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El cuento de la criada

¿Por qué las mujeres son interesantes e importantes?. Por qué en la vida real lo son. No son un subproducto de la naturaleza, no representan un papel secundario en el destino de la humanidad, y eso lo han sabido todas las sociedades.

Margaret Atwood comenzó a escribir esta novela en el año 1984. Es una narración de ciencia ficción distópica y feminista y una de las obras más importantes de esta escritora canadiense. En ella destaca la crítica social y el tratamiento de la mujer, temas que son frecuentes en sus obras.

La protagonista principal del relato es Debred. Ella es la artífice de las dos historias que nos narra la autora. Un ir y venir al pasado y presente de esta mujer configura el relato que nos ofrece.

La obra en sí puede clasificarse como una “distopía” . Y lo que plantea es preocupante pero no está ni mucho menos lejos de la realidad actual en algunas sociedades del planeta y no tan lejos de poder suceder en algunas otras que al día de hoy nos parece imposible que algo así pueda darse.

Ya entonces, 1984,  planteaba posibles ataques de terrorismo islámico. Consecuencia de ello unos políticos teócratas llegan al poder en Estados Unidos, que pasa a denominarse república de Gilead. Con motivo de defenderse de la violencia terrorista suprimen libertades esenciales como puede ser la de prensa o la división de poderes. Igualmente eliminan derechos, y de modo especial los que corresponden a las mujeres. A estas las dividen en castas y se promueve el miedo y la sospecha entre ellas. Las “criadas” son consideradas única y exclusivamente un objeto cuyo único valor está en sus ovarios, siendo un receptáculo necesario para alcanzar el nivel de nuevos nacimientos y poder mantener en Gilead su modelo de sociedad.

En esta sociedad, Defred es una mujer que pierde su dinero, su empleo e incluso su nombre. Es nominada “criada” y entregada como esclava a un hombre, el “comandante”. Su personalidad queda anulada, su independencia igual. No puede salir de su casa, salvo para las compras necesarias para el mantenimiento de la misma; hablar con personas ajenas que no sean sus propietarios, leer cualquier tipo de comunicado. No tiene libertad sobre su imagen, alimentación y relaciones sexuales, ya que no puede tenerlas con nadie a excepción de su dueño, que la puede tomar siempre que quiera, supuestamente con el fin de procrear. En estas relaciones estará presente la esposa de su comandante que debe sujetarla. El acto recibe el nombre de “ceremonia”.

Si no consigue concebir antes de seis años puede ser eliminada. Esto no solo pasa para las criadas, las demás mujeres, cocineras, limpiadoras, adiestradoras e incluso “esposas” pueden tener el mismo fin si no cumplen a rajatabla las normas sociales que les tienen asignadas. Los hombres pobres pueden poseer a una mujer como esposa, mientras que los más poderosos tienen limpiadoras y cocinera, vientre gestante (criada) y esposa cuidadora del marido y de los hijos de él con la gestante.

 

En líneas generales este es el ambiente que nos pone en situación para leer y entender la novela que nos ocupa. La autora describe las situaciones con fluidez y un realismo amargo que hace que en ocasiones nos sea difícil digerir lo que nos cuenta. Nos parece que es un hecho que no puede llegar a pasar en nuestras democráticas sociedades, pero los acontecimientos que se dan en nuestro tiempo ponen en duda que esto no pueda suceder. Un hecho quisiera resaltar en lo que se describe. Es cierto que narra las crueles normas que rigen la vida de las mujeres, pero tampoco son fáciles para la mayoría de los hombres, salvo para los “comandantes” y aún así y tal como la figura de Fred deja intuir, estos tienen también reglas rígidas y como todos los que viven dentro de este sistema, no están a salvo de una vigilancia secreta,  “ojos”,  que pueden delatarles y acabar con sus privilegios y vida.

El fondo de la cuestión es a lo que se puede llegar cuando se juntan motivos religiosos y sociales, cuando las leyes que rigen la convivencia se fundamentan con todo rigor en lo que los textos religiosos exponen como óptimo para dicha convivencia. Gilead no es in estado islámico. Es un estado cristiano, basado en el relato bíblico. El fanatismo puede darse en cualquier tipo de religión que además de revelar la existencia de un Creador indique como deben vivir las personas para llegar a ser merecedoras de su bondad.

Según se va adentrando en la lectura de la historia el lector no puede dejar de comparar lo que aquí se describe con otras obras de ciencia ficción que en su día nos describieron mundos de apariencia irreal, Un mundo feliz (Aldous Huxley, 1932), 1984 (George Orwell, 1949) o Fahrengeit 451 (Ray Bradbury, 1953). Puede que esta novela no alcance el reconocimientos de estos libros, pero no hay duda de que Atwood mantiene intacta su contundente carga feminista y una demoledora crítica social sobre el tratamiento que se le da a la mujer en un mundo controlado por hombres.

El final de la historia es abierto si bien en lo que se relata en el epílogo del libro “Notas históricas sobre El cuento de la criada” en donde se da cuenta de una conferencia que tiene lugar en el año 2195, hace nacer un rayo de esperanza, una luz al final del túnel sobre lo acontecido una vez que Defred hubo subido a la furgoneta que la llevó a ……….

