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CUATRO HERMANAS

Mi padre poseía una granja en el lado occidental de Misuri, por debajo del rio, donde la meseta de Ozark desciende para unirse al la llanura.

Asi comienza una narración de Cuatro hermanas o “Moonflower Vine-Dama de noche” que es su título original en inglés.

La autora Jetta Carleton nos narra la historia de la familia Soames y lo hace asumiendo el riesgo de  hacerlo desde la perspectiva de cada uno de los protagonistas. En este caso la de cada uno de los miembros de la familia, las cuatro hermanas, Jessica, Leonie, Mathy y Mary Jo y la de sus padres Mathew y Callie. Lo que en principio nos parece una historia simple y poco atractiva se irá conviertiendo poco a poco en una narración menos inocente, descubriéndonos los secretos que guardan en sus corazones los integrantes del relato. Pese al cariño que se tienen y que parece a prueba de cualquier suceso se esconde una unidad familiar que puede romperse o dejar de emanar ese embriagador perfume de la Moonflower y secar la intima relación que existe entre ellos. No parece casual el que la autora escogiera esa  solanácea como nombre para su novela. Su profundo olor desaparece en un momento tan pronto como sus flores se cierran.

La novela trata un tema universal, la  unión familar, las múltiples causas que la conforman y a la vez erosionan o unen de forma indestructible.

Meseta de Ozark

En algún aspecto la  obra recuerda una muy clásica, Mujercitas. Como en aquella la vida de la familia, los sueños, el amor, la busqueda de una vida más acorde con lo que se desea, configuran el desarrollo de la trama.

Jetta Carleton nació en 1913, en HoldenMissouri y falleció en 1999.

Estudió Literatura Inglesa en la universidad de Missouri. Tras obtener su máster, se dedicó a dar clases, colaboró como redactora en programas de la radio y la televisión y coqueteó en el mundo de la publicidad. Finalmente fundó una pequeña editorial junto a su marido en Santa Fe, The Lighting Tree,  en 1970.

Su primera y única novela fue Cuatro hermanas, publicada en 1962. En los años 90 comenzó su segunda novela, pero no llegó a publicarla.

HOMBRES BUENOS

Lo que se aceptó de fuera se hizo con excesivas precauciones doctrinales y políticas. Todo para proteger privilegios sin cuento y unas tradiciones ideólogicas que no tenían cabida en el nuevo mundo que se alumbraba. (F. Aguilar Piñal).

De eso va la narración que nos presenta Arturo Pérez-Reverte. Estamos en el último tercio del siglo XVIII, el Siglo de las Luces, y entre los integrantes de la Real Academia de la lengua Española surge un movimiento que solicita se dote a dicha institución de los 28 volumenes que componen la Encyclopédie de D´Alembert y Diderot, que estaba prohibida en nuestro país. Después de varias discusiones sobre como realizar la compra de dicha obra magna, discusiones en las que queda patente la división existente en el seno de la institución, por votación secreta se acuerda la compra de la citada Encyclopédie y su introdución en España de forma clandestina. Su sede será la biblioteca de la Real Academia y solo sus miembros podrán consultar dichos volúmenes.

Los reunidos consideran que las personas adecuada para llevar a buen término esta misión son el bibliotecario de la Academia, don Hermogenes Molina y don Pedro Zarate y Queralt, Brigadier de la Armada retirado. A este último sus compañeros le llaman el Almirante. Se les considera dos Hombres Buenos y nada en su historial pone duda alguna a este aserto. Ellos deberán hacer el viaje de Madrid a París, adquirir los tomos indicados y regresar con ellos de forma discreta, dadas las circunstancias.

Lo que parece algo zanjado tras el acuerdo alcanzado y recogido en Acta, esta lejos de serlo. Entre los académicos hay personas interesadas en que el empeño fracase. Pese a que el interés que les mueve a ello nos es coincidente, los dos académicos más contrarios a que esta aventura termine felizmente son don Manuel Higueruela editor del ultraconservador Censor Literario y don Justo Sánchez Terrón, un ilustrado radical al que se le suponen ideas avanzadas, pero al que no le interesa que los libros en cuestión sean leidos en España ya que desprestigiaría la obra que está escribiendo, Diccionario de la Razón, toda vez que daría a conocer que no aporta nada a lo ya incluido en la Encyclopédie.

                     Jean Le Rod D´Alembert                                          Denis Diderot

Ambos se ponen de acuerdo en sabotear la encomienda. A tal fin contratan a un sicario, Pascual Raposo, antiguo soldado, ahora matón profesional y especialista en resolver problemas como el que le exponen. Los instigadores le dan cuenta del plan de viaje y los pasos que los académicos deben dar al llegar a Paris para adquirir los tomos en cuestión, instándole a que por el medio que sea haga desaparecer dichos libros una vez comprados. Nunca deben llegar a su destino. Debe hacer cuanto este en su mano para entorpecer la misión.

Contar como se desarrolló el viaje, como fue la estancia en París y la compra de los citados libros es lo que hace el autor de forma magistral. Además lo realiza de una manera original; intercala en la narración el detalle de todas las investigaciones que él hizo para llevar a buen termino la obra que nos ofrece. Ha sido esta una labor minuciosa que abarca detalles sobre  como eran en aquellos años los locales de la Academia. También cual era la ruta a seguir para llegar sin novedad a su destino, como estaban los caminos y carreteras, que postas y posadas se podían encontrar en el recorrido, que ropa era la apropiada para el viaje y como eran los medios para realizarlo; posibles peligros en la ruta, tales como bandidos u otras circunstancia a tener en cuenta. Es encomiable esa exhaustiva labor de asesoramiento.

Eso no quiere decir que la ficción no sea lo que ocupa la mayor parte de lo escrito. De hecho los personajes principales son todos ficticios, aunque lo que hacen está basado en hechos y personajes reales. Esto quizás pueda confundir en algún momento al lector sin que, a mi modo de ver, ello cause demerito alguno a lo que se nos narra.

