Arquivo do blog

ABRIL ENCANTADO

Para aquellos que aprecian las glicinias y el sol. Se alquila pequeño castillo medieval italiano amueblado durante el mes de abril. Permanecen los sirvientes necesarios. Z, Apartado 100, The Times.

Este anuncio, en el The Times que se encontraba en un club de mujeres de Londres una tarde de febrero, -un club desagradable y una tarde triste- a donde Mrs. Wilkins (Lotty) había ido a desayunar despúes de ir de compras, es el comienzo de una aventura en la que ella y otras tres mujeres, Mrs. Arbuthnot (Rose), Mrs. Fisher y Lady Caroline Dester, serán impulsadas lejos del humedo, oscuro y ruidoso Londres, a un castillo en Italia, San Salvatore, rodeado de un frondoso jardín y desde el que se alcanza a ver una preciosa panorámica sobre mar Mediterraneo que baña la costa  a sus pies y los montes que rodean  el enclave.

El motivo que impulsa a las cuatro señoras, desconocidas entre sí, a realizar el viaje y tomarse un descanso en un aparentemente edénico lugar es la imperiosa necesidad que tienen de romper sus rutinas, de reflexionar sobre la cotidianidad de su quehacer diario, de cambiar sus vidas tal como las afrontan y conocen; en fin, de buscar un revulsivo que remueva  lo que parece no tener posibilidad de variar.

Mrs. Wilkins y Mrs. Arbuthnot están casadas. Sus vidas matrimoniales son desoladoras y la sensación que ambas tienen es  de fracaso. Ellas son las que llevan la inciativa en la realización del viaje. Juntas encuentran a Mrs. Fisher, una anciana que vive de recuerdos, de la época dorada en la que se codeaba con lo más granado de la sociedad cultural de Londres.  Precisa de un lugar retirado y hermoso para recordar aquellos momentos de explendor y fortalecer su ánimo para soportar lo que le resta de solitaria existencia. Reforzar los sentimientos y recuerdos de aquellos dorados días.

Lady Caroline completa el elenco. Es una mujer en lo mejor de su vida, 28 años, hermosa, con esa belleza atrayente que excluye en el que la admira cualquier defecto que su poseedora pueda tener. De hecho aunque se muestre contraridada sus admiradores no lo notarán, al contrario, se sentirán impelidos a aumentar sus lisonjas y agasajos. Ella aborrece todo ese trato, huye de él y supone que quizás en ese paradisiaco lugar alcance la soledad que ansía.

La llegada al castillo es sorpresiva. Mrs. Wilkins y Mrs. Arbuthnot deciden adelantar un día su llegada para preparar el recibimiento a sus compañeras. Pero ellas, Mrs. Fisher y Lady Caroline han tenido el mismo pensamiento, llegar las primeras para hacerse con los mejores aposentos y acondicionarse a su gusto, sin miramientos hacía las demas. No es empezar con buen pie, pero así fue el principio esta estancia veraniega.

Aposentadas según sus preferencias, en las que las dos promotoras salen peor libradas,  se enfrentan a algo hasta entonces no tenido suficientemente en cuenta. Amalgamar los diferentes caracteres que adornan sus personalidades. En teoria Mrs. Wilkins es la mas apocada, al menos esa es la impresión que las demas tienen de ella. Incluso Mrs. Arbouthnot, la que primero la conoció, piensa así. Además Mrs. Wilkins tiene el defecto de dar opinión sin que nadie se la pida y ser en ello tajante. Se permite en ocasiones actuar como una vidente asegurando que pasará esto o aquello. Otro defecto que debe ser corregido y que la buena y caritativa Mrs. Arbuthnot está dispuesta a lograr. No solo ella piensa así. Mrs Fisher está también disgustada por las salidas de tono de la joven Mrs. Wilkins; no la soporta y procura alejarse todo lo que puede de ella en aquellos momentos en que por fuerza no tienen que estar juntas, como son los almuerzos y cenas. Lady Caroline simplemente la ignora, no es de su clase y en ocasiones se arrepiente de haberse embarcado en esta aventura con gente como ella. Nadie puede llegar a sospechar que será ella, Mrs. Wilkins, la primera en ser influenciada por el nuevo ambiente, por el sol, por la belleza y aroma de la floresta, por el color y brillo del mar. Ella será la que influya en las demás de forma positiva, empezando por Lady Caroline. Descubre la necesidad que ella tiene de soledad, de no ser molestada, y así lo hace constar ganándose el afecto de aquella de la que más alejada parecía estar.

