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PATRIA

El encuentro se produjo a la altura del quiosco de música. Fue un abrazo breve. Las dos se miraron un instante a los ojos antes de separarse. ¿Se dijeron algo?. Nada. No se dijeron nada.

He de reconocer que me resistí y mucho a leer el libro que tenemos entre manos. Es muy probable que si no fuera porque el club ha decidido hacerlo yo hubiese dejado pasar la ocasión. Una vez leido el texto que tan magistralmente nos presenta su autor, Fernando Aramburo, me arrepiento de mi primer impulso.

Lo que nos cuenta es algo que fue cotidiano durante más de 40 años en la sociedad vasca o euskaldun si se quiere expresar así. Lo que empezó hace mucho tiempo como una lucha contra la dictadura del General Franco pasó con el tiempo a ser la lucha por la independencia de Euskadi, sin importar para ello los métodos que se usaban. Extorsiones, coacciones y asesinatos indiscriminados en muchas ocasiones por una parte y por la otra una lucha antiterrorista no siempre acorde con el estado de derecho que decían proteger y que de alguna manera añadía combustible a la insurrección. Fueron tiempos muy complicados y difíciles. Lo peor de todo es que han dejado un penoso poso, una fractura social que solo el tiempo y la comprensión de unos y otros podrá soldar. Está por ver.

Lo que el autor hace es centrar este ambiente en una imaginaria localidad guipuzcuana. Uno de tantos pequeños pueblos que proliferan por aquellos territorios, donde todos se conocen, donde es fácil poner etiquetas, donde la exclusión se manifiesta en toda su crudeza.

Dos familias amigas de siempre ven como las circunstancias políticas las separan de forma total. No importa que los cabezas de las misma fuesen de la misma cuadrilla, que tuviesen las mismas aficiones, que el uno debiera al otro favores y ayudas, que sus esposas fuesen íntimas. De pronto uno de ellos, empresario, es el enemigo, es el explotador, se niega a contribuir a la causa con el dinero que le piden, sin saber si lo tiene o no. Es el mayor de los pecados y debe pagar por ello, incluso con su propia vida. Como ejemplo para otros indecisos. Y así sucede. Txato es asesinado por el hijo de su mejor amigo.

Desde el momento que estás marcado, el pueblo te hace el vacio. Ni él, empresario que da trabajo a 15 personas, es bien recibido en lugar alguno, ni su esposa e hijos; igualmente estigmatizados. Aquellos que fueron sus íntimos los ignoran e incluso la Iglesia, el párroco, recomienda que no se entierre al difunto en su pueblo de siempre, que se dejen ver lo menos posible o mejor nada,  por lo que pudiese suceder. Y así  ocurre. Sus hijos están estudiando fuera del lugar de residencia de sus padres y no vuelven a la casa paterna. Su esposa debe abandonar también su residencia, su pueblo, su vida.

De poco sirve que el causante del crimen sea encarcelado, al contrario. La culpa es el muerto por no plegarse a lo solicitado. El pistolero es un héroe injustamente tratado.

En la familia del homicida sí hay quien no ve bien lo hecho, Arantxa, la hermana mayor de José Mari, el de ETA. Ella y su hermano Gorka no comulgan con lo que su otro hermano y su madre defienden. Ella será importante en lo que está por venir.

Y llegó el día en que ETA decidió poner fin a la lucha armada. Ese día es punto de inflexión en lo que a desprecio hacía las víctimas se refiere. Bittori, la esposa de Txato decide empezar a regresar a su pueblo, incluso despúes de un tiempo decide quedarse a vivir en la que allí es su casa. Este gesto no significa que las cosas vuelvan a la normalidad. Ahora los que apoyaron la causa y acosaron a las víctimas sienten incomodidad ante la presencia de estas. No es  sencillo  encontrarse con los deudos de aquellos caidos bajo las balas de ETA. No. El desprecio sigue. Es la lucha de Bittori, conseguir perdonar a los que mataron a su marido, incluso al ejecutor de esa acción. El intentar soldar la brecha antes mencionada, No estará sola. Arantxa la ayudará en la labor al igual que otros ansiosos de volver a los apacibles días anteriores a la locura que significó aquel estado de cosas en esas pequeñas y cerradas sociedades rurales.

No se queda el autor en esto. Trata de que conozcamos la mentalidad de los guradis de ETA. De aquellos que luchaban por la libertad de Euskal Herria. De lo que pensaban cuando se incorporaron a esa lucha, lo que sentían cuando se entrenaban para cumplir aquello que se les mandase así como su estado de ánimo una vez realizada la misión. Luego, si eran detenidos, sus reflexiones en prisión, generalmente alejados cientos de kilómetros de su tierra natal. Las visistas de sus deudos, su evolución a lo largo de los años y su visión de lo sucedido y de lo hecho. No, no deja cabos sueltos el narrador y se agradece su esfuerzo para contar los momentos sin omitir el dolor pero también sin resquemor y ánimo de venganza.

El libro termina con una llamada a la esperanza. Los esfuerzos por cerrar las heridas emocionales emprendidos por Bittori y Arantxa dan resultado y el perdón llega. Incluso el de una de los personajes más firmes en sus ideas políticas, Miren, la ama de José Mari, Arantxa y Gorka.

De todos los personajes que aparecen en el relato son las mujeres citadas, Bittori, Miren y Arantxa los que descuellan por su fortaleza. Son los más logrados y hacen un merecido homenaje al dolor de tantas mujeres de ambos bandos que sufrieron por los suyos en aquellos momentos. Sufrimientos que aún perduran, bien por la pérdida de algún ser querido bien por los años de prisión de aquellos juzgados y condenados.

Fernando Aramburu, (San Sebastián 1959), es un poeta, narrador y ensayista español.

Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Zaragoza (1982). Participó en San Sebastián, su ciudad natal, en la fundación del Grupo CLOC de Arte y Desarte, que entre 1978 y 1981 editó una revista e intervino en la vida cultural del País Vasco, Navarra y Madrid con propuestas de índole surrealista y acciones de todo tipo caracterizadas por una mezcla particular de poesía, contracultura y sentido del humor.

Desde 1985 reside en Alemania, donde ha impartido clases de lengua española a descendientes de emigrantes. En 2009 abandonó la docencia para dedicarse exclusivamente a la creación literaria.

En 1996 publicó Fuegos con limón, novela basada en sus experiencias juveniles con el Grupo CLOC.1

Fernando Aramburu firmando ejemplares de Patria en la Feria del libro de Madrid de 2017.

Ganó el Premio Tusquets de Novela en 2011 por Años lentos. Sus libros han sido traducidos a diversos idiomas. Colabora con frecuencia en la prensa española. En 2016, publicó la novela Patria, que supuso un éxito de crítica y público y por el que obtuvo en 2017, el Premio de la Crítica, el Premio Nacional de Literatura, y el premio Francisco Umbral al Libro del Año.2

Adaptaciones de sus obras literarias

Félix Viscarret adaptó al cine la novela El trompetista del Utopía con el título de Bajo las estrellas (2007). Esta película ganó dos premios Goya.

La novela Patria se convertirá en serie televisiva.3

 

 

 

 

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LOS CABALLOS DE DIOS

El título de la novela hace referencia al nombre que la imaginiería yihadista da a los fieles que hacen de bombas humanas, esos hombres cargados de explosivos que estallan en el vestíbulo de un hotel, o a bordo de un tren, a cambio de un paraíso lleno de vírgenes al que ascenderán de forma inmediata y a todo galope, como los caballos.