La sintaxis es fluida, los dialogos interesantes y apropiados y en general el texto resulta muy agradable. Mi opinión es que es bueno que se escriban este tipo de obras. Historias basadas en hechos reales que tuvieron importancia en el devenir de nuestro desarrollo social y cultural. Hechos que por la razón que fuere no han sido explicitados suficientemente pese a la  transcendencia que pueden tener para comprender mejor como fue aquel tiempo, como pese a la ignorancia campante y el analfebetismo existente habia personas deseosas de cambiar aquel estado de cosas. Personas que no pudieron llevar a cabo sus ambiciones debido a las trabas, intereses creados y tradiciones interesadas que imperaban en la sociedad española. La imprenta estaba logrando que el saber humano tuviese una expansión desconocida antes de su invención, pero naciones como España no formaron parte del grupo de estados que aprovecharon este medio. Esta novela da idea de los motivos que existieron para que así fuera.

Javier Pérez-Reverte Gutiérrez, nació en Cartagena en 1951. Es un escritor y periodista español miembro de la Real Academia Española desde 2003. Antiguo corresponsal de RTVE y reportero destacado en diversos conflictos y guerras durante 21 años.

Licenciado en Periodismo, estudio también Ciencias Políticas. Comenzó en el diario Pueblo en el que permaneció durante 12 años. En este tiempo y con su compañero Vicente Talón fundó la revista Defensa (Abril 1978) de la que fue su redactor jefe hasta que sus compromisos como corresponsal le obligaron a dejarla. Desaparecido el diario Pueblo pasó a RTVE, donde permanecerá nueve años, hasta 1994.

Su salida del ente público fue drástica. Después de haber presentado diversos programas de actualidad, y de haber cubierto como corresponsal de guerra diversos conflictos, que en aquellos años se dieron tanto en Europa como en África y Sudamérica, dimitió al sentir injustamente  tratado.

Desde ese momento se dedica en exclusiva a la literatura y a la escritura de artículos de actualidad en el suplemento dominical de los diarios del grupo Vocento, bajo el título  Patente de corso.

Ingresó en la Real Academia Española el 12 de Junio de 2003, ocupando el sillón T. Es Doctor honoris  causa por la Universidad Politécnica de Cartagena desde el 18 de Febrero de 2004.

Su producción literaria es extensa y exitosa. La inició en 1986 con la publicación de El húsar. Dos años después publica El maestro de esgrima. Le siguen El club Dumas y La tabla de Flandes. Estás obras lo hicieron conocido del gran público, hecho que se acrecentó cuando en 1996 comienza  a publicar la saga de El capitán Alatriste, con  enorme éxito y reconocimiento. Incluso profesores de historia recomiendan su lectura a sus alumnos, lo que dice mucho de su ambientación y rigurosidad.

Hasta el momento ha publicado 22 novelas. Algunas de ellas han sido llevadas al cine con mayor o menor acierto. Entre ellas Alatriste, estrenada en 2006.

Su actividad literaria continua y es un reconocido y seguido escritor tanto en nuestro país como en  el extranjero.

Está en posesión de diversas distinciones tanto españolas como extranjeras. Por su singularidad destacaría que cuenta con la Gran Cruz al Mérito Naval, que le fue otorgada por su novela Cabo de Trafalgar (2005).

 

A FLOR DE PIEL

“No imagino que los anales de la Historia hayan aportado un ejemplo de filantropía tan noble y tan extenso como este” (Edward Jenner .- 1806)

Tenemos que agradecer a Javier Moro que haya escrito esta epopeya. A algunos les refrescará la memoria y para otros, la mayoría me parece a mi, les hará conocer e interesarse por una de las proezas sanitarias más importantes de la historia de la humanidad. Los que la llevaron a cabo salvaron millones de vidas y a la postre comenzaron la erradicación de una de las enfermedades que mayor número de víctimas se había cobrado en los siglos en los que su curación era imposible, la viruela.

La historia nos cuenta como se proyectó y llevó a cabo esta gesta. La idea parte de un hombre dotado de una excepcional intuición, fuerte personalidad y una desmedida ambición de gloria, Francisco Xavier Balmis.  Sus conocimientos médicos, adquiridos a base de estudio y práctica, son excepcionales. Es además un organizador nato y sabe a quien dirigirse para lograr las ayudas necesarias para la magna empresa que desea realizar. Así alcanza el favor real. Carlos IV le otorgará su placet. El Rey es un hombre ilustrado, comulga con las ideas de Balmis sobre la necesidad de mitigar las enfermedades allí donde se producen y tambien prevenirlas sí, como es el caso, existe la forma de hacerlo. No solo ayuda con dinero y recomendaciones a sus Virreyes de más allá del ancho mar océano, también en la composición del equipo que debe acompañarle. Como ayudante le impone, más que le sugiere, a otro médico bien dotado de conocimientos, el Dr. Josep Salvany. A ellos se les unirán enfermeros y prácticantes y lo más importante de todo, los portadores del fluido de la vacuna. Estamos en principios del siglo XIX y el transporte del preciado fluido presenta muchas dificultades. Existen algunas formas de hacerlo pero no son seguras. Solo una lo es. Debe transportarse de brazo a brazo. Esto es, hay que inocularlo en una persona sana que no haya padecido la enfermedad anteriormente y que tampoco  haya estado en contacto con ella. Cuando la pústula se produce habrá que mantenerla durante unos días hasta el momento preciso en que se pueda traspasar su pus a otro individuo de iguales características que el anterior. Así  las veces necesarias para llegar con el fluido en condiciones al punto de destino.

Para hacer de portadores se piensa en niños, de unos cuatro a diez años. Las dificultades de encontrar personas que quieran ceder a sus hijos voluntariamente para este fin y más sabiendo que se van al otro lado del mundo, hace que se  decida incorporar como transportistas a niños incluseros. Primero en Madrid, donde se inicia la aventura y luego en La Coruña, de donde parten para América, la organización se hace con el número de niños necesario.

