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Memorias de un Solterón de Emilia Pardo Bazán

En el Club de los Lunes de la Biblioteca Forum Metropolitano hemos elegido “Memorias de un solterón” de Emilia Pardo Bazán, para nuestra próxima lectura.

memorias de un solteron El planteamiento feminista y el nivel educativo que la mujer recibía en la época son sin duda dos constantes que ocupan gran parte de la novela. De aquí que el personaje principal Feita reencarne el papel de la mujer ideal, de aquella que es capaz de superar las barreras impuestas por la sociedad a través del estudio.  Feita rechaza que el destino de la mujer venga determinado por el hombre, que el único camino factible sea irremisiblemente el matrimonio, o a la formación de un hogar. Y frente a ella el protagonista masculino don Mauro Pareja

 «Soy solterón, y lo soy con deliberado propósito y casi diría que por convicción religiosa»

Personaje que nos introduce en la profunda tranformación que está experimentanto el papel de la mujer en la sociedad, y que cambiará  por completo sus convicciones cuando conozca a Feíta. También en la obra podemos contemplar como la autora Emilia Pardo Bazán exterioriza su juicio personal acerca de sus coetáneos y de los sucesos que acontecían a su alrededor y deja entrever su necesidad sentida de poner unas nuevas directrices a la sociedad de finales de siglo XIX. Más concretamente, refleja el esfuerzo de Doña Emilia por erradicar el sexismo de la época. De hecho, la crítica dice que el escaso éxito que tuvo en su día la novela es evidente ya que su componente feminista fue un elemento que jugó en contra del propio relato. Una obra que había estado tan silenciada y eclipsada, sin duda, por los otros trabajos de Pardo Bazán. De hecho, la publicación de Memorias de un solterón ha sido escasa, pues desde la edición de 1911 la novela sólo ha sido recogida en dos ocasiones más, siendo así difícil el acceso a la obra.

La autora

 Emilia Pardo Bazán (A Coruña 1851-Madrid 1921) Desde el punto de vista personal, Emilia Pardo Bazán ha llegado a su madurez cuando escribe “Memorias de un solterón”. En 1896, fecha de su publicación, es una mujer independiente, dedicada a la literatura. Decidida a afrontar las experiencias que le depare el destino guiada por su criterio y conciencia. Memorias de un solterón pertenece a una nueva etapa literaria que los críticos distinguen después de aparecer sus novelas más naturalistas. La autora idea un plan novelístico similar al que Balzac, Zola o Galdós llevado a la práctica. En su caso, las novelas se centran en describir y analizar las relaciones entre hombre y mujer, y la institución que las regula: el matrimonio. A través de los personajes femeninos, da entrada a sus ideas sobre la situación de la mujer en su época, ya desenhebradas en multitud de ensayos publicados, analizando especialmente la problemática de las jóvenes que pertenecen a la llamada clase media.

En el trailer de la película se pueden ver reflejados los rasgos más característicos de su personalidad

Y en las Bibliotecas Municipais de A Coruña podeis encontrar muchas de sus obras:

  • La Tribuna
  • Insolación
  • La quimera
  • Un destripador de antaño y otros relatos
  • La cuestión palpitante
  • Los Pazos de Ulloa

Una habitación propia

En el Club de los Lunes de la Biblioteca del Forum Metropolitano se ha vuelto a reunir de nuevo para comenzar la lectura de Una habitación propia de Virginia Woolf.

El libro es un ensayo sobre la condición femenina. La autora expone  sus reflexiones sobre el papel de la mujer en la sociedad y en especial en la literatura como escritora.  En 1928 a Virginia Woolf  le propusieron dar una serie de charlas sobre el tema de la mujer y la novela. Y planteó la cuestión desde un punto de vista realista, valiente y muy particular.

Una pregunta: ¿qué necesitan las mujeres para escribir buenas novelas? Una sola respuesta: independencia económica y personal, es decir, Una habitación propia.

Y es con esta ironía tan suya que va haciendo libro la relación de la mujer con la novela a lo largo de la historia, tanto su ausencia antes de su época como la dificultad de encontrar a alguien como ella después de sí misma. Una habitación propia constituye toda una declaración de principios por parte de la autora y es, sin duda, uno de los textos reivindicativos más famosos de la literatura feminista.