El verdadero título es Les étoiles de Sidi Moumen, “Las estrellas de Sidi Moumen“. Sidi Moumen es un barrio martinal de Casablanca donde los jovenes sin futuro juegan al fútbol en un terregal, sin más recompensa que el sueño de convertirse en estrellas de ese deporte, a su equipo le han dado ese nombre Las estrellas de Sidi Moumen. Son jovenes nacidos en la miseria, sin la esperanza de que el futuro traiga cambio alguno. Esta situación ya les sucedió a aquellos que los han precedido, padres, abuelos, hermanos mayores, etc.. En este sentido decir que ellos no son solo producto de ese barrio marginal en Casablanca. Podemos extender el concepto a todos aquellos lugares en que la vida es un conjunto de acontecimiento miserables y la meta la misma miseria que ahora tienen. Es algo consustancial en los barrios marginales de las grandes urbes mundiales.

Lo que el autor Mahi Binebine relata en esta novela no es más que la historia de los jovenes salidos de este barrio que perpretaron los atentados que sacudieron la mencionada ciudad en mayo del año 2003. Para ello utiliza el relato desde la ultratumba de uno de aquellos suicidas, con una maestría que hace que nos enganche lo que narra y nos haga vivir y sufrir por lo que vamos leyendo.

Ellos son seres marginales, que saben que nunca podrán llegar a la meta de ser estrellas del firmamento balompédico; que sienten que mientras sus vidas son como son, muy cerca hay otra que disfurta de la opulencia y aparente felicidad que quisieran para sí. No parece haber forma de salir del círculo en que se encuentran. Toda su existencia carece de sentido y su futuro es seguir rebuscando entre la basura y desperdicios que los, para ellos, opulentos del mundo tiran cada día en las escombreras donde moran y  se procuran su sustento.

Sin que lo sepan sí hay quienes están muy pendientes de sus vidas. Aquellos que saben como comprometerlos en una causa que les ayude en esa guerra indeclarada entre las dos civilizaciones más importantes de nuestro planeta. Entre la civilización islámica radical y la occidental, entendiendo como tal toda manera de pensar o vivir que no se adapte al sentir radical de la primera. Solo tienen que escoger el momento, estudiar a las personas a las que se desea educar, hablarles de un futuro brillante, del mismísimo paraíso. De hacerles ver que lo que les predican es la única oportunidad que tienen de escapar de la miseria, de hacer que el mundo cambie y el futuro sea de la manera soñada. Es cierto que estó lleva aparejado que ellos, los caballos de Dios, no estarán en ese mundo, pero desde el Paraíso soñado verán que su sacrificio valió la pena.

Nos describe como poco a poco estos muchachos van creando entre ellos vínculos cada vez más fuerte que sirven de contrapunto a lo que viven dentro de sus núcleos familiares, como en sus mentes y corazones va calando la idea de hacer algo con sus vacias vidas, y lo hacen. Aquel 16 de mayo de 2003, 12 terroristas suicidas salidos de aquella marginalidad, hicieron estallar sus cinturones mortales en la Casa de España y en hotel Farah. Murieron 45 peronas, entre ellas los mencionados terroristas. La narración comienza con lo que cuenta uno de ellos desde el más allá, como explica con detalle como era su diaria existencia, como se desarrolló su formación, sus lealtades a una causa sin fisuras ni dudas, el abismo entre el sentimiento del bien y el mal y una posible conciencia cívica.

 

                                                                               Casa de España de Casablanca

Es una lectura dura y descarnada que nos hará pensar mucho en lo que se puede hacer para evitar que ocurra. No es fácil ni es, a mi modo de ver, tarea para una sola nación. El mundo global en el que vivimos tiene como inconveniente poner de manifiesto la opulencia y aparente felicidad de las sociedades adelantadas a aquellas cuyas formas de vida no han alcanzado el desarrollo necesario. El deseo de llegar a esos “paraísos” producen muertes por doquier de las que la prensa nos da cuenta un día sí y otro también, sin que nuestras sociedades sepan muy bien que medidas tomar para cambiar esta situación.

Mahi Binebine nacido en 1959 en Marrakech, además de escritor es también pintor y escultor.

Se instala en París en 1980 para proseguir sus estudios de matemáticas, de las que fue maestro durante ocho años.

Posteriormente se consagra a la escritura y a la pintura. Escribió varias novelas que se tradujeron a una docena de idiomas. Reside en Nueva York desde 1994 a 1999. Sus pinturas forman parte de la colección permanente del Solomon R. Guggenheim Museum de Nueva York.

En el Último viaje de Mamaya, el autor recurre a un episodio de su propia historia familiar. Su hermano Aziz fue uno de los jóvenes oficiales que habían participado en el fallido golpe de Estado contra el rey Hassan II en 1971. Durante 18 años, fue encarcelado en el campo del desierto de Tazmamart, en condiciones de brutalidad inimaginable y casi indescriptible. De los 56 presos, sólo la mitad sobrevivieron, entre ellos, Aziz Binebine. El compañero de Mahi Binebine, el escritor Tahar Ben Jelloun, tomó esta historia como base para su controvertida novela, Cette aveuglante absence de lumière (traducida al castellano como Esta ausencia cegadora de luz).

Mahi Binebine regresa a Marrakech en 2002.

La traducción al inglés de la novela Cannibales, Welcome to Paradise (en castellano traducida como La patera), fue preseleccionada para el Independent Foreign Fiction Prize en 2004.

LOS CINCO Y YO

Para explicar el influjo que las aventuras de Los Cinco han ejercido sobre mi generación hay que hacer referencia al precio que alcazó el trigo en la posguerra española.

Curiosa manera que tiene el autor de comenzar el relato que tenemos entre manos. Es la presentación que hizo  de After  Five en la Blynton Foundation, remontándose a la catástrofe que había sufrido el sector agrario en los años cuarenta, recien terminada nuestra Guerra Civil. Y no es baladí este recordatorio porque esta dificil y desastrosa situación, propiciada por la ineficacia de la política agrícola, la pertinaz sequía y la también pertinaz picaresca de los terratenientes de entonces, dueños del cereal que se producía, dificultaron de tal manera la vida campesina que propiciaron un movimiento migratorio de estos hacia las grandes ciudades, donde comenzar una nueva vida, lleno de penurias pero al mismo tiempo de esperanza en una mejora tanto para ellos como para sus futuros descendientes.

El autor, Antonio Orejudo, es uno de los niños a los que le toco vivir aquella época. Su padre es un suboficial chusquero, y la familia vive en una colonia de casas militares.

Son familias en general con varios hijos. Era una constante en la época, auspiciada por la política estatal y alentada por las jerarquias eclesiásticas. Familias numerosas. No hay más que recordar aquellos premios a la natalidad que por entonces se concedían anualmente y que se divulgaban como un ejemplo a seguir.

Estas altas tasas de natalidad propiciaron la aparición de grandes colegios públicos o religiosos. Uno de estos fue el Montserrat, en Madrid, donde el autor, Toni, se educa en su adolescencia y juventud. Nos relata como eran aquellas clases, como se comportaban los alumnos en general. Describe las pandillas que se formaban, como eran sus componentes, sus ambiciones, su capacidad de mando o de imposición. Al colegio en cuestión asistian tanto chicos como chicas y en consecuencia surgen los primeros amorios, las primeras atracciones sexuales. Todo lo va contando con una muy buena prosa no exenta de humor e incluso de tristeza en algún momento. A destacar como se describe él. Es un adolescente tímido y poco varonil. Tiene además que soportar a un padre muy rígido en sus normas horarias, especialmente las nocturnas y a una madre que sufre por el menor retraso en el cumplimiento de sus obligaciones presenciales. “Algo les habrá pasado” es su primer pensamiento y empieza a mover cielo y tierra para encontrar al despistado. No es de extrañar que Toni no se sientiese a gusto.

 

 

Luego están los veranos en casa de sus abuelos en el pueblo. Oyendo todas las noches y con mucho gusto el cuento de Pulgarcito.