Y es en esta última ciudad donde se incorporará a la expedición una mujer excepcional, Isabel Zendal. Es joven y de origen campesino, lo que no impide que sepa leer y escribir y llevar registros. Es la Rectora de la inclusa de La Coruña. Tiene un hijo de soltera pero aún así es respetada por aquellos que la conocen. Pese a las resistencias de los marinos que componen la dotación de la María Pita, nombre del barco que les llevará al Nuevo Mundo, Isabel se embarca en la nave y participará muy activamente en la aventura. Para ella es la oportunidad de mejorar su condición social. Ya no será una “madre soltera“. El Rey le otorga el título de Doña. Además su hijo podrá llevar sus apellidos. Otro motivo que le impulsa a embarcar es no dejar solos a los niños que hasta ese momento estaban a su cargo en el hospicio coruñes. Sabe que las condiciones a bordo serán difíciles y duras y ella se considera preparada para ayudar a sobrellevarlas.

La novela además de hablarnos de Balmis, Salvany y otros muchos sujetos que estuvieron en aquella epopeya, lo hace de este personaje femenino, Isabel Zendal. Sin ella no hubiese sido posible finalizar con éxito la gesta. Ella será la base sobre la que Balmis asentará su hazaña. Ella influirá en la forma de actuar y pensar del médico. También en Salvany, más sociable que Balmis y tan excepcional como él, que pese a la incurable enfermedad que padece no duda en la expedición. -Será el encargado de llevar la vacuna a América del Sur-. Y sobre todo ella se encontrará a si misma, evolucionará como persona. Será fiel a la encomienda real, pero no volverá a España. Se quedará en Puebla. Con su hijo Benito y con su otro hijo, Cándido de la Caridad, madrileño, inclusero, aventurero, a quíen ella protegió desde el  dia lo que lo conoció. Su historia nos emociona de principio a fin. Sin lugar a dudas fue una extraordinaria mujer.

La narración está escrita de forma muy amena. Engancha y no deja indiferente. No es lógico que una persona real como Isabel Zendal sea desconocida para la mayoría de los habitantes de La Coruña. Hoy en día, la Escuela de Enfermería de la Facultad de Medicina de Puebla lleva su nombre y la Organización Mundial de la Salud en 1950 la nombró “primera enfermera de la Historia en misión internacional“. El Premio Nacional de Enfermeria, que cada año concede el Gobierno de México, lleva el nombre de Isabel Cendala Gómez.También la Asociación de Enfermería Comunitaria y la Cátedra Balmis de Vacunología de la Universiad de Alicante han firmado un convenio específico para la creación del Premio Nacional de Enfermería “Isabel Zendal y Gómez, Contrastan todos estos recuerdos y méritos con que en la ciudad que le dió la responsabilidad de dirigir su inclusa y la vió partir hacia un incierto destino, solo tiene dedicada a su memoria  una pequeña calle en el barrio viejo, la calle de Isabel López Gandalia, y una placa en el balcón Balmis en el museo cientifico Casa del Hombre.Domus

Javier Rafael Moro Lapierre, nació en Madrid el 11 de Febrero de 1955.

Estudió el bachillerato en el Liceo Francés de Madrid. Desde muy joven viajó con su padre, ejecutivo de la TWA, a países de África, Asia y América. Estos viajes en los que descubre el mundo constituyen los mejores recuerdos de su infancia y dejan una huella que aparecerá más tarde en sus libros.

Entre 1973 y 1978 estudia Historia y Antropología en la Universidad de Jessieu. Ha trabajado como invesigador en varios libros de Dominique Lapiérre -del que es sobrino carnal- y Larry Collins. También ha coproducido películas basadas en la obra de Ramón J. Sender, (Valentina y 1919; Crónica del alba).

Para escribir su primera novela, Senderos de libertad, viajó durante tres años por la Amazonía en avioneta, canoa, autocar e incluso a pie, para poder reconstruir la historia de Chico Mendes, un humilde cauchero que se convirtió en símbolo internacional de la defensa del medio ambiente.

Su segunda novela, El pie de Jaipur, apareció tres años más tarde y es la primera en estar ambientada en Asia. La periodista y escritora Maruja Torres dijo de esta obra “debería leerla todo el mundo porque trata, como alguno de los múltiples seres reales que lo pueblan dice en algún momento, de lo importante que es ‘lo que hacemos con lo que nos queda’. O sea de la superación de frustraciones”.

A esta le siguieron otros tres libros cuya acción transcurre en ese continente: Las Montañas de Buda, Era medianoche en Bhopal, Pasión india y El sari rojo, que según ha explidado “es la historia dramatizada de la familia Gandhi a traves de los ojos de Sonia

Su septimo libro, El imperio eres tú, vuelve a estar ambientado en América del Sur. Es la novela que le valió el Premio Planeta 2011

En 2015 publica “A flor de piel”

Es Patrono de la Fundación “Ciudad de la Alegría”.

 

EL QUINTO EN DISCORDIA

Esa es una de las crueldades del teatro de la vida: todos pensamos que somos protagonistas, y cuando se hace evidente que somos simples personajes secundarios o figurantes, raramente lo reconocemos.

Estamos en la primera novela de la Trilogía Deptford. En estas tres novelas el autor Robertson Davies recurriendo a sus recuerdos en el Canadá rural de su infancia narra la vida de tres personajes, Boy Staunton, exitoso hombre de negocios; Paul Dempster, un prestidigitador mundial y la de Dunstan Ramsay, un profesor que tiene por especialidad las vidas, reales o míticas, de los santos católicos, religión a la que él, Ramsay, no pertenece. Cada una de las tres novelas que componen la triología mencionada detalla la vida de uno de estos personajes, figurando los otros dos como protagonistas secundarios y ofreciendo así un cuadro completo sobre la vida de todos ellos.