Lo primero que sorprende al lector, es el estilo tan directo que utiliza la escritora, como si estuviera describiendo en directo sus pensamientos. A la vez que escribe el ensayo, Woolf  narra sus procesos mentales creativos, los caminos errados que ha seguido antes de llegar a las conclusiones definitivas y las dificultades superadas a la hora de abordar una temática que en aquellos años todavía estaba casi inédita.

Son muchos los repliegues psicológicos y sociales implicados en este ensayos; fascinantes los matices históricos que hacen que el tema de la condición femenina y la enajenación de la mujer en la sociedad no haya perdido ni un ápice de actualidad.

Virginia Woolf

Adelina Virginia Stephen, nació en Londes el 25 de enero de 1882 en el seno de una familia culta y aristocrática.

Su niñez fue bastante difícil, primero perdió a su madre, luego murió su hermana Stella, y durante todos esos años sufrió abusos sexuales por parte de sus hermanastros. Cuando murió su padre, en 1905, antes de que Virginia cumpliera los 23 años, la joven escritora ya había tenido su primer intento de suicidio. Sin embargo, siguió adelante y continuó su vida dentro del mundo de la literatura.

Así fue parte del denominado Grupo de Bloomsbury, el que era frecuentado por escritores ilustres Allí, en el Grupo de Bloomsbury, Virginia conoció a su esposo, Leonard Woolf. En el año 1912 contrajo matrimonio con el economista y ensayista político Leonard Woolf, miembro también del Grupo de Bloomsbury, con quien fundó en 1917 Junto a él llevaron adelante la editorial Hogarth Press.

Dos años antes había publicado su primer trabajo como novelista, Viaje De Ida(1915) y más tarde, Noche y Día (1919), obras destinadas a romper con todos los esquemas, obras imaginativas y suavemente revolucionarias (más que llenas de libertad, carentes de represión). Sus tendencias bisexuales también le llevaron a tener relaciones con mujeres, entre ellas, la escritora Vita Sackville-West, a quien le dedicó el libro Orlando.

 Hay que aclarar que toda la vida de Virginia Woolf estuvo marcada por el trastorno psiquiátrico que padeció, enfermedad que hoy conocemos como Trastorno Bipolar y que sumía a la escritora en hondas depresiones y luego en períodos maníacos. En una de esas depresiones, Virginia Woolf fue hasta un río cercano a su casa, puso piedras en sus bolsillos y terminó con su vida ahogándose. Dejó una carta para su hermana y otra para su querido esposo.  A nosotros nos dejó sus obras.

 

Una habitación propia

El libro es un ensayo sobre la condición femenina. Virginia Woolf expone  sus reflexiones sobre el papel de la mujer en la sociedad y en especial en la literatura como escritora.

Todo surge de una conferencia que ella dio sobre este tema. La preparación de la misma le lleva a reflexionar sobre el papel de la mujer en el mundo que le rodea. Estamos en 1929 y poco antes las mujeres han conseguido el derecho al voto. Aún así siguen siendo seres no considerados por sus congéneres masculinos.

Lo que nos  cuenta no deja de sorprendernos. No obstante no hace tanto tiempo en que esto era lo normal. Era normal que no se les diera educación superior limitándose su formación a lo básico, aún en las capas pudientes de la sociedad. No por eso dejaron de surgir mujeres que rompieron los estrictos moldes en los que las encajaban y sobresalieron en diferentes campos del saber humano, pero no era lo habitual y el esfuerzo a que se vieron obligadas duplicaba y triplicaba el del hombre para conseguir iguales fines. Ella repasa la importancia que para la mujer tiene el contar con autonomía financiera y un lugar en el que pueda ser ella misma y tener su privacidad. Su habitación, ese espacio que la permita despojarse de todo perjuicio y ser ella  sin más interferencias que las que se autorice.

Escrito en los albores del siglo XX su exposición sigue vigente. Aún hoy perduran las discriminaciones pese a los logros alcanzados en cuanto a igualdad de oportunidades. Las mujeres siguen obligadas a demostrar su valía mucho más allá del parámetro exigido a sus congéneres masculinos. Los perjuicios sobre sus capacidades y esfuerzos  están en muchos aspectos vigentes. El trabajo de Virginia Woolf sigue estando de actualidad y continuará así hasta que de verdad la sociedad admita que no existen diferencias entre sus miembros por razón de sexo y sí por razones de competencia, conocimientos, responsabilidad y dedicación.

