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EL PALACIO AZUL DE LOS INGENIEROS BELGAS

…. la locura era una forma agradable de construirse universos propios cuando no nos gustaba el que teníamos alrededor, y era este un pensamiento acertado, porque era lo que de igual manera le ocurría a mi hermana Lucía, …. (117).

Un día de septiembre de 1927, Nalo entró a trabajar en el palacio azul de los ingenieros belgas; allá, en uno de los valles mineros de Asturias. Cuando entró llevaba un bagaje de sucesos que lo relacionaba con aquella casa. La descripción de lo que desde entonces le sucede, así como la historia de su familia y la de la sociedad en la que vive, -marcada por las diferencias de clase existentes-, es lo que configura el relato que nos disponemos a leer. Un relato que comienza en un momento concreto de nuestra historia, el que transcurrió desde la proclamación de la Dictadura del General Primo de Rivera, su caida, el advenimiento de la II República y los trágicos sucesos del año 1934 que configuraron lo que se denominó “la revolución proletaria de Asturias”. Siete años cruciales para el personaje y los que con él se relacionan.

He de confesar que el hojeo del libro me produjo un cierto desasosiego. La prosa escrita en las 318 páginas es densa. Escasean los puntos y aparte y no existe dialogo alguno perfectamente identificado. Pues bien; que esto no desanime a nadie. Lo que el autor nos describe está escrito de tal forma que no solo no nos cansa su lectura, deseamos continuar, que siga configurando frases como la que encabeza esta glosa. Escogí esa, podía hacerlo con muchisimas otras. Nos parece leer una continua poesía. Su destreza para describir los ambientes, las personas, los pensamientos y las situaciones es admirable. Vivimos los momentos que nos narra con toda la atención, deseando no perder ninguna de las expresiones con que los refleja. Es por eso que recomiento que el texto se lea despacio, saboreando cada palabra y cada frase. Nos encontramos ante un verdadero y hermoso banquete narrativo y no es deseable perderse alguno de los exquisitos bocados que en forma de frase el autor nos invita a disfrutar.

El personaje principal es Nalo. En torno a él gira la historia. Y al tiempo que nos acerca al ambiente de la época va describiendo el aprendizaje de nuestro protagonista en todo lo referente a su sensualidad.

Poco después de conseguir el trabajo de jardinero en el palacio azul muere su madre, una mujer infeliz desde la muerte de su marido pese a la brutalidad de este. Su familia queda reducida a su hermana Lucía y sus abuelos Cosme y Angustias. Desde el principio lo que cuenta del abuelo Cosme nos lleva a sospechar que existe una antigua relación de este con la familia de uno de los ingenieros.

Su formación se verá condicionada por lo que su abuelo dice o mejor, calla; por su hermana Lucia, que le muestra los misterios del cuerpo femenino y de la poesía; por el jardinero principal del palacio, Eneka, un hombre con una mente enciclopédica que lo formará en los misterios del mundo. No terminan aquí los personajes que configuran la trama y el magisterio. Esta la aya Julia, las  esposas e hijas de los ingenieros, mujeres que a la vez que su hermana parecen concebidas para la educación en los placeres sensuales de Nalo. Es el relato de un universo cerrado de felicidad y despertar a la vida, ajeno a lo que fuera de él pasa, a los asomos de intolerancia sobre las esperanzas de los pobres y los ilustrados. A la gran tragedia que está por venir y que los alcanzará en toda su magnitud.

Todo lo escrito está configurado en una atmosfera de irrealidad y ensueño. Una teoría que Nalo defiende es que en un momento caben, a veces, varios momentos. Un momento es algo concreto, cuando lo configuran varios es lo esencial, lo que da sentido a la vida, lo que vale la pena conocer. Y él sin duda conocera esas esencias de vida.

                                                                     1934 – Levantamiento minero en Asturias.

 

 

Fulgencio Argüelles nació en la aldea allerana de Orillés, oficialmente Uriés el 6 de Enero de 1955. Estudió psicología en las universidades de Comillas y Complutense de Madrid, especializándose en psicología del trabajo y de las organizaciones. En 1997 regresó a Asturias y reside en Cenera (Mieres) el lugar donde había pasado su infancia y juventud.

Ha recibido varios premios por sus relatos cortos, tanto en castellano como en bable. Todos ellos antes de publicar su primera novela Letanías de lluvia, Premio Azorín de 1992; Los clamores de la tierra; Recuerdos de algún vivir, Premio Principado de Asturias 2000 concedido por la Fundación Dolores Medio, y El Palacio de los ingenieros belgas, Premio Café Gijón 2003.