Enjuiciar lo vivido es un ejercicio saludable, sirve para que a través de la experiencia acumulada  evaluemos mejor y con mayor justicia aquellos hechos que compusieron nuestra existencia, relativizando tanto los éxitos como los fracasos que la componen. Pero hemos de tener presente que lo actuado lo fue en relación a las circunstancias imperantes en aquelllos momentos. Pasado un tiempo y revisado lo decidido podemos considerar que no acertamos en las decisiones tomadas, podíamos haber seguido otros rumbos. Hemos de tener cuidado con estas consideraciones ya que pueden provocar sentimientos de culpa que afecten a nuestro presente. Nuestra opinión sobre nosotros mismos es lógico que varíe a lo largo del tiempo, nos reinventamos cada día y es esa una de nuestras características humanas más saludables, la de ser capaz  de caer y alzarnos de forma repetida a lo largo de nuestra existencia.

En El quinto en discordia nos adentramos en la vida de Dustan Ramsay, en su visión del mundo y en su papel en la vida de los otros personajes. Un hecho fortuito, una bola de nieve que evita e impacta en la sensible esposa del pastor baptista de Deptford hace que se produzca el nacimiento prematuro de Paul Dempster y el debilitamiento mental de la madre, la Sra. Dempster.

Ramsay cargará toda su vida con la culpabilidad de este suceso. Si él no hubiese esquivado la dichosa bola no hubiese sucedido el alumbramiento mencionado ni los terribles acontecimientos que dicho parto dio lugar. Movido por este sentimiento o quizás por una atracción física hacía la mencionada Sra. Dempster, Dustan la acompañará hasta el final de sus días así como la ayudará a cuidar de su recien nacido hijo, que a duras penas conseguirá sobrevivir dadas las condiciones sanitarias de la época y del pueblo en particular. Es el inicio de un periplo vital como tercer vértice de esa extraña relación que une a los tres protagonistas.

Vamos a obviar el motivo que inicia la novela, ese escrito que Dunstan, recien jubilado y molesto por el tono de los discursos pronunciados por sus compañeros en la ceremonia de homenaje y despedida, remnite al director del centro educativo en el que ha trabajado durante toda su carrera. Escrito en el que intenta dejar constacia de que su vida no ha sido ni gris ni anodina, como quieren hacer creer lo pronunciado en dicho homenaje.

A partir de aquí asistimos como espectadores a la vida de Ramsay, una vida que solo parece cobrar sentido en relación a la del resto de personajes, desmintiendo así su propio criterio sobre como fue su existencia. Él es quien enseñará a Dempster las artes de la magia; actúa como confiente de Staunton e incluso se beneficia de los consejos financieros que este le proporciona al tiempo que procura consuelo a la afligida esposa, por las infidelidades del magnate en que se ha convertido su amigo.

Ya comentamos que cuidó a la Sra. Dempster hasta su muerte con unos sentimientos hacía ella en que había una mezcla de piedad religiosa, sentimentalismo y honestidad.

Esa mezcla de sentimientos es aplicable a su labor de profesor de Historia, ya que se especializa en el estudio de la hagiografía, lo que nuevamente le convierte en espectador de vidas ajenas. Rareza esta que le hace un extraño entre sus colegas,  al igual que él mayoritariamente protestantes, como entre los católicos que desconfían de alguien que sin prácticar dicho credo sea aficionado al estudio de los santos de esta religión.

Extraño en cualquier tierra solo su mundo interior, su honestidad y fortaleza moral le ofrecen un asidero al que agarrarse y evitar zozobras.

De esta dependencia a terceros surge el título de la novela. El quinto en discordia que es como se denomina en el mundo de la Opera y el Teatro a ese personaje necesario para intervenir entres dos rivales masculinos y femeninos, el que por conocer a fondo a todos ellos vive realmente a través de la vida de los demás sin ser capaz de llenar con algo suyo su propia existencia.

Lo que el autor nos quiere decir con esta novela es que una vida nunca debe ser juzgada por los parámetros de éxito comúnmente admitidos. Hay otras formas de vivir sin perseguir el éxito a toda costa. Desde ese punto de vista tiene sentido que Ramsay considere que su vida ha sido plena y dotada de un sentido general. Es una persona de profunda moralidad, con una integridad total, un tanto trasnochada sí, pero completa. Ha sido a lo largo de ella fiel a la imagen inicial de cuando no era más que un chico en Deptford.

El quinto en discordia no es propiamente una novela sobre un antihéroe sino la reivindicación de una postura ante la vida y ante los demás. Es probable que después de leer el libro alguno seamos también un quinto en discordia.

La narración está bien estructurada. Con una sintaxis fácil de leer y su lectura engancha. Pese a lo prolijo de la historia el argumento interesa en todo momento.

Robertson Davies nace en Thomasville, Ontario, el 28 de Agosto de 1913 y fallece en Orangeville, Ontario el 2 de Diciembre de 1995. Es uno de los autores más conocidos en su país.

Desde muy niño estuvo rodeado de libros y leteratura. Su padre, el Senador William Rupert Davies era dueño de un periódico y  le encantaba la lectura al igual que a su hijo Davies  que leía todo lo que caía en sus manos.

De pequeño participo en numerosas obras teatrales y fue entonces cuando empezó a despertar en él su interés por el drama. Estudio en el Upper Canada College de Toronto desde 1926 a 1932 y después atendió a la Universidad de Queen, en Kingston, Ontario de 1932 a 1935. Más tarde dejó la universidad de Canadá para ir al Balliol College de Oxford donde se graduó en 1938. Al año siguiente  publicó su tesis Shakespeare’s Boy Actors y empezo a trabajar en Londres donde participó en pequeñas obras teatrales e hizo trabajos literarios para el director del Old Vic Repertory Company. En 1940 Davies se caso con Brenda Mathews a la que había conocido en su estancia en Oxford.

Estos primeros años  fueron muy importantes para él y su obra. Con mucha frecuencia en sus escritos posteriores recurrió a dichas experiencias: por ejemplo es recurrente el tema de los canadienses yendo a Inglaterra para finalizar sus estudios sobre el tema teatral. El mismo año de su boda la pareja regresó a Canadá donde consiguió el trabajo de editor literario en la revista Saturday Night.