También nos deleita relatando con  buena dosis de humor y crítica esos reencuentros de antiguos alumnos pasados 30/40 años. Que fue de unos y otros, hasta donde llegaron las perspectivas que cada uno tenía para si mismo y para los demas. Como han cambiado fisicamente. En fin, todo ese mundo de reencuentros con un pasado que generalmente tenemos idealizado y cuya realidad actual parece poner las cosas en su justo estar.

A lo largo de su evolución el autor nos explica como va apareciendo en él su vocación literaria. Sus primeros poemas, su amistad con Rafael Reig, autor del libro comentado al principio.

Glosa la novela Los cinco y el tesoro de la isla y también la mencionada After Five donde se cuenta que fue de Julián, Dick, Ana, Jorge y Tim en la vida adulta; como conocieron a Orejudo y las aventuras que vivieron juntos en Almería, de cuya universidad el autor es profesor de literatura.

Es un libro en el que se mezclan de forma maravillosa ficción y realidad, burlas y veras. Se hace ademas de forma amena y sencilla y nos recuerda el placer de hablar y disfrutar de lo que la literatura nos ofrece, reconstruir en nuestra mentes las palabras que leemos, o incluso escuchamos, y gozar de la emoción que nos proporciona esta recreación. Vivir mundos reales o imaginarios que están fuera de nuestro día a día y que nos hace más llevadera la, genralmente, rutina de estos días.

Antonio Orejudo nació en Madrid en 1963.

Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad Autónoma de Madrid. Doctorado en Estados Unidos (State University of New York at Stony Brook), país donde trabajó como profesor durante siete años. Investigador invitado en la Universidad de Ámsterdam, ejerció más tarde como Profesor Titular de Literatura Española en varias universidades españolas hasta establecerse en la Universidad de Almería como profesor de Literatura.

Su debut literario fue con Fabulosas Narraciones por Historias que salió a la luz en 1996, galardonada con el Premio Tigre Juan a la mejor primera novela del año.

Ganador del XV Premio Andalucía de Novela con la obra Ventajas de viajar en tren, que fue calificada por el presidente del jurado, Juan José Millás, como “una obra maestra”.

Autor de numerosos artículos de crítica publicados en Babelia, ABC Cultural, o Letras Libres entre otros medios de prensa.

Considerado por el profesor Juan Antonio López Rivera como uno de los mayores representantes de la generación de escritores nacidos en la década de 1960: «En Orejudo (2004) podemos encontrar autores como Fernando Marías, Marcos Giralt Torrente, Eloy Tizón, Lorenzo Silva, Luis Magrinyà, Lucía Etxebarria, Juana Salabert, Andrés Ibáñez, Juan Bonilla, Luisa Castro, Javier Azpeitia, Lola Beccaria, Germán Sierra o Antonio Álamo. En Sánchez Magro (2003), donde se califica a este grupo de escritores como “generación inexistente” por su carencia de identidad y su indeterminación dentro del panorama literario español, se añaden a la lista Felipe Benítez Reyes, José Carlos Somoza, Ángela Vallvey y Belén Gopegui. Y aún cabría engrosar la nómina con nombres como Rafael Reig, Javier Cercas, Ignacio Martínez de Pisón, Francisco Casavella, Martín Casariego, y muchos más.»

Novelas:

  • Fabulosas narraciones por historias (novela), Madrid, Editorial Lengua de Trapo, 1996. Reed. reedición Tusquets 2007. Premio Tigre Juan
  • Ventajas de viajar en tren (novela), Madrid, Alfaguara, 2000. Traducido al francés (De l’avantage de voyager en train, Albi, Passage du Nord/Ouest)
  • La nave (novela corta), Sevilla, Servicio de publicaciones Junta de Andalucía. 2003
  • Reconstrucción, Barcelona, Tusquets, 2005
  • Un momento de descanso, Barcelona, Tusquets, 2011
  • Los cinco y yo, Barcelona, Tusquets, 2017

Es autor además de otros libros de crítica y estudios literaios.

 

 

DOS CIUDADES

Vamos a iniciar las actividades del Club de lectura Forum mañás con dos libros, el ya comentado en este Blog, Las hijas de Hanna y este Dos ciudades.

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Si los hombres se dividen en sedentarios, emigrantes y los que no tienen hogar, probablemente yo formo parte de esta última categoría, si bien la concibo de un modo archimaterial, sin una sombra siquiera de sentimentalismo o autocompasión.

Divide su libro en tres partes: Dos ciudades; Archivos abiertos y El nuevo pequeño Larouse

Adam Zagajewski autor de este libro, es esa persona que no se siente de ninguna parte. Y esto ocurre por dos principales motivos, haber nacido el año que finalizó la segunda guerra mundial y haberlo hecho en una ciudad Lvov de la que partió con su familia hacía Gliwice cuando solo contaba cuatro meses de edad. Estas dos circunstancias marcarían de forma difinitiva su desarrollo intelectual.

No voy a ser prolijo en comentarios sobre el motivo por los que la población polaca de Lvov, ciudad por ellos mitificada desde ese momento, hubo de traladarse a la “horrenda” urbe de Gliwice. Los habitantes de la primera no aceptaron el haber sido deportados y haber perdido su estatus, aunque este fuese de poca importancia. Ellos eran una élite y en este nuevo enclave decidieron seguir siéndolo. Ellos venían de un paraiso de cultura y belleza y la nueva ciudad era un antro de personas simples e incultas que no sabían apreciar lo hermoso que la vida ofrece, literatura, música, pintura, parques, espacios idílicos. Aquí, en la minera e industrial ciudad de Gliwice todo era feo, calles, plazas, urbanismo en general y sus afueras solo eran un conjunto de escombreras de las minas que rodeaban este lugar. El relato de como aquellos ciudadanos de Lvov seguían tratándose como si continuasen ejerciendo sus antiguas actividades es una de las sorpresas que  esconde la lectura de la  historia. Nos cuenta como paseaban por las calles de su nueva ciudad pero en su fuero interno veían aquellas que habían sido obligados a dejar. Será algo que se vaya perdiendo según las personas que así  lo sienten  vayan desapareciendo por el orden natural de la vida, pero en el interín seguirán viviendo una enteléquia que les ayudara a soportar su existencia real.

Nuestro autor no está en esta circunstancia, solo tenía cuatro meses cuando abandonó Lvov. Pero su entorno influirá en su forma de ver las cosas. Al tiempo él verá la ciudad en la que vive de forma distinta, tal como es, con sus aciertos y errores, sus zonas bella y feas. Igualmente se relacionará con su gente y poco a poco sacará sus propias conclusiones. Y son estas las que le llevan a escribir el texto que tenemos entre manos.

Nos encontramos en una Polonia gobernada por una dictadura, una dictadura comunista. Una forma de vida que todo lo regula, que no deja espacio a la disidencia ni a la creatividad si esta no está previamente autorizada. En ese sentido  todas las dictaduras son similares, sean de izquierdas o de derechas. El Estado es el alma global, es quien dicta la conducta de la gente y salirse del guión establecido está no solo prohibido, también castigado y en ocasiones muy duramente; carcel e incluso pena de muerte.

Leyendo este libro he pensado en las personas de mi generación, los que hemos nacido en la decada de los años 40 en esta España nuestra. Como le pasó al autor solo conocimos una forma de gobierno y sociedad durante treinta y cinco años. Nuestra evolución no puedo haber dejado fuera esta circunstancia y muchas de las reflexiones que en el libro se exponen no nos son ajenas.