Virginia Woolf nació en Londres en 1882 y falleció en Sussex en 1941. Fue una novelista, ensayista, escritora de cartas, editora, feminista y escritora de cuentos británica. Está considerada una de las más destacadas figuras del movimiento literario del siglo XX.

Hija de un erudito eminente, a su formación contribuyó en gran medida el ambiente familiar, frecuentado por personalidades artísticas, literarias y políticas.  Ella no fue a la escuela pero recibió clases de profesores particulares y de su propio padre, Sir Leisle Stephen. Su madre fue Julia Prinsep Stephen, persona de gran belleza, musa de fotógrafos y pintores prerrafaelistas. Ambos  eran viudos y aportaron al hogar hijos de sus primeros matrimonios.  Leisle y Julia tuvieron cuatro hijos más, Virginia, Thoby, Vanessa y Adrián.

Virginia comenzó a padecer depresiones tras la repentina muerte de su madre en 1895, cuando tenía 13 años de edad. Tras la muerte de su padre en 1904 se agravaron estos síntomas y fue brevemente ingresada. Sus crisis nerviosas y recurrentes periodos de depresión parecen que estuvieron provocados por el acoso sexual que tanto ella como su hermana Vanessa parecieron a manos de sus medio hermanos George y Gerald Duckworth, hijos del primer matrimonio de su madre. Estas circunstancias parecen ser el motivo de sus frecuentes crisis definidas como un trastorno bipolar.

Tras la muerte de su padre, Virginia, Vanessa y Adrián se trasladan a vivir a Bloomsburyconvirtiendo su residencia en un centro de reunión de antiguos compañeros universitarios de su hermano mayor, entre los que se encontraban el escritor E. M. Forster, el economista J. M. Keynes y los filósofos Bertrand Russell y Ludwing Wittgenstein y que sería conocido como el grupo o círculo de Bloomsbury.

En 1912 se casó con el economista Leonard S. Woolf y juntos fundaron con escasos medios la editorial Hogarth Press, que presentó a autores entonces desconocidos como Katherine Mansfield y T. S. Eliot, desempeñando un importante papel en la literatura inglesa de entreguerras.

Su enfermedad la llevó al suicidio en 1941. Después de escribir una maravillosa carta de despedida a su marido en la que le reafirmaba su amor por él y agradecía los maravillosos años vividos a su lado, se puso su abrigo, llenó los bolsillos de piedras y se arrojó a las aguas del rio Ouse, cerca de su casa, y se ahogó. Su cuerpo fue encontrado 18 días después,  sus restos incinerados y enterrados bajo un árbol en Rodmell, Sussex.

Su obra literaria de de una gran extensión. Sin querer hacer de menos ninguna de sus obras citaremos aquí su primera novela, Fin de viaje (1915), La señora Dolloway (1925), Orlando (1928) y la última Entre actos (1941).

Fue además una escritora de cuentos, biografías, ensayos y teatro. El cine se ocupo de su persona en diferentes ocasiones.

El grupo. Mary Mccarthy

El grupoPor unha banda o “american way of life” (a casiña unifamiliar sempre ben pintada, o coche diante, a bandeira ondeando, o can, os nenos -todos sorriso profidén-, a muller ben vestida, mesmo na cociña, forneando apple pie, woopie pie, red velvet, todo decoración, todo atrezzo…), por outra banda o antital: a vida en progresión natural e na busca do desenvolvemento integral do individuo (e da individua).

Anos 30 e 40, Boston e Nova Iork como escenarios e as mulleres novas debatíndose entre o que se debe e o que se quere.

Por unha banda o matrimonio, o laissez faire da vida doméstica e por outra os estudios, a universidade Vassar como alma mater, a busca de emprego.

O grupo son oito que parten do mesmo punto, o de ser muller que decide estudar e facer do seu futuro algo máis completo e equilibrado; oito que van chegando irregularmente ás súas metas vitais.

Kay, Dottie, Polly, Helena, Pokey, Lakey, Priss, Libby, oito procedencias ben diferentes e que se queren diferenciar do que era a vida estándar das mulleres dos anos 30, na grande depresión americana.

Recén licenciadas e na procura dos soños que prantexaron, o grupo de universitarias verase escindido en oito pólas diferentes que xermolan, ou florecen ou mesmo rompen no seu afán de medrar.