Su obra literaria es muy extensa. Escribió ensayos, novelas, relatos breves, crítica y obras de teatro.

Entre sus novelas destacar La trilogía de Salterton, La trilogía de Deptford; La trilogía de Cornish y dos obras de La trilogía Toronto.

Su prolija y meritoria obra fue reconocida con importantes premios y  menciones. Destacamos aquí:

 

EL CIELO ES AZUL, LA TIERRA BLANCA

He recorrido un largo camino, el frio penetra mi ropa gastada.

Esta tarde el cielo está despejado, ¡cómo me duele el corazón!.

Este poema de Seihaku Irako figura en la postrera hoja del libro que nos proponen leer en el Club. Es de lectura fácil, incluso puede parecer demasiado fácil; vamos, una novela romántica que nos narra el amor que surge entre una mujer de casi 40 años, Tsukiko, y su viejo maestro que ronda los 70, Harutsuna.

Pero la facilidad de la narración termina en lo antes expuesto. Muy pronto descubrimos que los personajes tienen una vida interior digna de estudio. Ella es una persona solitaria por propia elección. Ninguna relación con el sexo opuesto le parece suficiente para abandonar su estado. Gusta de frecuentar oscuros bares en los que degusta sus platos favoritos y bebe sake de forma generosa y si bien no rehuye a la gente tampoco busca compañía alguna. Su vida se resume en dos palabras, trabajo y soledad.

El “maestro” ´-así lo llamará Tsukiko en toda la narración-, es un caso similar al comentado para describir a la protagonista. También está solo y también eligió esta forma de vida desde que fue abandonado por su esposa hace ya muchos años. Tiene un hijo que vive en otra ciudad y con el que habla de vez en cuando, pero al que no visita ni desea que él lo haga. Es un hombre chapado a la antigua, con un rígido código moral, elegante en el vestir, de buenos modales y trato amable. Una de sus características es llevar siempre un maletín, donde se supone que guarda aquello que puede necesitar en su día a día. También le gustan las tabernas y la buena comida, y al igual que ella es un generoso bebedor de sake, al que añade con facilidad la cerveza.

Después de muchos años sin verse se encuentran en la taberna de Satoru. Allí se reconocen. El maestro incluso recuerda su nombre y que no era buena alumna en su especialidad, la literatura.

Aquel encuentro significa un cambio en la vida de ambos. Tsukiko siente la necesidad de hablar con él, de contrastar su vida con la suya, lo que el maestro dice o hace le influye de forma importante. Pese a que en ese tiempo le surge un pretendiente con el que incluso llega a planear un viaje, renuncia a él en una reflexión que significa un profundo cambio en su forma de ser y pensar. Una reflexión que le indica que con quiere estar es con el maestro, y quiere esto por el simple hecho de notar su presencia, de sentir sus palabras, de ver sus gestos, de aceptar sus consejos y críticas, de degustar sake en su compañía.

Por el otro lado, el maestro aunque con menos intensidad y con la lógica reserva dada la diferencia de edad, empieza a sentir también la necesidad de tenerla cerca. Se ven en la taberna de Satoru, celestina de encuentros aparentemente casuales. Empiezan así una relación sincera y llena de esperanza.

Habrá discusiones por cosas nimias, separaciones más o menos prolongadas, pero volverán a estar juntos, a disfrutar de sus compañías, a gustarse de sus gustos. Todo eso hace que surja un amor de verdad, lejos de la simple pasión sexual, pero no por ello menos profundo y verdadero.

Y como al principio dije llegados a este punto nos damos cuenta de la habilidad de la autora para llevarnos a un universo romántico que aceptamos de buen grado, alejado de tópìcos, que nos hace vivir lo que ellos viven, que nos hace identificarnos con sus emociones y deseos. Un verdadero acierto  en lo que a desarrollo narrativo se refiere.

No dudo que la mentalidad japonesa tiene mucho que ver en la forma de desarrollar el relato. Pero la lectura del mismo hace que disfrutemos de una historia bien construida y narrada,  y sobre todo, amable y  gratificante.

Hiromi Kawakami nace en Tokio en 1958. Actualmente es una de las escritoras más populares de Japón. Estudió Ciencias naturales y fue profesora de Biología hasta que en 1994 apareció su primera novela, (Kamisama). Sus libros han recibido los más reputados premios literarios, que la han convertido en una de las escritoras japonesas más leídas.

En 2001 ganó el prestigioso Premio Tanizaki por la novela que tenemos entre manos, adpatada posteriormente al cine con gran éxito.

Tiene traducido al castellano Algo que brilla como el mar; Abandonarse a la pasión; El señor Nakano y las mujeres; Manazuru y Vidas frágiles, noches oscuras. Todas ellas editadas por Acantilado.

TU NO ERES COMO OTRAS MADRES

Aunque persona normal y corriente, sufría dolorosamente por miedo a perderse algo.

La historia nos va a contar la vida de Else Kirschner. Es hija de un aburguesado judio residente en Berlín a comienzos del siglo pasado y desde los primeros renglones nos damos cuenta que ella va a ser un personaje singular en aquella cerrada sociedad que componían los de su raza dentro de la nación alemana. Ellos, lo judíos, se consideraban alemanes, civilmente estaban integrados en su sociedad e incluso educaban a sus hijos en escuelas cristianas pero al tiempo les inculcaban las esencia de la cultura judía. Rara vez permitían bodas entre judíos y cristianos. Bien es cierto que tampoco los gentiles veían con buenos ojos los matrimonios mixtos.

Else quiso romper ese vicioso círculo. Desde muy joven se vio que aquella vida la encorsetaba. Ella tenía otro punto de vista que queda reflejado en la frase que inicia este comentario. Su ánsia de vivir la llevará a saltar  todas las barreras que le impidan realizar lo que considera que debe ser su modelo vital, vivir el presente sin pensar más allá y no poner barreras basadas en su raza o religión.