También es ella, Mrs. Wilkins, la que siente el impulso de tener que compartir todo lo que está disfrutando, toda la belleza que allí brinda una naturaleza pródiga en encanto y bienestar. Necesita poder comentarlo con alguien carcano y a quien ella ame. A su marido. No importa que él la tenga un tanto abandonada, ella lo quiere y comprende que eso es lo más importante en su vida. Escribirá una carta pidiéndole que se reuna con ella. Así lo expone a las otras personas del grupo en especial a Mrs. Arbuthnot, instándole a que ella tambien reclame la presencia de su esposo. Para Mrs. Fisher esto es una locura, ¡hombres en aquel lugar!, tendrá que aislarse aun más. Pondrá empeño en que no ocurra lo que Mrs. Wilkins propone. Mrs. Arbuthnot no se deja convencer y parece decidida a no alentar a su esposo el viaje a Italia. Lady Caroline no dice nada, ella quiere tener a los hombres lejos, pero si se trata de los maridos de las otras dos será posible mantenerlos a distancia.

Contra todo pronóstico Mr. Wilkins acepta la propuesta de su esposa. Es más, la acepta muy complacido de que ella se encuentre en compañía de Mrs. Fisher y Lady Caroline. Él es abogado y las dos señoras mencionadas son damás de posicición desahogada, pueden precisar sus servicios y él estaría encantado en proporcionarles el asesoramiente que precisasen en cualquier caso. Su aprecio por su esposa sube muchos enteros y tiene la sensación de no haber sabido valorarla. En unas pocas fechas se planta en el castillo. Ese momento es uno de los más conseguidos de la novela. El encuentro de Mr. Wilkins y Lady Caroline merece estar en los anales de la comicidad escrita. La autora lo narra con toda clase de recursos y la forma de detallar el ambiente y los hechos hace que sintamos que los estamos presenciando in situ. Que humor y que maravilla de relato. Magnífico de verdad.

El temor a que el marido de Lotty (Mrs. Wilkins), pudiese indisponer a Lady Caroline contra él queda anulado por lo que sucede. Ella se da cuenta que su amiga Lotty es más sensible y valiosa que lo que por su aspecto puede parecer. Lamenta haberla juzgado erroneamente.

La convivencia se reanuda y Lotty se siente una persona nueva, ha recuperado la estima y el cariño de su esposo, se atreve a atender a Mrs Fisher estando pendiente de que no se encuentre sola o la falte algo, sigue insistiendo en que su amiga Rose escriba a su marido pidiéndole que se persone en el castillo. Su amistad con Lady Caroline se incrementa con gran regocijo por parte del Mr. Wilkins al considerar que las probabilidad de que pueda entrar al sercicio de la dama en cuestión como asesor de lo que sea aumentan. Lotty gana enteros en el ánimo de todos y en especial en el de Mrs. Fisher lo que tiene a esta asombrada.

Y cuando parecía que el tiempo que queda de estancia en la mansión se reduciría a más de lo mismo aparece en escena un nuevo personaje, Mr. Briggs. Es el dueño del castillo y teniendo que ir a Roma por asuntos personales no resiste la tentación de pasarse por la casa para ver como se encuentras sus inquilinas, si son bien tratadas y si todo está a su satisfacción.

Su llegada trastoca el statu quo alcanzado. Mr. Briggs se encuentra con Lady Caroline y claro, queda hechizado. Ella a su vez considera que su tranquilidad ha quedado anulada. Allí hay un hombre, guapo, joven, e interesante que se convertirá en lo que ella considera a todo ellos, un apresador, uno más que querrá hacerla suya, que solo se fijara en su fachada, algo que aborrece. Le desaira y no le considera aunque por educación le escucha y soporta en las reuniones que se producen y de las que no puede escapar. Esta actitud disgusta y mucho a Mrs. Fisher, que encuentra a Mr. Briggs encantador, el hijo que ella hubiese deseado tener. Está furiosa, no puede creer que una cara bonita pueda transformar a un hombre encantador en un idiota. Detesta a Lady Carolina.