También ha publicado los libros de relatos Del color de la nada y Seronda, este último en  bable y en colaboración con el pintor asturiano J. Enrique Maojo.

Escribe habitualmente artículos de opinión, así como críticas literarias en el diario El Comercio, donde mantiene una sección fija denominada “Libros de siempre jamás”. Por estos artículos le fue concedido el Premio de la Crítica que concede la Asociación de Escritores de Asturias (AEA) al columnismo literario, en 2012.

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LA OCULTA

Yo he olido esta tierra, me la he puesto en la nariz para tratar de saber – por el olor – por qué la queremos tanto.

La Oculta es una finca perdida en las montañas de Antioquia, al noroeste de Colombia. Es desde finales del siglo XIX la hacienda de la familia Ángel. Pilar, Eva y Antonio Ángel son los últimos descendientes de esta estirpe. Es a través de sus narraciones como iremos conociendo los pormenores y evolución de esta heredad, que es lo mismo que decir la historia de aquellos que hicieron posible el legado.

Los Ángel son de origen español. LLegaron a Colombia en busca de una vida mejor, como muchos otros en los siglos de la conquista. Se deja entrever que el motivo de abandonar España no fue unicamente el de poder amasar una fortuna allende los mares. Había una poderosa razón, el primero de los Ángel era judioconverso, –marrano-. Su apellido no era Ángel, era Angeli, pero esa i se perdió en alguno de los papeles que le identificaban, lo que no dejó de ser una ventaja, ya que ser converso no era algo que por aquel entonces diera una excesiva confianza.

Los hermanos citados han nacido en la finca. En ella han pasado su infancia y primera juventud. Entre sí tienen importantes diferencia de caracter. Pilar, la mayor, ha sido siempre una persona con ideas de futuro muy definidas, casarse con su novio de siempre, Alberto, tener hijos y criarlos en la hacienda. Es la más parecida a su madre, que era el nexo de unión de los tres hermanos cuando estos tomaron distintos rumbos en su madurez. Ella ama a aquella tierra, es su mundo y está dispuesta a sacrificar lo que sea para no perder la posesión en la que quiere acabar sus días. No ha sido una buena estudiante ni ha tenido más ambiciones que las comentadas. Vive en La Oculta y cuida de la casa. Eso pese a que uno de sus hijos fue raptado por la guerrilla. Ni un suceso tan trágico la hará cambiar de opinion sobre sus deseos de vida apegada a La Oculta.

Eva, la segunda, es la antítesis de su hermana. Persona dotada de una notable inteligencia y un cierto encanto femenino, su mente vuela lejos de allí. No es de las que piensan que el matrimonio es un fin. Quiere tener un mundo propio y la vida en su heredad le resulta opresiva. Incluso le molesta ser propietaria de una parte de la finca. Por ella se vendería, pero no tiene el consentimiento de sus hermanos, por lo que se ve obligada a sufragar los gastos comunes. Además y en los momentos difíciles que el país vivió con guerrillas y paramilitares campando a sus anchas, a ella le tocó  sufrir un trágico episodio que puso en pelígro su vida, Es uno de los relatos más interesantes de la novela por el climax con que el autor rodea lo que Eva nos cuenta sobre el suceso. Se disfruta leyendolo y deseando saber el desenlace. Uno de los aciertos de la narración, que tiene varios.

Antonio es el varón de la casa. Para él La Oculta es algo así como ese lugar en el que se han vivido momentos emocionantes y felices de la adolescencia y juventud, y al que se puede y desea volver en cuantas ocasiones se presentan.   Es homoxesual. Precisamente otro gran momento de la novela es el relato que nos hace de la primera vez que tiene relaciones con otro muchacho. La situación está descrita con toda la delicadeza y ternura que para ellos aquello representó. También cuenta las consecuencias que para él y su acompañante tuvo aquel acto. Sus intentos de regenerarse, de luchar contra su condición. Al fin la aceptación de su familia y la marcha de su entorno. Vive en Nueva York, es violinista suplente de una gran orquesta y da clases de ese instrumento. Está casado con Jon, un pintor de raza negra, al que nos dice querer. Pese al cariño por su estirpe, -es un estudioso del árbol genealógico de la familia-, siente remordimientos por saber que el apellido Ángel se perderá dada su condición sexual. No ve posible una adopción ni otra forma de conseguir una descendencia que permita continuar con el citado apellido.