Y así lo hace a la primera ocasión que se le presenta. Sus padres han acordado su boda con un acomodado industrial, judío por supuesto. Es el enlace soñado por sus progenitores, un buen partido. Else, mantiene un oculto noviazgo con un gentil, bohemio, crítico de arte y buen músico. Con él se siente liberada; con su pretendiente encarcelada. Se niega a dicha boda; se casa con su amor y se aleja de su familia. Esta acción, que ella no ha calculado debidamente, tendrá consecuencia graves. Sus padres la repudian, la borran de su memoria, no quieren saber más de ella.

Es un momento trágico para Else pero no hay marcha atras. Seguira adelante impulsada por sus propias ansias de vivir. (Esta circunstancia duró hasta que su hermano de solo 18 años muere de gripe española. Else llega a tiempo para verlo con vida por última vez. Allí están sus padres y se produce la reconciliación. El destierro ha terminado).

Hacía años que se había hecho una promesa, “tener un hijo con cada hombre al que amara” y espera cumplirla. Son los locos años 20 del siglo pasado y Berlín es un emporio de cultura, buen vivir y liberalidad en las costumbres. Ella se rodea de los más elitistas y liberales círculos. Tiene un atractivo personal irresistible.

Es un mundo que vive un momento dulce. Despúes del desastre que significó la   Gran Guerra, Alemania parece haberse recuperado y es otra vez una nación unida y rica. La vida en aquellos años es gozosa y Else exprime al máximo sus posibilidades de vivir el momento, el presente, sin pensar en el futuro. Este se presentará a su debido tiempo, sin casi avisar, y  ella sufrirá como otros muchos las consecuencia de aquel profundo cambio que llevó a que se dieran las peores transgresiones éticas en la historia moderna de la humanidad. El holocausto, la segunda guerra mundial, los horrores de esta y las conscuencias que la misma tuvo en el devenir del mundo desde entonces hasta el momento presente.

Es un relato duro pero extraordinario. La autora logra construir un retrato fideligno de su madre, resaltando por igual lo maravilloso de su vida, que lo hay, como lo que no fue tanto. La narración no decae en momento alguno y algo que ver en ello tiene la forma que Angelika Schrobsdorff  usa para configurarla. Utiliza su condición de hija para hablar en primera persona a través de los recuerdos que tiene de su madre y la tercera persona para adentrarse en su forma de pensar, en sus motivaciones, en aquello que le llevo a saltar todas las barreras que el sentido común parecía aconsejar no burlar. A ese vivir el presente, como ya comentamos, sin querer ver más allá, hasta que fue  arrastrada por la cruel realidad de lo acontecido.

No nos quiere ocultar ni justificar  cosa alguna. Else era una persona extraordinaria. La parte más dura del relato es la que dedica a los años de guerra donde las decisiones que toma la enfrentan a su propia vida y a asumir las consecuencias. No se nos oculta los momentos en que ella, la autora, juzgó de manera injusta. No es indulgente consigo misma. Es un homenaje a la figura de su madre y un recuerdo de aquella nefasta época en la que tanta gente tuvo que huir de su tierra  por ser diferente.

Angelika Schrobsdorff, nació el 24 de Diciembre de 1927, en Friburgo, Alemania, y falleció el 31 de Julio de 2016 en Berlín a los 88 años. Fue escritora y actriz. Tenía la nacionalidad alemana. Estuvo casada con el cineasta francés Claude Lanzmann del que estaba divorciada.

Creció en Berlín y en 1938 huyó con su madre y su hermana a Sofia, Bulgaria, donde permaneció hasta el final de la guerra. Su abuela fue asesinada en Therensienstadt. En 1947 Schrobsdorff regresó a Alemania.

Después de su citado matrimonio vivió en París. Luego se trasladó a Munich y posteriormente emigró a Israel. Vivió en Jerusalen hasta principios de 2006.

Su primera novela “Die Herren (The Gentlemen)” publicada en 1961 causó un escándalo y la hizo famosa. Posteriormente publicó una docena de libros, varios de ellos sobre Bulgaria. La novela que nos ocupa, Tu no eres como otras madres” (1ª edicción en 1992 y la 2ª en 1994)  se consideró un best-seller.  Fue llevada al cine en una película para la televisión en 1999.

Schrobsdorff fue también actriz. Trabajó en varias películas y programas de televisión sobre su propia vida.

 

El PALACIO AZUL DE LOS INGENIEROS BELGAS

…. la locura era una forma agradable de construirse universos propios cuando no nos gustaba el que teníamos alrededor, y era este un pensamiento acertado, porque era lo que de igual manera le ocurría a mi hermana Lucía, …. (117).

Un día de septiembre de 1927, Nalo entró a trabajar en el palacio azul de los ingenieros belgas; allá, en uno de los valles mineros de Asturias. Cuando entró llevaba un bagaje de sucesos que lo relacionaba con aquella casa. La descripción de lo que desde entonces le sucede, así como la historia de su familia y la de la sociedad en la que vive, -marcada por las diferencias de clase existentes-, es lo que configura el relato que nos disponemos a leer. Un relato que comienza en un momento concreto de nuestra historia, el que trnascurrio desde la proclamacion de la Dictadura del General Primo de Rivera; su caida; el advenimiento de la II República y los trágicos sucesos del año 1934 que configuraron lo que se denominó “la revolución proletaria de Asturias”. Siete años cruciales para él personaje y los que con él se relacionan.

He de confesar que el hojeo del libro me produjo un cierto desasosiego. La prosa escrita en las 318 páginas es densa. Escasean los puntos y aparte y no existe dialogo alguno perfectamente identificado. Pues bien, que esto no desanime a nadie. Lo que el autor nos describe está escrito de tal forma que no solo no nos cansa su lectura, deseamos que continúe, que siga configurando frases como la que encabeza esta glosa. Escogí esa, podía hacerlo con muchisimas otras. Nos parece leer una continua poesia. Su destreza para describir los ambientes, las personas, los pensamientos y las situaciones es admirable. Vivimos los momentos que nos narra con toda la atención, deseando no perder ninguna de las expresiones con que los refleja. Es por eso que recomiento que el texto se lea despacio, saboreando cada palabra y cada frase. Nos encontramos ante un verdadero y hermoso banquete narrativo y no es deseable perderse alguno de los exquisitos bocados que en forma de frase el autor nos invita a disfrutar.