Una vez más Lotty intervendrá. Animará a Mr. Briggs a quedarse a dormir en el castillo; es el dueño. Su aceptación la satisfará si bien su marido no está totalmente de acuerdo. Pero ha aprendido a respetar sus decisiones que hasta el momento han sido adecuadas y nada dice.

El día empezó con la sorpresa de la llegada de Mr. Briggs y no será la única. A la tarde Lady Caroline descubre en la vereda en la que se oculta de los acosos indeseados de unos y otros a un personaje que ella conoce de Londres, Mr. Ferdinand Arundel. Es un hombre ya entrado en años, grueso, sin mayores atractivos que su fama como escritor. Él le comenta que ha hecho un alto en su viaje a Roma para verla, que conoce su estancia allí por su madre. Lady Caroline está asombrada pero sabe que no puede hacer otra cosa que ser la anfitriona que se espera de ella. Le invita a que cene en la mansión y conozca al resto de huespedes. Aceptada la propuesta se disculpa para ir a arreglarse y deja solo a Mr. Arundel. Este vagando por la casa descubre a Rose y ella queda impactada. Mr. Arundel es Frederick Arbuthnot, su marido. Ella al fin le había escrito y supone que su presencia se debe a este hecho. Él nada dice en contra pero sabe que se encuentra en un verdadero apuro. Eso sí, el cariño con que su esposa le recibe le sorprende y hace renacer el antiguo amor que ambos han tenido. Pero ¿y el equívoco de personalidad?, ¿como se va a solucionar?. La cena está a punto de celebrarse y la presencia de Lady Caroline será una bomba. Y lo sería si Lotty no interviniese de la forma extraordinaria que la autora narra, asi como todo lo que queda para llegar al final de la historia en la que ya tenemos agrupados a todos sus protagonistas.

He de confesar que esta ha sido una de las pocas veces que lamento que una novela se haya terminado. Me encantaría seguir leyendo, seguir disfrutando de la prosa de Elizabeth von Arnim, para mí todo un descubrimiento. Humor, ironía, valentía con la propia vida. Ese sentimiento de dar sin esperar recibir, es el amor que siente Lotty por su esposo, él es el fin. Es lo que descubre al final Lady Caroline, es la aceptación de Mrs Fisher por el cariño que ha despertado en Mrs. Wilkins que a su vez ha conquistado nuevamente a su esposo, es la pasión renovada de los Arbuthnot por encima del tiempo y de los daños que en el aspecto personal ocasiona. Es en definitiva la necesidad de reinventarse cada dia para que todo parezca nuevo y posible, para que no se agoten las metas, para que podamos entregarnos a esa gran aventura que es vivir, soñar, amar.

Una buena novela, con una prosa cuidada, unos conocimientos de jardinería excelsos y, sin otras infulas, un deseo de que el lector disfrute y piense en lo que puede tener si no se cierra a compartir y ser feliz.

Elizabeth von Arnim, de soltera Mary Annette Beauchamp (Sídney, Australia, 31 de agosto de 1866Estados Unidos, 9 de febrero de 1941) fue una escritora británica.

Elizabeth fue educada en Inglaterra. A los 24 años se casó con el barón von Arnim y tras adoptar su nombre, se trasladó a las posesiones que su marido tenía en Pomerania (Alemania).

Escribió más de una veintena de libros, la mayoría de ellos novelas. Fue muy admirada en su tiempo, y cobró actualidad en 1993, cuando Mike Newell llevó al cine su novela Un abril encantado. En 1935, Harry Beaumont había dirigido también una versión cinematográfica de esta novela.

Ya se había filmado una película basada en Mr. Skeffington (Vicent Sherman, 1944) con Bette Davis y Claude Rains.

 

 

Advertisements

Travesuras de la niña mala

El hecho más notable de aquel verano fue la llegada a Miraflores, desde Chile, su lejanísimo país, de dos hermanas, cuya presencia llamativa y su inconfundible manerita de hablar…. nos pusieron de vuelta y media a todos los miraflorinos que acabábamos de mudar el pantalón corto por el largo.