El autor describe el relato de una forma original. Va intercalando ordenadamente lo que de su vida en la propiedad o fuera de ella, así como de las relaciones entre los protagonistas, ellos mismos nos cuentan. De esa manera vamos formando un calidoscopio de intimidades, deseos, relaciones con terceros y situaciones sociales que nos envuelven y atraen desde la primera página. Vemos como el tiempo condiciona lo que unos y otros quieren con respecto a La Oculta. La distinta vida que los tres hermanos llevan, así como la evolución social que los rodea, condicionará definitivamente el destino de la finca. Es un final lógico y que sentiremos doloroso, ya que no hay duda que llegados a ese punto nosotros como lectores nos consideraremos involucrados en el desenlace de la narración.

La lectura es amena, pese a que el autor es descriptivo y lógicamente utiliza nombres de plantas o animales propios de aquellas tierras, También giros y expresiones  del castellano que por allí se habla. En este sentido lo escrito es enriquecedor.

Héctor Joaquín Abad Faciolince, nació en Medellín en 1958, es un escritor y periodista colombiano.

Inició sus estudios de medicina, filosofía y periodismo en su ciudad natal. Finalmente estudió lenguas y literaturas modernas en la Universidad de Turín. Fue columnista de la revista Semana hasta abril de 2008 y a partir de mayo de ese mismo año se integró al ahora diario El Espectador como columnista y asesor editorial.

Hijo de Héctor Abad Gómez, médico, profesor universitario y defensor de derechos humanos, asesinado en Medellín en Agosto de 1987. Fue el único hombre de una familia con cinco hermanas. Sus estudios de primaria y bachillerato los hizo en el colegio Los Alcázares, dirigido por el Opus Dei en Medellín. Pese a la oposición de ideas que su padre tenía con la Iglesia, su matrícula en ese centro se debió a su buena calidad de la enseñanza. En dicho colegio se inicia en el oficio de escribir y junto con Mauricio García Villegas crean una revista llamada Criterio en la que publican comentarios críticos de los profesore, de la escuela y de otros temas cotidianos.

Su infancia es influenciada en gran medida por su padre, tanto en lo referente a sus ideas sociales como literarias, ya que era un amante de este arte, especialmente de la poesía.

Después de un viaje a México en compañía de su progenitor se matricula en Medellín en la Universidad Pontificia Bolivariana de donde fue expulsado por una publicación en el pediódico Paredón, creado junto con otros compañeros de su carrera de periodismo. A pesar de este suceso es aceptado en la Universidad de Antioquia en donde continua sus estudios pero debido a los constantes paros y suspensiones de semestre, decide abandonar e ir a vivir con su novia a Italia.

Allí completas sus estudios en lenguas y literaturas modernas en la Universidad de Turín, en la que se gradúa con una tesis laureada sobre la obra de Guillermo Cabera Infante: Tres tristes tigres.

Como escritor ha obtenido diversos premios y reconocimientos como el  logrado por sus libros Angosta, Premio Casa de América de Narrativa Innovadora en el año 2000. En el 2005 le fue concedido en China el Premio a la mejor novela extranjera y por El olvido que seremos, libro sobre la vida y asesinato de su padre Héctor Abad Gómez,   le fue otorgado el premio Casa de América Latina de Portugal y el Premio Wola-Duke en Derechos Humanos. Ha recibido también el Premio Nacional de Cuento, una Beca Nacional de Novela y dos Premio Simón Bolívar de Periodismo de Opinion. Ha traducido a autores italianos y publicado numerosos ensayos de tipo académico para revistas de uno y otro lado del Atlántico. Igualmente ha sido un conferenciante invitado en eventos literarios en diferentes países.

Su obra esta traducida a varios idiomas, entre otras Malos Pensamientos, Asuntos de un hidalgo disoluto, El amanecer de un marido. Su última obra Traiciones de la memoria fue editada en 2009.

Reside en Bogotá. Es columnista del periódico El Espectador y comentarista de Blu Radio.

El PALACIO AZUL DE LOS INGENIEROS BELGAS

…. la locura era una forma agradable de construirse universos propios cuando no nos gustaba el que teníamos alrededor, y era este un pensamiento acertado, porque era lo que de igual manera le ocurría a mi hermana Lucía, …. (117).