El personaje principal es Nalo. En torno a él gira la historia. Y al tiempo que nos acerca al ambiente de la época va describiendo el aprendizaje de nuestro protagonista en todo lo referente a su sensualidad.

Poco después de conseguir el trabajo de jardinero en el palacio azul muere su madre, una mujer infeliz desde la muerte de su marido pese a la brutalidad de este. Su familia queda reducida a su hermana Luisa y sus abuelos Cosme y Angustias. Desde el principio lo que cuenta del abuelo Cosme nos lleva a sospechar que existe una antigua relación de este con la familia de uno de los ingenieros.

Su formación se verá condicionada por lo que su abuelo dice o mejor, calla; por su hermana Lucia, que le muestra los misterios del cuerpo femenino y de la poesía; por el jardinero principal del palacio, Eneka, un hombre con una mente enciclopédica que lo formará en los misterios del mundo. No terminan aquí los personajes que configuran la trama y el magisterio. Esta la aya Julia, las  esposas e hijas de los ingenieros, mujeres que a la vez que su hermana parecen concebidas para la educación en los placeres sensuales de Nalo. Es el relato de un universo cerrado de felicidad y despertar a la vida, ajeno a lo que fuera de él pasa, a los asomos de intolerancia sobre las esperanzas de los pobres y los ilustrados. A la gran tragedia que está por venir y que los alcanzará en toda su magnitud.

Todo lo escrito está configurado en una atmosfera de irrealidad y ensueño. Una teoría que Nalo defiende es que en un momento caben, a veces, varios momentos. Un momento es algo concreto, cuando lo configuran varios es lo esencial, lo que da sentido a la vida, lo que vale la pena conocer. Y él sin duda conocera esas esencias de vida.

Fulgencio Argüelles nació en la aldea allerana de Orillés, oficialmente Uriés el 6 de Enero de 1955. Estudió psicología en las universidades de Comillas y Complutense de Madrid, especializándose en psicología del trabajo y de las organizaciones. En 1997 regresó a Asturias y reside en Cenera (Mieres) el lugar donde había pasado su infancia y juventud.

Ha recibido varios premios por sus relatos cortos, tanto en castellano como en asturiano. Todos ellos antes de publicar su primera novela Letanías de lluvia, Premio Azorín de 1992; Los clamores de la tierra; Recuerdos de algún vivir, Premio Principado de Asturias 2000 concedido por la Fundación Dolores Medio, y El Palacio de los ingenieros belgas, Premio Café Gijón 2003.

También ha publicado los libros de relatos Del color de la nada y Seronda, este último en asturiano y en colaboración con el pintor asturiano J. Enrique Maojo.

Escribe habitualmente artículos de opinión, así como críticas literarias en el diario El Comercio, donde mantiene una sección fija denominada “Libros de siempre jamás”. Por estos artículos le fue concedido el Premio de la Crítica que concede la Asociación de Escritores de Asturias (AEA) al columnismo literario, en 2012.

 

 

 

 

 

El olvido que seremos

Y por amor a la memoria, llevo sobre mi cara la cara de mi padre (Yehuda Amijai)

La historia que Héctor Abad Faciolince relata en esta novela es la memoria del padre, de su padre. Un padre que era “Cristiano en religión, marxista en economía y liberal en política”. Un padre que un 25 de Agosto de 1987 fue asesinado por dos sicarios a la puerta del Sindicato de Maestros de Medellín. Tenía 65 años, vestía traje y corbata, no era un marginado ni un alborotador, si bien era crítico con la situación en la que se encontraba su país y la gente que con él en él vivia. Ese día debía empezar a surtir efecto lo que el soneto de BorgesEpitafio” dice: “Ya somo el olvido que seremos…. “. Que esto no sucediese tiene la culpa su hijo. El autor.

Lo que él nos cuenta no es solo la lucha de su padre por conseguir una sociedad más justa, más igualitaria y donde las personas tengan la suficientes oportunidades para desarrollarse, sea cual sea su cuna y procedencia. Es Colombia , la que hasta hace dos días llevaba 50 años en guerra civil, con más de 8 millones de personas muertas o desaparecidas. Es la convivencia en esa sociedad lo que narra. Su padre el doctor Hector Abad era médico, comprometido con su cometido social, cooperador en misiones de la OMS. En multitud de ocasiones separado de su función asistencial o de cátedra; muchas veces amenazado de muerte. Daba igual, sus ideas nacan de un fuerte sentido de la justicia, de la caridad cristiana, de sus firmes creencias en una humanidad sin barreras. Provenía de una familia conservadora, al igual que la de su esposa, un personaje increible en aquella sociedad. Era ella la que proveía de medios financieros a la familia, algo  totalmente  atípico. Pero no había otra forma de actuar si se quería que el Dr. Abad pudiese llevar adelante las misiones que constituían el porque de su existencia.

Narra Abad Faciolince como era la vida familiar. Sus cinco hermanas y él. Su padre y su madre. Personas amables, afectuosas, que educaban a través del amor, pese a quien pese y pase lo que pase; el amor está por encima de todo. Nos relata como era la vida en casa de sus abuelas, los rosarios y rezos en familia. En este sentido sorprende la similitud de aquella sociedad con la española. Como lo religioso más ortodoxo impregna la vida en lo social y en lo político. La pobreza es un sacrificio que se debe aceptar ya que en la otra vida estos serán recompensados. La autoridad es hereditaria y no debe cuestionarse. Las clases están definidas y no admiten trasvases. Contra todo esto lucha el Dr. Abad. El era un tumor   que debería ser extirpado.  Y lo fué aquel siniestro día de Agosto.