Lo anterior es realmente el prólogo de la novela. Empieza en el momento en que Ricardo Somocurcio conoce a la Lily la “chilenita“. Son años de adolescencia y Ricardo se enamora de ella nada más comenzar a tratarla. Ella no le dará nunca un sí claro, al contrario tendrá con él una relación ambigua en la que sin dejar de apreciarle e incluso amarle evitará una unión más sólida. El sueño se romperá pronto, ella desaparecerá y Ricardo, sin dejar de añorarla, se afanará en cumplir su deseo de poder vivir su vida adulta en París, ciudad que encarna todos sus sueños en cuanto a cultura, civilización y libertad.

Y es en esa capital donde volverán a encontrarse. A partir de aquí estos encuentros y desencuentros serán el motivo de la narración. Son encuentros donde su antiguo amor renace y se refuerza sin que la situación en cuanto a vivir una vida juntos, cambie. Lily sabe que con Ricardo no alcanzará sus ambiciones de una vida de glamour y lujo, pero al tiempo sabe que es con él con el que de verdad disfruta de amor. Ricardo acepta la situación y la comprende, toda vez que su ambición no es convertirse en un hombre adinerado. Aspira a una vida cómoda, sin mayores sobresaltos. Nunca entrará en la esfera social que Lily desea.

La situación se va repitiendo con distintos escenarios. Si primero fue Lima, después París, luego serán Tokio, Londres y Madrid. Todos los lugares que la cazafortunas de Lily va pisando y en los que se encuentra con Ricardo en virtud de que el trabajo de este, traductor para la  UNESCO, le lleva a estar al tiempo que su amada. Ello  conlleva que los capítulos sean narraciones casi independientes, ya que si bien se hace referencia a otros personajes que van apareciendo y desapareciendo, estos no influyen en el desarrollo de la trama y su presencia podemos considerarla de anecdótica.

Al tiempo que relata el curso de sus amoríos van sucediendo en el mundo hechos relevantes tanto sociales como políticos. Sirven para justificar los viajes y cambios de residencia de la niña mala, pero no son más que eso, decorados en el escenario de la obra que los dos personajes principales representan.

Su final me parece digno y bien narrado. Será en Sète, (Languedoc-Rosellón),  cerca del hermoso mar cantado por Paul Valéry en El cementerio marino.

Esta novela pone de manifiesto una vez más  la inclinación del autor hacia el universo literario de la novela romántica y de carácter erótico. En esta obra se dan esos dos mundos. Sin dejar de ser una narración sentimental, a la vez  se describen encuentros sexuales, aunque no  tan explícitos como los de   “Elogio de la madrastra” (1988) y “Los cuadernos de Don Riboberto” (1997).

Mario Vargas Llosa, nació en Arequipa, Perú, el 28 de Marzo de 1936. Su nombre completo es Jorge Mario Pedro Vargas Llosa. Vio la luz en el seno de una familia de clase media de ascendencia mestiza y criolla. Fue el único hijo de Ernesto Vargas Maldonado y Dora Llosa Ureta. Ambos se separaron pocos mese antes de su nacimiento. Su padre volvió a casarse con una mujer de origen alemán con la que tuvo dos hijos, hermanastros del escritor, Enrique y Ernesto Vargas.

Mario vivió con su familia materna. Su abuelo era quien mantenía las necesidades económicas de su madre. Vivió en Cochabamba (Bolivia) y en Piura (Perú) donde comenzó sus estudios. Primaria en el Colegio Salesiano Don Bosco y secundaria en el Colegio San Miguel de Piura. Por aquel entonces  Mario creía que su padre había muerto ya que eso fue lo que le dijeron para ocultar el divorcio de sus progenitores.

En 1946 se traslada a Lima, donde conoce a su padre. El matrimonio  restableció su convivencia y vivieron en un barrio de clase media de la Capital. Estudia entonces en el Colegio La Salle de los    Hermanos de las Escuelas Cristianas. La relación con su padre fue siempre tortuosa, tanto por el carácter del mismo, violento en ocasiones, como por  el resentimiento que tenía hacia la familia Llosa. Otro hecho significativo de su convivencia fue la incomprensión que el tenía hacía su interés por la literatura.