Nos cuenta como fue su infancia, la importancia de la religión en la vida de la comunidad, religión que el régimen permitía y estoy seguro, fomentaba. Era una manera más de tener dominados los impulsos colectivos. Él mismo se hizo monaguillo si bien apunta –Los monaguillos eran nihilistas. Les importaba un bledo la fe y la metafísica, no les interesaba ni Jesucristo ni Judas. Lo único que contaba era el manejo diestro del pebetero y de la batería de campanillas, la ejecución impecable de la coreografía y la capacidad de adoptar un semblante serio y recogido en cuanto el séquito encabezado por el cura abandonase la jubilosa sacristía-. Igualmente comenta como fue su estancia en la escuela, los discos de música clasica, de su afición por el jazz, de su despertar creativo, –poco a poco empecé a darme cuenta del precio que hay que pagar por los breves momentos de iluminación: duda, tinieblas y desespero-. De su afición por el fútbol. De las cosas que van sucediendo y que configuraron su personalidad.

En Archivos abiertos,  narra sus  reflexiones una vez caido el muro de Berlín y superadas también las dictaduras basadas en la filosofía marxista. Nos cuenta cosas verdaderamente increibles. Aquellos que colaboraron de manera directa en el mantenimiento de aquel régimen resulta que en muchas ocasiones justifican esta colaboración  como una manera de perservar su entorno, similar a lo que un artista hace para inmortalizarlo; era una manera de evitar que los inconformes destruyesen aquello que era en sí mismo bello, aquella idea dictatorial que gobernaba de forma tan extraordinaria la vida colectiva. No solo no muestran arrepentimiento por esta manera de hacer, se autojustifican y quieren hacernos ver que su labor fue fundamental en la conservación de lo que en el mundo es realmente importante.

Por lo que cuenta él mismo sufrió en su carne la represión. Liberado abandona su nación y da conferencias y clases magistrales en otros lugares, París es uno de ellos. Relata sus experiencias en este tipo de actos. La extrañeza que le produce ser él el centro de atención.

En un momento dado y sobre lo que muchos sugieren que es que escriba sus memorias, reflexiona sobre ello y llega a la conclusión que en muchos casos esto no es posible. No es posible dado que habría que contar hechos deleznables a los que nos vemos obligados para lograr sobrevivir en un ambiente opresor y mísero. No no es factible relatar mendacidades,  actos crueles e ignominiosos que hemos tenido que comerter para poder llegar a este momento.

Su lectura nos va descubriendo un mundo interior extraordinario. Es un libro para leer y releer, eso que hacerlo no es sencillo ya que requiere una constante atención y no saltarnos una sola línea. Su prosa es cuidada y rica y no deja indiferente en momento alguno.

Adam Zagajewski nació en Lwów, actualmente en Ucrania, el 21 de Junio de 1945. Es poeta, novelista y ensayista polaco. Es un miembro conocido de la Generación del 68 en su país y uno de los más famosos poetas contemporáneos del mismo.

Su familia fue expulsada por los ucranianos y se intaló en 1946 en Gliwice (Silesia), donde hizo sus estudios secundarios.

Se escribió después en la Universidad Jaguelónica de Cracovia, donde llevó a cabo estudios superiores de psicología y de filosofía. Más tarde enseñó filosofía en la Universidad de Ciencia y Tecnología. Es entonces cuando se liga al movimiento poético de la Nowa fala (Nueva ola) en la ciudad y perteneció a su grupo literario polaco Teraz (Ahora) dando a conocer sus primero poemas.

Además de su actividad poética difundía sus ideas en la revista clandestina Zapis, uno de los principales medios de la oposición democrática polaca. Esta Generación del 68 tenía como objetivo “alzarse contra las falsificaciones de la realidad y la apropiación del lenguaje por parte de la ideología y la propaganda comunista”. Crea varias revista y ejece como traductor.

Difundida la Carta de los 59 en 1975 tras los acuerdos de Helsinki, se unio en 1976 al Comité de Defensa de los obreros y las autoridades comunistas prohibieron la publicación de sus obras. Marchó entonces a enseñar en la Universidad de Houston. (EEUU).

Desde 1982 se estableció en París, según él más por motivos sentimentales que políticos. Residió un Berlín y en los Estados Unidos. Regresó a Carcovia en 2002 junto a su mujer, Maja Wodecka. Todos los años enseña como profesor invitado en la Universidad de Chicago.

Resulta injusto hablar de Zagajewski solo como un poeta político contrario al régimen dictatorial y, por ello, ideológicamente atractivo para un territorio democrático. Su escritura es de calidad reconocida; y aunque participara en movimientos a favor de las libertades en su país, él mismo dejó claro en el exilio que su personalidad era más bien la de un disidente de los disidentes y que había descubierto que ” la poesía está en otra parte, más allá de las inmediatas luchas partidistas, e incluso más allá de la rebelión -incluso la más justificada- contra la tiranía”. Ahora bien, la posición decidida por la libertad y la búsqueda de la belleza que el poeta polaco ha mantenido encuentra un testimonio fiel en sus textos y poemas, de gran hondura humana y fina sensibilidad estética.

Ha sido traducido a diversos idiomas y tiene en su haber importantes premios. Entre ellos el Princesa de Asturias de las Letras, otorgado en este año 2017. Con este motivo declaró en El Mundo que hay una cultura común europea: “Vengo a España y nada me parece ajeno”. Sobre sus primeras lecturas de autores españoles señaló “una versión del Quijote para niños. Después dediqué mucho tiempo a los libros sobre la Guerra Civil. Y a Antonio Machado, mi preferido”

 

LAS HIJAS DE HANNA

Los pecados de los padres repercuten en los hijos hasta la tercera y cuarta generación. Esto tuvimos que aprenderlo nosotros, los que íbamos al colegio cuando todavía se estudiaba allí la Biblia.

Tengo que confesar que me costó entrar en la trama de la novela.  Quizás debido a como la historia está estructurada. Al final lo conseguí y he de reconocer que en ese momento no solo valoré el mérito de la autora en la escritura de esta historia, también que el argumento de la misma es probable que afecte a muchos de nosotros, gente criada en una época que de alguna manera rompió con su pasado, con sus origenes. Gente urbanita que desconoce como eran y vivían sus antepasados; agricultores, campesinos, pescadores, que un día emigraron de sus lares para instalarse en arrabales de ciudades en desarrollo, que tuvieron que abandonar constumbres ancestrasles y acomodarse a nuevas formas de vida y relación que poco o nada tenían que ver con sus personales historias.

Anna, un buen día, en una fría habitación de hospital, junto a su moribunda madre, descubre de pronto lo poco que conoce de ella. De quien fue antes de su maternidad, de quienes fueron su ancestros más próximos. Es el momento en que decide averiguar como llegó hasta donde ahora está, esas lagunas que nadie se preocupó de llenar o que ellas misma despreció saber en aras a ese despectivo modo de entender las historias familiares como manías o cuentos de viejos y nostalgias venidas a nada. Pero sí, antes de ella hubo otras mujeres muy próximas que hicieron posible su existencia, Hanna y Johanna, su abuela y su madre. Las circunstancias por las que pasaron  influyeron en su actual momento y dejaron marca en su personalidad.   Perder ese conocimiento es perder parte de su ser, perder aquello que puede hacer que comprendamos como somos, como actuamos y porque esto o aquello nos parece mejor o peor. Perder  algo que ha influido de alguna manera en nuestro actual Yo.

Y emprendemos un viaje en el tiempo que nos lleva a los años finales del siglo XIX. A una Suecia que dominaba de alguna forma a la actual Noruega. Nos descubre como era por aquellas fechas la vida en ese reino, de forma concreta la vida campesina. Descubrimos que no era una vida fácil; para nada. Al revés, era complicada, pobre. La gente normal pasaba hambre, los niños morían de enfermedades motivadas por la miseria, había violencia, física y de clase.