A historia, narrada desde o punto de vista feminino por unha autora, Mary Mccarthy (Seattle 1912-Nova Iork 1989) que sempre negou ser feminista, non procura máis que ser un retrato de caracteres, das mulleres da clase media-alta na Norteamérica de entre guerras.

Mccarthy completou a novela tras once anos de esforzo e chegou a ser unha celebridade no seu tempo polas súas ideas libertarias sobre as mulleres, a maternidade, a liberación sexual…ideas todas tratadas a través das diversas facianas das protagonistas deste libro.

Trala voda de Kay, historia coa que se abre a novela, vanse trazando as semblanzas das oito rapazas que aparecen xuntas ao mesmo tempo xusto no principio e no final, como o grupo que son, pero que no transcorrer dos sete anos que van do punto inicial ao final da obra, constitúen un corpus interesante de ideas desafiantes do patriarcado establecido. O mundiño feminino universitario (revestido por unha boa codia de autobiografía, xa que a propia autora foi alumna de Vassar) contémplase como algo supletorio –xa que non obrigatorio para trunfar na vida- para as mulleres, algo accesorio a un bó matrimonio e un traballo mediocre que non consista en sobresair por riba do da súa parella.

Cada capítulo encoméndase a cada unha das puntas de estrela das que conforman o grupo e cada unha delas, é a excusa perfecta para falar dun tema de interese xeral aínda que desde o punto de vista feminino: a importancia da virxinidade e a supresión do goce e do pracer sexual da muller, contra da autonomía sexual, dos tabús e do matrimonio como marco ineludible. A maternidade e a lactancia como símbolo de estatus social. O inmobilismo rancio das clases altas fronte ao desexo da vida progresiva das súas herdeiras, a homosexualidade, a necesidade do “cuarto propio” e dos propios medios para conseguir a autonomía das mulleres en todos os eidos vitais.

É interesante pensar en qué faciamos nós, as mulleres deste lado do océano, nos mesmos anos nos que estas mulleres eran quen de decidir, aínda que timidamente, sobre as súas propias vidas. Ano 1933…E tamén o é pensar que a propia autora dota de ideas non preconcebidas nin utopías, senón de empirismo, as ideas e accións das oito mulleres do grupo, naquela década que chegou a nós baixo moitos tópicos: lei seca, vida nouturna, clubes, jazz, alcol, mentres na urdime da vida real as mulleres buscaban o adianto, a superación, mesmo por riba da frustración imposta por unha sociedade que, de xeito contrario a esta novela na que os homes son meros apuntamentos e esbozos, a figura masculina era unha prioridade, unha icona, un ser mitolóxico e exacto que alicerzaba a nación mentres as mulleres, perfectamente vestida, forneaban na cociña, desas casas brancas unifamiliares, bandeira ao vento, nenos perfectos, o perfecto can…bla bla bla…

Una habitación propia

 El libro es un ensayo sobre la condición femenina. Virginia Woolf expone  sus reflexiones sobre el papel de la mujer en la sociedad y en especial en la literatura como escritora.

Todo surge de una conferencia que ella dio sobre este tema. La preparación de la misma le lleva a reflexionar sobre el papel de la mujer en el mundo que le rodea. Estamos en 1929 y poco antes las mujeres han conseguido el derecho al voto. Aún así siguen siendo seres no considerados por sus congéneres masculinos.

Lo que nos  cuenta no deja de sorprendernos. No obstante no hace tanto tiempo en que esto era lo normal. Era normal que no se les diera educación superior limitándose su formación a lo básico, aún en las capas pudientes de la sociedad. No por eso dejaron de surgir mujeres que rompieron los estrictos moldes en los que las encajaban y sobresalieron en diferentes campos del saber humano, pero no era lo habitual y el esfuerzo a que se vieron obligadas duplicaba y triplicaba el del hombre para conseguir iguales fines. Ella repasa la importancia que para la mujer tiene el contar con autonomía financiera y un lugar en el que pueda ser ella misma y tener su privacidad. Su habitación, ese espacio que la permita despojarse de todo perjuicio y ser ella  sin más interferencias que las que se autorice.

Escrito en los albores del siglo XX su exposición sigue vigente. Aún hoy perduran las discriminaciones pese a los logros alcanzados en cuanto a igualdad de oportunidades. Las mujeres siguen obligadas a demostrar su valía mucho más allá del parámetro exigido a sus congéneres masculinos. Los perjuicios sobre sus capacidades y esfuerzos  están en muchos aspectos vigentes. El trabajo de Virginia Woolf sigue estando de actualidad y continuará así hasta que de verdad la sociedad admita que no existen diferencias entre sus miembros por razón de sexo y sí por razones de competencia, conocimientos, responsabilidad y dedicación.