Un día de septiembre de 1927, Nalo entró a trabajar en el palacio azul de los ingenieros belgas; allá, en uno de los valles mineros de Asturias. Cuando entró llevaba un bagaje de sucesos que lo relacionaba con aquella casa. La descripción de lo que desde entonces le sucede, así como la historia de su familia y la de la sociedad en la que vive, -marcada por las diferencias de clase existentes-, es lo que configura el relato que nos disponemos a leer. Un relato que comienza en un momento concreto de nuestra historia, el que trnascurrio desde la proclamacion de la Dictadura del General Primo de Rivera; su caida; el advenimiento de la II República y los trágicos sucesos del año 1934 que configuraron lo que se denominó “la revolución proletaria de Asturias”. Siete años cruciales para él personaje y los que con él se relacionan.

He de confesar que el hojeo del libro me produjo un cierto desasosiego. La prosa escrita en las 318 páginas es densa. Escasean los puntos y aparte y no existe dialogo alguno perfectamente identificado. Pues bien, que esto no desanime a nadie. Lo que el autor nos describe está escrito de tal forma que no solo no nos cansa su lectura, deseamos que continúe, que siga configurando frases como la que encabeza esta glosa. Escogí esa, podía hacerlo con muchisimas otras. Nos parece leer una continua poesia. Su destreza para describir los ambientes, las personas, los pensamientos y las situaciones es admirable. Vivimos los momentos que nos narra con toda la atención, deseando no perder ninguna de las expresiones con que los refleja. Es por eso que recomiento que el texto se lea despacio, saboreando cada palabra y cada frase. Nos encontramos ante un verdadero y hermoso banquete narrativo y no es deseable perderse alguno de los exquisitos bocados que en forma de frase el autor nos invita a disfrutar.

El personaje principal es Nalo. En torno a él gira la historia. Y al tiempo que nos acerca al ambiente de la época va describiendo el aprendizaje de nuestro protagonista en todo lo referente a su sensualidad.

Poco después de conseguir el trabajo de jardinero en el palacio azul muere su madre, una mujer infeliz desde la muerte de su marido pese a la brutalidad de este. Su familia queda reducida a su hermana Luisa y sus abuelos Cosme y Angustias. Desde el principio lo que cuenta del abuelo Cosme nos lleva a sospechar que existe una antigua relación de este con la familia de uno de los ingenieros.

Su formación se verá condicionada por lo que su abuelo dice o mejor, calla; por su hermana Lucia, que le muestra los misterios del cuerpo femenino y de la poesía; por el jardinero principal del palacio, Eneka, un hombre con una mente enciclopédica que lo formará en los misterios del mundo. No terminan aquí los personajes que configuran la trama y el magisterio. Esta la aya Julia, las  esposas e hijas de los ingenieros, mujeres que a la vez que su hermana parecen concebidas para la educación en los placeres sensuales de Nalo. Es el relato de un universo cerrado de felicidad y despertar a la vida, ajeno a lo que fuera de él pasa, a los asomos de intolerancia sobre las esperanzas de los pobres y los ilustrados. A la gran tragedia que está por venir y que los alcanzará en toda su magnitud.

Todo lo escrito está configurado en una atmosfera de irrealidad y ensueño. Una teoría que Nalo defiende es que en un momento caben, a veces, varios momentos. Un momento es algo concreto, cuando lo configuran varios es lo esencial, lo que da sentido a la vida, lo que vale la pena conocer. Y él sin duda conocera esas esencias de vida.

Fulgencio Argüelles nació en la aldea allerana de Orillés, oficialmente Uriés el 6 de Enero de 1955. Estudió psicología en las universidades de Comillas y Complutense de Madrid, especializándose en psicología del trabajo y de las organizaciones. En 1997 regresó a Asturias y reside en Cenera (Mieres) el lugar donde había pasado su infancia y juventud.

Ha recibido varios premios por sus relatos cortos, tanto en castellano como en asturiano. Todos ellos antes de publicar su primera novela Letanías de lluvia, Premio Azorín de 1992; Los clamores de la tierra; Recuerdos de algún vivir, Premio Principado de Asturias 2000 concedido por la Fundación Dolores Medio, y El Palacio de los ingenieros belgas, Premio Café Gijón 2003.

También ha publicado los libros de relatos Del color de la nada y Seronda, este último en asturiano y en colaboración con el pintor asturiano J. Enrique Maojo.

Escribe habitualmente artículos de opinión, así como críticas literarias en el diario El Comercio, donde mantiene una sección fija denominada “Libros de siempre jamás”. Por estos artículos le fue concedido el Premio de la Crítica que concede la Asociación de Escritores de Asturias (AEA) al columnismo literario, en 2012.