Descubrimos a Hanna, la abuela; su violación y su condición de madre soltera, el estigma que tal situación conlleva; era una puta. Como sale de este oprobio  mediante su boda con un hombre mayor que ella que no tiene en cuenta ese sambenito y sí su valía como mujer y ama de casa. Pero no es fácil. Hay violencia doméstica. Ella, Hanna, sabrá superponerse a todo esto y vivirá para ver como su hija Johanna emprende un nuevo camino, lejos ya de una existencia campesina, en una ciudad, casada y de algún modo respetada. Como tendrá una hija que es la que indaga todo lo que se cuenta, Anna.

Durante todo ese tiempo se habla de la evolución del estado sueco, su separación de Noruega, es peligro de guerra entre ambas naciones. La properidad de una y el lento despegar de la otra. Como la primera y segunda guerra mundial influyen en la evolución de estas sociedades. No, no fue un camino de rosas, hambrunas, enfermedades, emigración, son parte importante en la historia que se cuenta y que nos pone de relieve que nada surge de manera expontanea. La prosperidad de esos dos pueblos no estuvo exenta de peligros y si lo lograron fue a base de compromiso y soliraridad.

Es una historia de mujeres. ¡Y que mujeres!, Hanna, Johanna y Anna. Tres generaciones de mujeres escandinavas, cada una esclava de la época que les toca vivir, cada una tan diferente a la anterior y a la siguiente. Ellas supieron acomodarse y luchar en su época para dejar algo nuevo a su descendencia y de verdad lo consiguieron.

Está bien escrita y pese a lo que al principio menciono sobre la manera de estructurar la historia y que en ocasiones parece no engancharnos, al final encontramos la narración muy coherente y el regusto que deja es agradable.

Marianne Fredriksson fue una de las más conocidas y traducidas escritoras suecas. Nació en 1927 en Gotemburdo y murió en 2007.  También fue periodista, publicando sus artículos en varios de los medios más importantes de su país.

Su novela más conocida es la que tenemos entre manos. Fue publicada en 1997 y traducida a más de cuarenta idiomas, aunque escribió otras doce obras más, inclyendo ficcón y ensayos. Ha vendido más de diecisiete millones de copias de sus libros en todo el mundo.

 

 

MIENTRAS AGONIZO

La finalidad de la vida era prepararse para estar muerto durante mucho tiempo.

El tema fundamental del relato que el autor nos brinda es la historia de la familia Bundren: Addie Brunden, la madre, mientras agoniza ha pedido que la entierren con los suyos en el cementerio de Jefferson, la ciudad donde nació. La familia se dispone a cumplir sus últimas palabras, iniciando a tal fin un viaje fúnebre por el mítico terrirorio sureño, viaje que ocasionara la locura de Darl, las ansias de Vardaman por un tren de juguete, el accidente de Cash por la destrucción del puente, la pérdida de las mulas, el anhelo por parte de Anse de conseguir una dentadura postiza, de Dewey Dell que quiere obtener un medicamento secreto. Todo ello envuelto en el hedor del cadáver en descomposición por el largo viaje.

Toda la familia componen el personaje protagónico de la novela. La propia Addie que al borde de la muerte sigue de cerca los preparativos para su futuro descanso; su marido Anse, padre de sus hijos, una persona egoísta, aprovechada, sin nada que le lleve a ser un ejemplo familiar. Cahs, el primogénito, que se dedica a construir el ataúd donde será colocada su madre una vez muerta. Jewel, un hombre que responde a una oscura infancia y es de caracter elemental, violento con frecuencia, -tiene de sobrenombre &uml “cara de palo“-. Dewey Dell es la única hija de la familia, es astuta y se torna desesperada a causa de su secreto. Darl se vuelve loco por la pérdida de su madre. Finalmente Vardaman, el más pequeño de todos, todavía un niño que sabe guardar el secreto de su hermana, que sueña con el tren que nunca ha tenido y en el que parece ir naciendo, por su forma de expresarse, rasgos de una futura locura.

Otros personajes secundarios, –Cora, Tull, Peabody, Amson, etc.- aparecen para que tengamos una visión exterior de lo que sucede con la familia.

Faulkner en el viaje de carácter bíblico y épico de los Bundren hace gala de su crudeza habitual y muestra los despojos de la humanidad entresacados de una clase social compuesta por pequeños propietarios campesinos, braceros y pobres en general, víctimas de un atraso económico y social que afecta a la forma de ser de esta gente sometida al acatamiento servil de una religiosidad estrecha que no permite cuestionarse el rumbo ni las normas de sus vidas, religiosidad que conforma el “cordón bíblico” y donde son flagrantes las contradicciones entre los principios y la conducta real de los hombres atados a dicho cordón.

Sobre esta familia actuan condicionantes sociales ya vistos, pero incluso dentro de este contexto alienado, los Bundren “son raros”. Su extrema pobreza, superior a la media, mueve a los que los rodean a socorrerlos, situación que explica la constante intromisión de los vecinos en su vida. Está también la conducta conspicua de los miembros de la familia; el egocentrismo del padre, la inflexibilidad y violencia de Jewel, etc., pero sobre todo la veta de locura que corre por sus genes y que se evidencia en el comportamiento de Darl y, al parecer tambien está latente en el pequeño Vardaman.

Y son estas características lo que hace posible la verosimilitud del famoso viaje y la erupción de sus contradicciones internas, que provocan al final una dislocación en el seno familiar.

Pese a todas estas miserias existe un cierto rango épico en el empeño; descripto por el autor aunque sea en un tono burlón. Ellos, la familia, se enfrentan muy bien a su destino. Son tenaces en su empeño, por absurdo que este resulte, y ello los eleva; les confiere cierta dignidad.

No es una novela facil, practicamente ninguna de las de Faulkner lo son; pero la maestría del autor hace que sea aceptable su lectura y sobre todo obliga a pensar sobre lo que en ella sucede, tanto en el fondo como en la forma.

William Faulkner nació en New Albany, Misisipi, el 25 de septiembre de 1987 y falleció en Byhalia el 6 de julio de 1962. En sus obras destacan el trama psicológico y la profundiad emocional, utilizó para ello una larga y serpenteada prosa, además de un léxico meticuloso. Nobel de Literatura de 1949.

Fue considerado el rival estilístico de Ernest Hemingway (sus largas frases contrastan con las cortad de Hemingway ) y es considerado uno de los principales modernistas estadounidenses de la década de 1930 y conocido por su uso de técnicas literarias innovadores, como el monólogo interior, la inclusión de múltiples narradores o puntos de vista y los saltos en el tiempo dentro de la narración.

Tuvo una gran influencia en la generación de escritores hispanoamericanos de las segunda mitad del siglo XX.

Era el mayor de cuatro hermanos de una familia tradicional sureña. Estuvo muy influído por su estado natal, así como por el ambiente general del Sur. Misisipi marcó su sentido del humor y mantuvo una fuerte presencia a lo largo de toda su obra, en la que el carácter típico sureño fue una constante y que junto a la atemporalidad de sus temas marcarían la base de todas sus recreaciones literarias.

Durante la  I Guerra Mundial ingresó como piloto de la RAF . Al regresar a su ciudad, Oxford, ingresó como veterano en la Universidad de Misisipi, abandonando posteriormente y por segunda vez, sus estudios. Antes lo había hecho en 1915. Este abandono lo motivó sus ansias de dedicarse a escribir.

En 1924  publicó su primer y único libro de poemas: The Marble Faun.

A partir de 1921 Faulkner trabajó como periodista en Nueva Orleans y conoció al escritor de cuentos estadounidense Sherwood Anderson, que le ayudó a encontrar un editor para su primera novela, La paga de los soldados (1926).

Despues de un viaje por Europa comenzó a escribir una seire de novelas ambientadas en el condado ficticio de Yoknapatawpha  (inspirado en el condado de Lafayette, Misisipi), donde transcurren gran parte de sus escritos y del cual hace una descripción geográfica y traza un mapa en ¡Absalón, Absalón! .