A los 14 años es enviado al Colegio Militar Leoncio Prado, (Callao, Perú), un internado donde cursó 3º y 4º de educación secundaria. Allí tuvo que soportar la rígida disciplina miliar. Según su testimonio fue la época en la que más leyó y escribió. Entre sus profesores figuraba el poeta surrealista Cesar Moro, quien por un tiempo le dio clases de francés. Sus autores preferidos en dicha época fueron Victor Hugo y Alejandro Dumas.

En el verano de 1952 se produce un cambio sustancial en su vida. Aprovechando las vacaciones comienza a trabajar como ayudante en el diario limeño La Crónica. Poco después pasó a ser aprendiz  de periodista y se le encomiendan reportajes y entrevistas sobre notas locales. Al terminar el proceso vacacional no vuelve al colegio militar, se traslada a Piura y vive con su tío, cursando en dicha ciudad el último año de secundaria en el Colegio San Miguel de dicha localidad.

En 1953 Vargas Llosa ingresa en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde cursa Derecho y Literatura. Participó en la política universitaria a través de Cahuide, nombre con el que se mantenía vivo el Partido Comunista a la sazón perseguido por el gobierno de Manuel A. Odría. Poco tiempo después se distanciaría del grupo y se inscribiría en el Partido Demócrata Cristiano de Héctor Cornejo Chávez. Por aquel tiempo trabaja como asistente del renombrado historiador sanmarquino Raúl Porras Barrenechea en una obra que nunca llegó a concretarse: varios tomos de una monumental historia del Perú

En 1955, con 19 años, contrajo matrimonio con Julia Urquidi, tía política por parte materna,  que era 10 años mayor. Este matrimonio causo un verdadero disgusto y rechazo en la familia, viéndose forzados a separarse durante un tiempo estando recién casados. Para poder mantener una vida en común, el joven Mario se vio obligado a realizar hasta siete trabajos simultáneos: en librerías con Porras Barrenechea , escribiendo para varios medios e incluso catalogando nombres de las lápidas del Cementerio Presbítero Matías Maestro.

Vargas Llosa comienza de verdad su carrera literaria en 1957 con la publicación de sus primeros relatos, Los Jefes y El abuelo. Al graduarse en la Universidad en 1958 fue considerado el alumno sanmarquino más distinguido en Literatura, por lo que recibió una beca para continuar sus cursos de posgrado en la Universidad Complutense de Madrid, ciudad a la que se traslada y desde la que en 1960 después de culminar su beca se muda a Francia con la intención de conseguir otra para estudiar allí. Recién llegado a París se entera de que su solicitud ha sido denegada. Pese a la precaria situación financiera en que se encuentran, Mario y Julia deciden quedarse en la mencionada capital, donde Vargas Llosa comienza a escribir de forma prolífica.  En 1964 Mario y Julia se divorcian. Un año después Vargas Llosa se casa con su prima Patricia Llosa, con quien tuvo tres hijos.

En 1971 bajo la dirección del profesor Alonso Zamora Vicente, obtiene un Doctorado en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense de Madrid con la calificación de Sobresaliente Cum Laude defendiendo su tesis doctoral titulada: García Márquez: lengua y estructura de su obra narrativa, luego publicada bajo el título: García Márquez: historia de un deicidio.

Sus novelas más destacadas, incluyendo la que leemos en estos momentos son:

La casa verde (1965); Conversaciones en la Catedral (1969); La mencionada García Márquez; Historia de un deicidio (1971); Pantaleón y las visitadoras (1973); La tia Julia y el escribidor (1977); La guerra del fin del mundo (1981);El pez en el agua (1993); Los cuadernos de don Rigoberto (1997):La fiesta del Chivo (2000), llevada al cine por su primo Luis Llosa; El paraíso en la otra esquina (2003); Travesuras de la niña mala (2006). Está previsto que el próximo 3 de Noviembre se publique El sueño del celta, última novela de Vargas Llosa. Versa sobre la vida de Roger Casament, cónsul británico en el Congo Belga que se dedicó a denunciar las atrocidades del régimen de Leopoldo II en el país africano.