Margaret Eleanor Atwood (Ottawa, 18 de noviembre de 1939) es una prolífica poeta, novelista, crítica literaria, profesora y activista política canadiense. Es miembro del organismo de derechos humanos Amnistía Internacional y una de las personas que presiden BirdLife International, en defensa de las aves. En la actualidad divide su tiempo entre Toronto y Pelee Island, en Ontario.

Es la segunda de los tres hijos de Carl Edmund Atwood, zoólogo, y Margaret Dorothy William, nutricionista. Debido a la investigación que llevaba a cabo su padre sobre entomología forestal, Atwood pasó gran parte de su infancia entre el norte de Quebec, Ottawa y Toronto.

Pronto se convirtió en una ávida lectora de todo tipo de literatura, desde novelas de misterio, hasta cuentos de los hermanos Grimm, historias sobre Canadá y cómics. Fue al instituto en Leaside, Toronto.

Atwood empezó a escribir a los 16 años. En 1957 inició sus estudios universitarios en la Victoria University de Toronto. Tuvo como profesores a Jay Macpherson y Northrop Frye, que encaminaron su poesía inicial (Double Persephone) hacia el tema de los mitos y los arquetipos.

Se graduó en 1961 como licenciada en filología inglesa, con estudios también de francés y filosofía.

En 1968, se casó con Jim Polk, de quien se divorció en 1973. Luego, contrajo matrimonio con el novelista Graeme Gibson, con quien se mudó a Ontario, al norte de Toronto. En 1976 tuvieron a su hija Eleanor Jess Atwood Gibson. Volvió a Toronto en 1980.

En otoño de 1961, después de ganar la Medalla E. J. Pratt por su libro de poemas Double Persephone, comenzó sus estudios de postgrado en el Radcliffe College de la Universidad de Harvard con una beca de investigación Woodrow Wilson. Obtuvo un máster en Radcliffe en 1962 y continuó estudiando dos años más en Harvard.

Ha impartido clases en la Universidad de British Columbia (1965), en la Universidad Sir George Williams de Montreal (1967-1968), en la Universidad de Alberta (1969-1979), en la Universidad de York de Toronto (1971-1972), y en la Universidad de Nueva York.

Su compromiso social la lleva a ser activa en la lucha por los derechos humanos, la libertad de expresión y otras causas.

El dinero ganado por el galardón Booker Prize lo donó para colaborar con causas ambientales.

Ayudó a lanzar la carrera de la poeta Carolyn Forche cuando los editores estadounidenses rechazaron su poesía sobre la guerra civil salvadoreña.

Atwood ha escrito novelas de diferentes géneros, ensayos, relatos y libros de poemas.

También guiones para televisión, como The Servant Girl (1974) y ensayos como Days of the Rebels: 1815-1840 (1977).

Se la describe como una escritora feminista, ya que el tema del género está presente en algunas de sus obras de forma destacada. Se ha centrado en la identidad canadiense, en las relaciones de este país con Estados Unidos de América y Europa, en los derechos humanos, en asuntos ambientales, en los páramos canadienses, en los mitos sociales sobre la feminidad, en la representación del cuerpo de la mujer en el arte, la explotación social y económica de ésta, así como las relaciones de mujeres entre sí y con los hombres.

En 1969 publicó The Edible Woman, donde se hizo eco de la marginación social de la mujer. En Procedures for Underground (1970) y The Journals of Susanna Moodie (1970), sus siguientes libros de poesía, los personajes tienen dificultades para aceptar lo irracional. Esta última quizá sea su obra poética más conocida; en ella, escribe desde el punto de vista de Susanna Moodie, una pionera de la colonización de la frontera canadiense del siglo XIX. Con la obra Power Politics (1971) usa las palabras como refugio para las mujeres débiles que se enfrentan a la fuerza masculina.

Como crítica literaria es muy conocida por su obra Survival: A Thematic Guide to Canadian Literature (1972), definida como el libro más asombroso escrito sobre literatura canadiense y que consiguió aumentar el interés en la literatura de este país.

Ese año, publicó Surfacing, una novela donde se formula en términos políticos el conflicto entre naturaleza y tecnología.

Con gran éxito y avalada por la crítica, escribió You Are Happy (1974), y su tercera novela, Lady Oracle (1976), una parodia de los cuentos de hadas y las novelas de amor.

En 1978, publicó Two-Headed Poems, que explora la duplicidad del lenguaje, y Up in the Tree, un libro infantil.

Su siguiente novela, Life Before Man (1979), es más tradicional que sus libros de ficción anteriores y se centra en una serie de triángulos amorosos.

Atwood siempre ha estado interesada en los derechos humanos, lo que se refleja en su libro de poesía True Stories (1981) y la novela Bodily Harm (1981).

Publicó Second Words (1982), muestra de una de las primeras obras feministas escritas en Canadá; ese mismo año dirigió la revisión del Oxford Book of Canadian Poetry, lo que la colocó al frente de los poetas canadienses de su generación.

Atwood sigue escribiendo, con gran éxito para la crítica y para sus lectores. Se estudian sus libros en escuelas, institutos y universidades de todo el mundo.

Tiene concedidos numeros premios literarios y reconocido méritos y recibido condecoraciones en su Canadá natal y otras partes del mundo.

 

 

 

 

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