En 1929 contrajó matrimonio con Estelle Oldham y decidió establecer su casa y fijar su residencia literaria en el pequeño pueblo de Oxford.

Otro de sus trabajos, lucrativo por cierto, fue el de guionista de la floreciente industria cinematogáfica de Hollywood.

Ha sido un  escritor que ha influido en un gran numero de autores en español como Juan Rulfo, Juan Carlos Onetti, Juan Benet, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Juan José Saer y Jorge Luis Borges (traductor de Las palmeras salvajes al castellano).

Faulkner arrastró problemas con el alcohol durante gran parte de su vida. Ello no le impidió seguir escribiendo hasta su muerte a causa de un infarto de miocardio. Sus restos están inhumado en el Oxford Memorial Cementery, en Oxford, en el sepulcro familiar.

 PREMIOS:

OBRAS:

Tiene además publicados un buen numero de Relatos.

Hacer mención a que pese a sus premios literarios nunca quiso vivir una vida de  hombre famoso. Quería hacer la vida que le gustaba, un tanto caótica y bohemia. Hacer cualquier locura para poder preservar su obra. Decía de él:

«Si reencarnara, sabe usted, me gustaría volver a vivir como un zopilote. Nadie lo odia, ni lo envidia, ni lo quiere, ni lo necesita. Nadie se mete con él, nunca está en peligro y puede comer cualquier cosa.»

 

 

TU NO ERES COMO OTRAS MADRES

Aunque persona normal y corriente, sufría dolorosamente por miedo a perderse algo.

La historia nos va a contar la vida de Else Kirschner. Es hija de un aburguesado judio residente en Berlín a comienzos del siglo pasado y desde los primeros renglones nos damos cuenta que ella va a ser un personaje singular en aquella cerrada sociedad que componían los de su raza dentro de la nación alemana. Ellos, lo judíos, se consideraban alemanes, civilmente estaban integrados en su sociedad e incluso educaban a sus hijos en escuelas cristianas pero al tiempo les inculcaban las esencias de la cultura judía. Rara vez permitían bodas entre judíos y cristianos. Bien es cierto que tampoco los gentiles veían con buenos ojos los matrimonios mixtos.

Else quiso romper ese vicioso círculo. Desde muy joven vio que aquella vida la encorsetaba. Ella tenía otro punto de vista; el que queda reflejado en la frase que inicia este comentario. Su ánsia de vivir la llevará a saltar  todas las barreras que le impidan realizar lo que considera que debe ser su modelo vital, vivir el presente sin pensar más allá y no poner barreras basadas en su raza o religión.

Y así lo hace a la primera ocasión que se le presenta. Sus padres han acordado su boda con un acomodado industrial, judío por supuesto. Es el enlace soñado por sus progenitores, un buen partido. Else, mantiene un oculto noviazgo con un gentil, bohemio, crítico de arte y buen músico. Con él se siente liberada; con su pretendiente encarcelada. Se niega a dicha boda; se casa con su amor y se aleja de su familia. Esta acción, que ella no ha calculado debidamente, tendrá consecuencia graves. Sus padres la repudian, la borran de su memoria, no quieren saber más de ella.

Es un momento trágico para Else pero no hay marcha atras. Seguira adelante impulsada por sus propias ansias de vivir. (Esta circunstancia duró hasta que su hermano de solo 18 años muere de gripe española. Else llega a tiempo para verlo con vida por última vez. Allí están sus padres y se produce la reconciliación. El destierro ha terminado).

Hacía años que se había hecho una promesa, “tener un hijo con cada hombre al que amara” y espera cumplirla. Son los locos años 20 del siglo pasado y Berlín es un emporio de cultura, buen vivir y liberalidad en las costumbres. Ella se rodea de los más elitistas y liberales círculos. Tiene un atractivo personal irresistible.

Es un mundo que vive un momento dulce. Despúes del desastre que significó la Gran Guerra, Alemania parece haberse recuperado y es otra vez una nación unida y rica. La vida en aquellos años es gozosa y Else exprime al máximo sus posibilidades de vivir el momento, el presente, sin pensar en el futuro. Este se presentará a su debido tiempo, sin casi avisar y  ella sufrirá como otros muchos las consecuencia de aquel profundo cambio que llevó a que se dieran las peores transgresiones éticas en la historia moderna de la humanidad. El holocausto, la segunda guerra mundial, los horrores de esta y las conscuencias que la misma tuvo en el devenir del mundo desde entonces hasta el momento presente.

Es un relato duro pero extraordinario. La autora logra construir un retrato fideligno de su madre, resaltando por igual lo maravilloso de su vida, que lo hay, como lo que no fue tanto. La narración no decae en momento alguno y algo que ver en ello tiene la forma que Angelika Schrobsdorff  usa para configurarla. Utiliza su condición de hija para hablar en primera persona a través de los recuerdos que tiene de su madre y la tercera persona para adentrarse en su forma de pensar, en sus motivaciones, en aquello que le llevo a saltar todas las barreras que el sentido común parecía aconsejar no burlar. A ese vivir el presente, como ya comentamos, sin querer ver más allá, hasta que fue  arrastrada por la cruel realidad de lo acontecido.

No nos quiere ocultar ni justificar  cosa alguna. Else era una persona extraordinaria. La parte más dura del relato es la que dedica a los años de guerra donde las decisiones que toma la enfrentan a su propia vida y a asumir las consecuencias. No se nos oculta los momentos en que ella, la autora, la juzgó de manera injusta. No es indulgente consigo misma. Es un homenaje a la figura de su madre y un recuerdo de aquella nefasta época en la que tanta gente tuvo que huir de su tierra  por ser diferente.

Angelika Schrobsdorff, nació el 24 de Diciembre de 1927, en Friburgo, Alemania, y falleció el 31 de Julio de 2016 en Berlín a los 88 años. Fue escritora y actriz. Tenía la nacionalidad alemana. Estuvo casada con el cineasta francés Claude Lanzmann del que estaba divorciada.

Creció en Berlín y en 1938 huyó con su madre y su hermana a Sofia, Bulgaria, donde permaneció hasta el final de la guerra. Su abuela fue asesinada en Therensienstadt. En 1947 Schrobsdorff regresó a Alemania.

Después de su citado matrimonio vivió en París. Luego se trasladó a Munich y posteriormente emigró a Israel. Vivió en Jerusalen hasta principios de 2006.

Su primera novela “Die Herren (The Gentlemen)” publicada en 1961 causó un escándalo y la hizo famosa. Posteriormente publicó una docena de libros, varios de ellos sobre Bulgaria. La novela que nos ocupa, Tu no eres como otras madres” (1ª edicción en 1992 y la 2ª en 1994)  se consideró un best-seller.  Fue llevada al cine en una película para la televisión en 1999.

Schrobsdorff fue también actriz. Trabajó en varias películas y programas de televisión sobre su propia vida.

PIEL DE SALITRE

Vendrá un hombre con el espíritu sano y la mano humilde, poderoso en su palabra, justo en sus acciones, imposible de corromper por los otros hombres que pueblan la tierra. Será él quien guíe al mundo por el sendero de la verdad y la paz. Será el quien ilumine en la oscuridad. Cuando él venga habéis de estar preparados en cuerpo y alma para luchar a su lado y contra el mal y perecerán todos aquellos cuyo espíritu haya sido corrompido por la envidia , la avaricia y la falsedad. Creed lo que os digo porque es la palabra de la Madre de Dios.

La frase anterior es la que forman las palabras que distinguen los capítulos del libro.  Es este un libro cuya trama describe la vida en un imaginario pueblo gallego, de  A Costa da morte y de que el escritor sea un paisano, Juan Mariñas, coruñés de la Avda. de los Mallos y que conoce bien el ambiente marinero en el que están sumergidos los personajes de la historia.