Mario Vargas Llosa cuenta en su haber con numerosos premios anteriores al actual Nobel de Literatura. Los más destacados son: El Premio Rómulo Gallegos, (1967, por su novela La casa verde), y el Premio Cervantes (1994). A estos hay que añadir el Premio Príncipe de Asturias de las Letras otorgado en 1986. Otros premios son: El Premio Nacional de Novela del Perú; el de la Paz de los libreros de Alemania; el Planeta de 1993 y el Biblioteca Breve otorgado por La ciudad y los perros.

Asimismo es miembro de la Academia Peruana de la Lengua, de la Real Academia Española y tiene numeroso títulos Doctor Honoris Causa otorgados por numerosas y prestigiosas Universidades del mundo. Ha sido condecorado por el gobierno francés con la Legión de Honor (1985) y el gobierno de Perú le concedió la condecoración Orden del Sol en el grado de Gran Cruz con Diamantes, su más alta distinción.

Ha tenido participación activa en la política de su país, decantándose por posiciones liberales y conservadoras.

Desde 1993 cuenta con la nacionalidad española sin que ello implique la renuncia a la suya de nacimiento, la peruana.

El tango de la guardia vieja

Un aventurero decía “yo vivo de mi sable y mi caballo”. Me ocurre algo parecido. Vivo de lo que llevo conmigo. De lo que encuentro en el camino.

Dos personajes principales Max Costa y Mecha Inzunza, Un espacio de encuentro, un transatlántico rumbo a Buenos Aires en el otoño/primavera de 1928, un lugar, el salón de baile de primera clase de dicho barco donde Max Costa ejerce de “bailarín profesional” sacando a la pista a las señoras que están solas o aquellas a las que sus sosos maridos prefieren ver bailar a hacerlo con ellas. Este es el caso de Armando de Troeye, compositor de fama que viaja a la ciudad porteña con la finalidad de encontrar inspiración para la composición de “el tango”,  la que condense en su música la realidad y evolución de éste a lo largo del tiempo. Es una apuesta que tiene con un colega, el Sr. Ravel, el del bolero. Le gusta la música pero no bailar lo que propicia el encuentro de nuestros protagonistas.

Y aquella noche en que Max y Mecha se enlazan y bailan juntos dan comienzo una relación de encuentros y separaciones que se prolongará durante tres décadas. Relación que lleva aparejado amor y traición, ansia por el otro y necesidad de alejarse. Todo ello enfundado en los acontecimientos que en aquellos años ocurrieron, guerra civil española, guerra mundial y guerra fría.

Los escenarios en que estos amores se desarrollan serán tres, primero en Buenos Aires, después en Niza y por último en la bella bahía napolitana, concretamente en Sorrento. Serán también distintas las circunstancias. La primera sera el tango el motivo. La segunda, Niza, un asunto de espionaje con la guerra civil española de fondo y los inicios de la mundial y la tercera, Sorrento, un campeonato de ajedrez en la costa napolitana.  La edad de los protagonistas, como no podía ser de otra manera, jugará un papel importante en la evolución de la relación, sobre todo en la que tiene su desarrollo en Italia. Han pasado treinta años y muchas circunstancias en la vida de ambos que se ponen de manifiesto en su manera de tratarse. Incluso aquí, en el tiempo del campeonato se producirá una intriga relacionada con el momento político mundial en aquellos años.

Todo ello contado con la maestría que el autor tiene. Aporta una breve pero interesante historia sobre la evolución del tango desde los tugurios bonaerenses hasta los salones de moda de Europa.  Como fue perdiendo frescura y originalidad, desde  la música rápida de raíces afrorioplatenses a la edulcorada melodiosa que ha llegado a nuestros días; la inclusión de texto  en las partituras; la influencia que en ello tuvo Gardel.  Siempre viene bien conocer el origen de las cosas y a Pérez-Reverte le gusta aportar datos históricos, lo que es de agradecer.

Los personajes están bien tratados y descritos.  Max es un autodidacta, que ha sabido forjar una forma de ser refinada desde un origen humilde, aprendiendo de aquellos a los que tendrá que imitar si quiere hacer dignamente su trabajo de “compañero” de damas solas o no bien atendidas por sus maridos. Es atractivo, elegante, respetuoso, su conversación es amena, mundana y con los suficientes toques cultos para que resulte interesante. Unas veces gigoló y otras ladrón de guante blanco.  Incluso en el ocaso de su vida sabe llevar con dignidad su puesto de chófer de un celebre y rico médico en la mencionada costa italiana.