Virginia Woolf nació en Londres en 1882 y falleció en Sussex en 1941. Fue una novelista, ensayista, escritora de cartas, editora, feminista y escritora de cuentos británica. Está considerada una de las más destacadas figuras del movimiento literario del siglo XX.

Hija de un erudito eminente, a su formación contribuyó en gran medida el ambiente familiar, frecuentado por personalidades artísticas, literarias y políticas.  Ella no fue a la escuela pero recibió clases de profesores particulares y de su propio padre, Sir Leisle Stephen. Su madre fue Julia Prinsep Stephen, persona de gran belleza, musa de fotógrafos y pintores prerrafaelistas. Ambos  eran viudos y aportaron al hogar hijos de sus primeros matrimonios.  Leisle y Julia tuvieron cuatro hijos más, Virginia, Thoby, Vanessa y Adrián.

Virginia comenzó a padecer depresiones tras la repentina muerte de su madre en 1895, cuando tenía 13 años de edad. Tras la muerte de su padre en 1904 se agravaron estos síntomas y fue brevemente ingresada. Sus crisis nerviosas y recurrentes periodos de depresión parecen que estuvieron provocados por el acoso sexual que tanto ella como su hermana Vanessa parecieron a manos de sus medio hermanos George y Gerald Duckworth, hijos del primer matrimonio de su madre. Estas circunstancias parecen ser el motivo de sus frecuentes crisis definidas como un trastorno bipolar.

Tras la muerte de su padre, Virginia, Vanessa y Adrián se trasladan a vivir a Bloomsburyconvirtiendo su residencia en un centro de reunión de antiguos compañeros universitarios de su hermano mayor, entre los que se encontraban el escritor E. M. Forster, el economista J. M. Keynes y los filósofos Bertrand Russell y Ludwing Wittgenstein y que sería conocido como el grupo o círculo de Bloomsbury.

En 1912 se casó con el economista Leonard S. Woolf y juntos fundaron con escasos medios la editorial Hogarth Press, que presentó a autores entonces desconocidos como Katherine Mansfield y T. S. Eliot, desempeñando un importante papel en la literatura inglesa de entreguerras.

Su enfermedad la llevó al suicidio en 1941. Después de escribir una maravillosa carta de despedida a su marido en la que le reafirmaba su amor por él y agradecía los maravillosos años vividos a su lado, se puso su abrigo, llenó los bolsillos de piedras y se arrojó a las aguas del rio Ouse, cerca de su casa, y se ahogó. Su cuerpo fue encontrado 18 días después,  sus restos incinerados y enterrados bajo un árbol en Rodmell, Sussex.

Su obra literaria de de una gran extensión. Sin querer hacer de menos ninguna de sus obras citaremos aquí su primera novela, Fin de viaje (1915), La señora Dolloway (1925), Orlando (1928) y la última Entre actos (1941).

Fue además una escritora de cuentos, biografías, ensayos y teatro. El cine se ocupo de su persona en diferentes ocasiones.

En la habitación

En 1928 a Virginia Woolf le pidieron dar una charla sobre la escritura y la mujer. Ella se planteo la cuestión desde un punto de vista realista ¿quén necesita una mujer para escribir? una habitación propia: es decir independencia económica y personal. Esto se podría extrapolar también al varón.

Nos ocuparemos durante dos semanas de este ensayo que nos llevará a hablar de los roles de genero, profesionales y sociales.

“Las circunstancias materiales suelen estar en contra. Los perros ladran, la gente interrumpe, hay que ganar dinero, la salud falla. La notoria indiferencia del mundo acentúa además estas dificultades… El mundo no le pide a la gente que escriba poemas, novelas, ni libros de historia, no los necesita…”

“Es notable el cambio de humor que unos ingresos fijos traen consigo. Ninguna fuerza en el mundo puede quitarme mis quinientas libras. Tengo asegurados para siempre la comida, el cobija y el vestir. Por tanto no solo cesan el esforzarse y el luchar, sino también el odio y la amargura. No necesito odiar a ningún hombre, no puede herirme. No necesito halagar a ningún hombre, no tiene nada que darme”