Lo que en nos cuenta es el  día a día de esos protagonistas, que viven en  ese imaginario lugar llamado Sortes, pueblo que  la creatividad del autor sitúa entre las localidades de Malpica y Laxe rozando con la de Corme. Allí, con el Atlántico como compañero y medio de vida y muerte, se suceden los hechos que  configuran la trama.  Son historias normales, cotidianas, sencillas si se quiere, que atraen por lo naturales que nos parecen y ello conlleva que nos enfrasquemos en su lectura y nos sumerjamos en sus vidas.

El conjunto de actores de la trama que nos presenta es de los más variado. Nos describe la manera de vivir y pensar de casi tres generaciones, siendo el eje central  los que componen la familia de los Patiño.  Están bien trazadas las fronteras de las mentalidades de estos vecinos según la edad, posición social, profesión, avatares  y  educación recibida. Así pasamos de las diarias aspiraciones y ambiciones de unos a las ensoñaciones de otros,  algunas de estas ensoñaciones las podemos encuadrar dentro de un realismos mágico que es consustancial al alma y pensamiento gallego, y más en esas latitudes en contacto permanente con una naturaleza a la vez hermosa, generosa y mortal; en la que la frontera entre lo real y lo fantástico no está perfectamente definida. En estas descripciones hay algo que sobresale. Por encima de lo que cada personaje aporta a la historia con su individual vivencia está la aportación de las familias que describe. También la importancia que en esas sociedades tienen las mujeres.  Son en muchos casos los pilares en los que se  asienta la familia, aún en los peores momentos, En otros casos su fuerza y carácter las lleva a enfrentarse con decisión a las dificultades de su condición femenina, no siempre bien tenida en cuenta.

Por describir lo hace también respecto a esos animales populares que existen en estos pueblos. Aquí están representados por Carlota, una gaviota que siempre está en los momentos apropiados; el perro Gandul de edad indefinida y que es un poco el vigilante de las actitudes de todos y un loro, Gaucho, que vive en el Bar Namber Guan y que repite hasta la saciedad aquello de “España va bien” y otras lindezas. Son como los humanos, parte del variopinto conjunto que se expone.

Como pasa en todo grupo, según sea el desarrollo del personaje así este se nos hará más o menos agradable. Y en esto no defrauda la lectura. Hay personajes que llegan a hacerse odiosos y en cambio a otros les consentiremos todo.

Personalmente me agrada el uso que se hace de los apodos que acompañan al nombre de muchos de los intervinientes. Como se sabe estos alias son muy importantes en estas comunidades del rural gallego, tanto que quedan como una  denominación más unida de por vida a la que tienen por bautismo. Es como si la aplicación de los mismos marcara  el cambio generacional. Raro es el que acompaña a un joven y en cambio no dejan de aparecer en las personas de edad. Salvo que estas sean los caciques del pueblo, a los que se alude por su nombre propio e incluso su apellido.

Sin duda alguna creo que la lectura de este libro nos satisfará y dará pie a coloquios interesantes. De lo que escribe el autor es de como se vive, se lucha y se relacionan las personas; la clase de dificultades que deben salvar, las amistades que las rodean y los amores y desamores que tienen; la familia. Los celos y los odios y a la vez las entregas desinteresadas que se hacen sin pensar en tener recompensa alguna. La dedicación callada a un destino no siempre grato y las incomprensiones que ello conlleva.  Y por supuesto las pequeñas alegrías que por ser eso, pequeñas y escasas, se valoran de forma extraordinaria. En definitiva, la vida normal de muchos que vemos reflejada en la narración. Es tan difícil escribir sobre lo cotidiano que cuando se hace y es aceptado autor y lector experimentan una gran satisfacción, como es el caso en lo que en el  papel de lector me corresponde.

Juan Mariñas nació el 4 de febrero de 1970. Hijo de una vendedora de pescado y un mecánico de barcos se crió en el barrio de Los Mallos (Coruña), Vivió en Madrid y en Irlanda.

Ha publicado los relatos El Sol de Hatim, ¿En qué piensas? y La otra ciudad; y las novelas En un lugar de Irlanda (Inéditor, 2008), Migas de pan, (2014) y El olor de su silencio (2015)

LA MUERTE EN VENECIA

Porque la Belleza, Fedro, tenlo muy presente, solo la Belleza es a la vez visible y divina, y por ello es también el camino de lo sensible, es, mi pequeño Fedro, el camino del artista hacia el espíritu.

No me ha resultado fácil entrar en el contenido de esta obra. Escrita en una prosa excepcional como es característico en las novelas de este autor, el desarrollo de la trama es barroco, lento en exceso y no siempre fácil de seguir.

Gustav von Aschenbach es un escritor de éxito. Se encuentra en la plenitud de su profesión así como en esa edad en que se siente ya cerca el final de la vida, sin que eso quiera decir que las ilusiones, esperanzas y deseos de seguir creando arte hayan acabado. Es un hombre metódico, que no se permite desliz alguno en su modo de vivir. Respetado por sus contemporaneos. En aquel día de primavera siente que la inspiración necesaria para la realización de su labor no acaba de llegar. Está como vacío y considera que un cambio de aires sería muy conveniente a su estado de ánimo. Es pronto para mudarse a su mansión veraniega por lo que decide hacer un viaje al sur, a las cálidas tierras mediterraneas.

Comenzado este viaje una serie de circunstancia terminan con su cuerpo en un exclusivo hotel en la isla de Lido, en Venecia. Es una ciudad que a la vez le embelesa y le horroriza. No es la primera vez que la visita y su experiencia anterior no acabó todo lo bien que hubiese deseado. Venecia es una ciudad hermosa pero su propia estructura urbana, compuesta por canales de aguas no siempre limpias y que con frecuencia destilan un hedor nauseabundo, la hacen incomoda para sus enfermos pulmones que resisten mal tales efluvios. Aún así se instala en dicho hotel si bien parece dispuesto a no pisar la ciudad, o al menos a no separarse mucho de sus mejores barrios. Su idea es relajarse en las terrazas del edificio y pasar el tiempo en la playa exclusiva que el alojamiento pone a disposición de sus clientes.

Nada más instalado descubre a Tadzio. Es un joven de extraordinaria belleza, de unos 12 años de edad. Miembro de una familia polaca alojada como él en el hotel. La imagen de este joven y su impacto en la mente de nuestro escritor será el motivo principal y casi único de la novela. El deseo por contemplar aquel prodigio de belleza hará que tome decisiones que en otro momento no haría. Su propia timidez le impedirá llevar a otros estadios su admiración, pero no deja duda alguna que son sus prejuicios los que le hacen comportase así. Se enamora perdidamente del mancebo y lo que Mann nos describe es la lucha intelectual y psicológica que en su persona se produce desde el momento en que contempla a Tadzio. Este se sabe objeto de deseo por parte de ese huesped reservado y solitario y hará lo posible para mostrarse y que aquel pueda satisfacer sus ansias de ver. Tampoco el muchacho hará nada para pasar de ese estadio.

Por seguirlo en el deambular con su familia por Venecia abandona sus precauciones sobre olores y otro males. Durante su estancia en la ciudad se declara una epidemia de cólera, que las autoridades ocultan para evitar un éxodo de turistas. Pese a tener constancia de esta circunstancia él se queda.

El día que los polacos deciden irse Tadzio baja una vez más a la playa. Allí está von Aschenbach, allí sueña con que al fin tiene con él un contacto. Es eso un postrero sueño, ya que inmediatamente sufre un desvanecimiento y fallece poco despúes. Así termina el relato.