Meche es hermosa en el sentido amplio de la palabra. Con clase, personalidad y un pelín de audacia que la hacen por momentos enigmática y por supuesto muy deseable. Una especie de Belle de jour. Enamorada, viciosa y apasionada.

Podemos hablar de un tercer personaje, el ambiente en que se desarrollan los acontecimientos y el lujo imperante en el mismo. Aquel que brillaba en una época y una sociedad que se llevará por delante la segunda guerra mundial, pero que aquí está en su apogeo .  Un lujo y glamour que se repite en Sorrento, dentro de la atmósfera  un tanto plana que rodea un campeonato de ajedrez . Parece que es el único marco en el que Mecha vive y brilla. Si Max quiere volver a su relación con ella ha de entrar en el mismo y no duda en hacerlo aún a riesgo de perder lo que en ese momento es su medio de vida, su trabajo de chófer.

La historia es un estar en el pasado y en el presente sin que esta forma de contarla desvíe la atención del lector o lo incomode. Por el contrario, estimo que aclara cosas y es una manera de dar a conocer en profundidad la relación que ambos mantuvieron aún cuando no estuviesen juntos. Es un acierto del autor. Si queremos encontrar algún defecto hemos de señalar que en ocasiones la trama decae. El arranque es magnífico y sería extraordinario que este nivel se hubiese podido mantener a lo largo de la narración. Aún así engancha y personalmente su final me ha parecido  que describe adecuadamente el carácter de Max y el amor que siempre ha sentido por Meche. Puede parecer un final de novela romántica, de hecho algunos diálogos  y situaciones son propios de ella,  pero, ¿que otra cosa es lo que acabamos de leer?.

Javier Pérez-Reverte Gutiérrez, nació en Cartagena en 1951. Es un escritor y periodista español miembro de la Real Academia Española desde 2003. Antiguo corresponsal de RTVE y reportero destacado en diversos conflictos y guerras durante 21 años.

Licenciado en Periodismo, estudio también Ciencias Políticas. Comenzó en el diario Pueblo en el que permaneció durante 12 años. En este tiempo y con su compañero Vicente Talón fundó la revista Defensa (Abril 1978) de la que fue su redactor jefe hasta que sus compromisos como corresponsal le obligaron a dejarla. Desaparecido el diario Pueblo pasó a RTVE, donde permanecerá nueve años, hasta 1994.

Su salida del ente público fue drástica. Después de haber presentado diversos programas de actualidad, y de haber cubierto como corresponsal de guerra diversos conflictos, que en aquellos años se dieron tanto en Europa como en África y Sudamérica, dimitió al sentir injustamente  tratado.

Desde ese momento se dedica en exclusiva a la literatura y a la escritura de artículos de actualidad en el suplemento dominical de los diarios del grupo Vocento, bajo el título  Patente de corso.

Ingresó en la Real Academia Española el 12 de Junio de 2003, ocupando el sillón T. Es Doctor honoris  causa por la Universidad Politécnica de Cartagena desde el 18 de Febrero de 2004.

Su producción literaria es extensa y exitosa. La inició en 1986 con la publicación de El húsar. Dos años después publica El maestro de esgrima. Le siguen El club Dumas y La tabla de Flandes. Estás obras lo hicieron conocido del gran público, hecho que se acrecentó cuando en 1996 comienza  a publicar la saga de El capitán Alatriste, con  enorme éxito y reconocimiento. Incluso profesores de historia recomiendan su lectura a sus alumnos, lo que dice mucho de su ambientación y rigurosidad.

Hasta el momento ha publicado 22 novelas. Algunas de ellas han sido llevadas al cine con mayor o menor acierto. Entre ellas Alatriste, estrenada en 2006.

Su actividad literaria continua y es un reconocido y seguido escritor tanto en nuestro país como en  el extranjero.

Está en posesión de diversas distinciones tanto españolas como extranjeras. Por su singularidad destacaría que cuenta con la Gran Cruz al Mérito Naval, que le fue otorgada por su novela Cabo de Trafalgar (2005).