daniel, que le impresionaron vivamente.

En ese año comienza a escribir como meritorio en los diarios La Nación y El Debate, así como en la revista del Movimiento Intelectual de Europa. Al año siguiente, 1866, y en calidad de periodista asiste al pronunciamiento de los sargentos del Cuartel de San Gil, suceso del que deja constancia en el capítulo II de Memorias de un desmemoriado.

Su vida en Madrid es cómoda. Vive primero con dos de sus hermanas y después con un sobrino, José Hurtado de Mendoza. Era un descuidado en el vestir, siempre en tonos sombríos. En los inviernos llevaba enrollada al cuello una bufanda blanca con un extremo sobre su pecho y el otro a la espalda. Le gustaba igualmente llevar en la mano un puro a medio consumir y tener a sus pies cuando se sentaba a su perro alsaciano. Se cortaba el pelo al rape y tenía espantosas migrañas.

Persona tímida, sufría al hablar en público. Era muy observador y tenía una memoria visual excelente, lo que influyo de forma importante en su faceta de escritor.

En 1867 hace su primer viaje al extranjero, como corresponsal a la Exposición Universal de París. Volvió con las obras de Balzac y de Dikens. De éste escritor tradujo Los papeles póstumos del Club de Pickwick. Todas estas actividades le dejaban poco tiempo para sus estudios de Derecho, lo que lleva a la Facultad a borrarle definitivamente de la matrícula en 1868. En ese mismo año se produce el derrocamiento de Isabel II. Galdós que está volviendo de Paris y navega hacia Canarias, desembarca en Alicante y regresa a Madrid a tiempo de presenciar la entrada del general  Serrano y la de  Prin.

En 1870 publica su primera novela, La Fontana de Oro. La novela con todos los defectos de una obra primeriza, bosqueja la situación ideológica de España durante el Trienio Constitucional, (1820-1823).

En 1873 comenzó a publicar los Episodios Nacionales, un intento de entender la memoria histórica reciente de los españoles y donde se refleja la vida íntima de estos durante el siglo XIX, así como su contacto con los hechos de la historia nacional que marcaron el destino colectivo del país. Se trata de 46 episodios en cinco series de 10 novelas cada uno, salvo la última, que quedó inconclusa. Arranca con la Batalla de Trafalgar y concluye con la Restauración  borbonica en España. Este conjunto de novelas constituyen una de las obras más importantes de la literatura española de todos los tiempos y ejerció un gran influjo en la trayectoria de la novela histórica española.

El punto de vista adoptado es multiforme y refleja la evolución ideológica de Galdós, desde el aliento épico de la primera serie hasta el amargo escepticismo final, pasando por el radicalismo  político y la agresividad social-anarquistas de las series tercera y cuarta.

En 1876 publicó Doña Perfecta, una novela contra la intolerancia ideológica asentada en una imaginaria ciudad mesetaria, Orbajosa, semejante a la Fricóbriga de Gloria su siguiente novela (1877). Pese a la controversia que suscitó la obra Galdós fue elegido miembro de la Real Academia Española en 1889.

Era un hombre poco inclinado a fanatismo ideológicos. Esto hizo posible que mantuviera amistad con personas de ideas no coincidentes, e incluso totalmente contrarias, a las suyas como José María de Pereda, Canovas del Castillo, Francisco Silvela y Marcelino Menéndez Pelayo. Viajó a Francia, Inglaterra e Italia en repetidas ocasiones. Su amistad con Pereda le aficionó a Santander, localidad en la que gustaba pasar sus veranos y donde construyó su celebre casa de San Quintin. También le gustaba Toledo, ciudad por la que sentida una especial predilección. Acompañado por Pereda visitó Portugal en 1884.

Influencias de las amistades le regalaron el acta de Diputado por Puerto Rico. Asistió a las sesiones del Congreso más como un observador de la realidad política del país que como un miembro activo de la Cámara.

En 1891 la actriz María Guerrero estrenó Realidad con el papel de Augusta. Fue una noche inolvidable para Galdós de lo que deja constancia en sus Memorias. Seguirían a esta obra las de La loca de la casa, cuyo libreto tuvo que cortar y modificar por su extensión y para lo que contó con la ayuda de José Echegaray. Luego La de San Quintin, el éxito más importante que obtuvo Galdós en el teatro hasta ese momento. Su representación duró en cartel 50 noches.

La vida sentimental de Galdós está poco estudiada, en buena parte por la discreción en que envolvió tales asuntos. Permaneció soltero si bien fue asiduo cliente de amores mercenarios. En 1891 tuvo una hija natural de una madre que se suicido posteriormente, Lorenza Cobian. También se conocen bien sus relaciones con la actriz Concha Morell y con la novelista Emilia Pardo Bazán.

Durante sus últimos años se consagró enteramente al teatro, al que entregó 22 piezas. En esa época empieza a aparecer el espiritualismo europeo en su obra, además de sentir un gran interés por la de León Tolstói. También en la última parte de su vida padeció las consecuencias de su descuido económico y su tendencia a endeudarse de forma continua.

Su afán de conocer bien España le llevo a recorrerla en tren, en compartimentos de tercera clase y a codearse con los míseros y hospedarse en posadas y hoteles de baja calidad.

Se levantaba con el Sol y escribía a lápiz hasta las 10 de la mañana, en que salía a pasear, observar y oir. No bebía pero fumaba cigarros de hoja uno tras otro. Adoraba la música. Leía mucho, especialmente los clásicos, tanto en inglés, francés o español. Rara vez iba al teatro. Se acostaba con las gallinas y cada trimestre acuñaba un volumen de 300 páginas.

Hizo sus pinitos en política. Se declaraba republicano y en 1909 fue, junto a Pablo Iglesias, de la coalición republicano-socialista. No obstante aquello no cuajó en su forma de ser y abandonó definitivamente toda actividad política y se dedicó de nuevo a la novela y al teatro.

En 1919 se realizó una escultura suya reconociendo  su  éxito en vida. Estaba casi ciego pero una vez que pudo palpar la obra se emocionó al sentir la similitud  de ésta con la propia. Cargado de laureles y considerado el mejor novelista español de siglo, murió en Madrid en Enero de 1920. Al entierro asistieron más de 20.ooo madrileños. Sus restos reposan en el Cementerio de La Almudena (Zona antigua, cuartel 2B, manzana 3, letra A).

Además de Episodios Nacionales ,  la novela que nos ocupa, El Abuelo  y algunas otras ya comentadas,  Galdós es el creador de una grande y prolija obra. No vamos a detallar aquí el conjunto de ellas, solo a modo de ejemplo algunas de las más conocidas como Fortunata y Jacinta, Tristana, Misericordia, Tormento, La de Bingas, etc. etc.. Algunas de estas novelas han servido de inspiración para guiones cinematográficos o series televisivas.