Venecia, von Aschenbach, Tadzio. Son los personajes de esta obra. La ciudad con su decadente belleza, con ese irse apagando poco a poco. Como símbolo de las grandezas humanas y su inevitable deterioro. La Serenísima República, admiración del mundo del renacimiento, hermosa en su lento envejecimiento. Él, el importante y reconocido escritor, autor de importantes obras y como Venecia en sus últimos momentos y Tadzio, nueva belleza, el porvenir, el ejemplo de un tiempo nuevo y la añoranza de lo perdido.

No hay duda de que lo escrito tiene un fuerte componente de homosexualidad, ese deseo de Aschenbach por Tadzio, ese embeleso. Todo tratado con mimo y cuidadosamente. Hay quien asegura que son los ramalazos que el autor tenía sobre su propia sexualidad.

Thomas Mann, nació en Lübeck, imperio alemán,  el 6 de junio de 1875 y murió en Zúrich, Suiza, el 12 de agosto de 1955.

Considerado uno de los escritores europeos más importantes de su generación, es recordado por el profundo análisis crítico que desdarrolló en torno al alma europea y alemana en la primera mitad del siglo XX. Para ello tomó como referencias pricipales a la Biblia y las ideas de Goethe, Freud, Nietzsche y Schopenhauer.

A pesar de que su obra más conocida sea la novela La montaña mágica, Thomas Mann recibió el Premio Nobel de literatura de 1929 “principalmente por su gran novela, Los Buddenbrook, que ha merecido un reconocimiento cada vez más firme como una de las obras clásicas de la literatura contemporánea”.

Nació en el seno de una familia acaudalada, Su padre era propietario de una compañía dedicada al comercio de cereales que llegaría a ser senador del Estado. Su madre era de procedencia brasileña y educación católica. Fueron cinco hermanos entre los que está Heinrich Mann que como él fue un famoso novelista.

En 1903 o principios de 1904 conoció a Katia Pringsheim, hija de una prominente familia de intelectuales y artistas de origen judio. Su boda con Katia tuvo lugar en febrero de 1905. Tuvieron seis hijos, todos los cuales llegarían a adquirir mayor o menor relevancia por derecho propio.

La biografía de Thomas Mann es tan interesante como el mejor motivo de sus novelas. Es por ello que animo a leerla despacio en cualquiera de las múltiples entradas que sobre el particular existen en Internet. Resaltar solamente que pese a las dudas sobre su condición sexual, sus escarceos con la homosexualidad fueron evidentes, su boda con Katia fue un total éxito. Ella lo acompañó desde el día de su enlace hasta el día de su muerte, estando a su lado en todos los avatares en los que se vió involucrado, tanto en Alemania como en EEUU, nacionalidad esta, la americana,  que había conseguido en Junio de 1944. Su obra literaria es también muy extensa y abarca novelas, narrativa breve o simplemente relatos.

 

EL PALACIO AZUL DE LOS INGENIEROS BELGAS

…. la locura era una forma agradable de construirse universos propios cuando no nos gustaba el que teníamos alrededor, y era este un pensamiento acertado, porque era lo que de igual manera le ocurría a mi hermana Lucía, …. (117).

Un día de septiembre de 1927, Nalo entró a trabajar en el palacio azul de los ingenieros belgas; allá, en uno de los valles mineros de Asturias. Cuando entró llevaba un bagaje de sucesos que lo relacionaba con aquella casa. La descripción de lo que desde entonces le sucede, así como la historia de su familia y la de la sociedad en la que vive, -marcada por las diferencias de clase existentes-, es lo que configura el relato que nos disponemos a leer. Un relato que comienza en un momento concreto de nuestra historia, el que transcurrió desde la proclamación de la Dictadura del General Primo de Rivera, su caida, el advenimiento de la II República y los trágicos sucesos del año 1934 que configuraron lo que se denominó “la revolución proletaria de Asturias”. Siete años cruciales para el personaje y los que con él se relacionan.

He de confesar que el hojeo del libro me produjo un cierto desasosiego. La prosa escrita en las 318 páginas es densa. Escasean los puntos y aparte y no existe dialogo alguno perfectamente identificado. Pues bien; que esto no desanime a nadie. Lo que el autor nos describe está escrito de tal forma que no solo no nos cansa su lectura, deseamos continuar, que siga configurando frases como la que encabeza esta glosa. Escogí esa, podía hacerlo con muchisimas otras. Nos parece leer una continua poesía. Su destreza para describir los ambientes, las personas, los pensamientos y las situaciones es admirable. Vivimos los momentos que nos narra con toda la atención, deseando no perder ninguna de las expresiones con que los refleja. Es por eso que recomiento que el texto se lea despacio, saboreando cada palabra y cada frase. Nos encontramos ante un verdadero y hermoso banquete narrativo y no es deseable perderse alguno de los exquisitos bocados que en forma de frase el autor nos invita a disfrutar.

El personaje principal es Nalo. En torno a él gira la historia. Y al tiempo que nos acerca al ambiente de la época va describiendo el aprendizaje de nuestro protagonista en todo lo referente a su sensualidad.

Poco después de conseguir el trabajo de jardinero en el palacio azul muere su madre, una mujer infeliz desde la muerte de su marido pese a la brutalidad de este. Su familia queda reducida a su hermana Lucía y sus abuelos Cosme y Angustias. Desde el principio lo que cuenta del abuelo Cosme nos lleva a sospechar que existe una antigua relación de este con la familia de uno de los ingenieros.

Su formación se verá condicionada por lo que su abuelo dice o mejor, calla; por su hermana Lucia, que le muestra los misterios del cuerpo femenino y de la poesía; por el jardinero principal del palacio, Eneka, un hombre con una mente enciclopédica que lo formará en los misterios del mundo. No terminan aquí los personajes que configuran la trama y el magisterio. Esta la aya Julia, las  esposas e hijas de los ingenieros, mujeres que a la vez que su hermana parecen concebidas para la educación en los placeres sensuales de Nalo. Es el relato de un universo cerrado de felicidad y despertar a la vida, ajeno a lo que fuera de él pasa, a los asomos de intolerancia sobre las esperanzas de los pobres y los ilustrados. A la gran tragedia que está por venir y que los alcanzará en toda su magnitud.

Todo lo escrito está configurado en una atmosfera de irrealidad y ensueño. Una teoría que Nalo defiende es que en un momento caben, a veces, varios momentos. Un momento es algo concreto, cuando lo configuran varios es lo esencial, lo que da sentido a la vida, lo que vale la pena conocer. Y él sin duda conocera esas esencias de vida.

                                                                     1934 – Levantamiento minero en Asturias.

 

 

Fulgencio Argüelles nació en la aldea allerana de Orillés, oficialmente Uriés el 6 de Enero de 1955. Estudió psicología en las universidades de Comillas y Complutense de Madrid, especializándose en psicología del trabajo y de las organizaciones. En 1997 regresó a Asturias y reside en Cenera (Mieres) el lugar donde había pasado su infancia y juventud.

Ha recibido varios premios por sus relatos cortos, tanto en castellano como en bable. Todos ellos antes de publicar su primera novela Letanías de lluvia, Premio Azorín de 1992; Los clamores de la tierra; Recuerdos de algún vivir, Premio Principado de Asturias 2000 concedido por la Fundación Dolores Medio, y El Palacio de los ingenieros belgas, Premio Café Gijón 2003.

También ha publicado los libros de relatos Del color de la nada y Seronda, este último en  bable y en colaboración con el pintor asturiano J. Enrique Maojo.

Escribe habitualmente artículos de opinión, así como críticas literarias en el diario El Comercio, donde mantiene una sección fija denominada “Libros de siempre jamás”. Por estos artículos le fue concedido el Premio de la Crítica que concede la Asociación de Escritores de Asturias (AEA) al columnismo literario, en 2012.