El autor con la maestría a la que nos tiene acostumbrados lo  relata todo. Hace fácil la lectura, pese a que en ocasiones es prolijo en la descripción del ambiente que rodea el hecho. Tiene páginas que nos llegan muy a dentro, -personalmente me parece mágnifica la descripción que hace de la muerte de su hermana Marta, el sentimiento de dolor que experimenta ante un hecho para él inexplicable-.

El amor y admiración que sentía por su padre quedan reflejados en las frases que a su memoria dedica, “Amaba a mi padre por sobre todas las cosas….., Amaba a mi papá con un amor irracional. Me gustaba su olor y también el recuerdo de su olor…. . Me gustaba su voz, me gustaban sus manos, la pulcritud de su ropa y la meticulosa limpieza de su cuerpo”.

A través de la novela conocemos también la historia de Colombia, de una sociedad rota. Nos ayuda a comprender esa larga guerra civil que ahora parece tocar a su fin. Y también a admirar que el autor, su hijo, haya querido y conseguido que su padre no sea “el olvido que seremos“. El libro de alguna manera lo inmortaliza y no deja en saco roto su compromiso con el bien social, sin exclusión alguna.

 

Héctor Joaquín Abad Faciolince, nació en Medellín en 1958, es un escritor y periodista colombiano.

Inició sus estudios de medicina, filosofía y periodismo en su ciudad natal. Finalmente estudió lenguas y literaturas modernas en la Universidad de Turín. Fue columnista de la revista Semana hasta abril de 2008 y a partir de mayo de ese mismo año se integró al ahora diario El Espectador como columnista y asesor editorial.

Hijo de Héctor Abad Gómez, médico, profesor universitario y defensor de derechos humanos, asesinado en Medellín en Agosto de 1987. Fue el único hombre de una familia con cinco hermanas. Sus estudios de primaria y bachillerato los hizo en el colegio Los Alcázares, dirigido por el Opus Dei en Medellín. Pese a la oposición de ideas que su padre tenía con la Iglesia, su matrícula en ese centro se debió a su buena calidad de la enseñanza. En dicho colegio se inicia en el oficio de escribir y junto con Mauricio García Villegas crean una revista llamada Criterio en la que publican comentarios críticos de los profesore, de la escuela y de otros temas cotidianos.

Su infancia es influenciada en gran medida por su padre, tanto en lo referente a sus ideas sociales como literarias, ya que era un amante de este arte, especialmente de la poesía.

Después de un viaje a México en compañía de su progenitor se matricula en Medellín en la Universidad Pontificia Bolivariana de donde fue expulsado por una publicación en el pediódico Paredón, creado junto con otros compañeros de su carrera de periodismo. A pesar de este suceso es aceptado en la Universidad de Antioquia en donde continua sus estudios pero debido a los constantes paros y suspensiones de semestre, decide abandonar e ir a vivir con su novia a Italia.

Allí completas sus estudios en lenguas y literaturas modernas en la Universidad de Turín, en la que se gradúa con una tesis laureada sobre la obra de Guillermo Cabera Infante: Tres tristes tigres.

Como escritor ha obtenido diversos premios y reconocimientos como el  logrado por sus libros Angosta, Premio Casa de América de Narrativa Innovadora en el año 2000. En el 2005 le fue concedido en China el Premio a la mejor novela extranjera y por El olvido que seremos, libro sobre la vida y asesinato de su padre Héctor Abad Gómez,   le fue otorgado el premio Casa de América Latina de Portugal y el Premio Wola-Duke en Derechos Humanos. Ha recibido también el Premio Nacional de Cuento, una Beca Nacional de Novela y dos Premio Simón Bolívar de Periodismo de Opinion. Ha traducido a autores italianos y publicado numerosos ensayos de tipo académico para revistas de uno y otro lado del Atlántico. Igualmente ha sido un conferenciante invitado en eventos literarios en diferentes países.

Su obra esta traducida a varios idiomas, entre otras Malos Pensamientos, Asuntos de un hidalgo disoluto, El amanecer de un marido. Su última obra Traiciones de la memoria fue editada en 2009.

Reside en Bogotá. Es columnista del periódico El Espectador y comentarista de Blu Radio.

Cuando todo cambió

Ella lo esperaba.

Lo que no esperaba era el sufrimiento que nos traería después como un viento frío.

Así termina el corto y primer capítulo de la novela que nos va a tener ocupados durante las próximas semanas. Y la frase encierra todo lo que el relato nos contará de la vida de sus protagonistas, especialmente de la de Natalie Ward, que a sus aproximadamente cincuenta años regresa desde Vancouver donde ahora vive a su pueblo natal, cercano a Atwood y a solo dos kilómetros de la frontera con EEUU,  en el que se desarrollarán los hechos que rememorará en el obligado y largo viaje y que son el fundamento de la historia.

Su vuelta obedece a la llamada de su hermano mayor Boyer. La causa es que su madre está muriendo y  desea volver a verla. Llevan décadas sin hacerlo pero se siente impelida a satisfacer su llamada. No quiere que la acompañe su marido Vern, un desconocido para su familia y con el que las cosas no van del todo bien.

A traves de sus introspecciones nos enteraremos de como era su vida hace treinta años. Una vida que transcurria en una familia unida y querida. Papa, mama, sus tres hermanos, Boyer, Carl y Morgan; el trabajo en la granja, las relaciones con vecinos. Un existencia plácida que se vió interrumpida por la llegada de River, el joven y guapo americano hippie, contrario a la guerra de Vietnam y desertor, uno más de los que cruzaban la frontera con Canadá para evitar ir a luchar a aquellas lejanas tierras.

Según avanzamos en la lectura vamos adquiriendo la certeza de que lo que Natalie hace es andar un camino por ella conocido que lleva a un punto en que algo importante sucedió. Algo que marcó su vida y la de todos de manera definitiva. El relato adquiere un nuevo valor y nosotros como lectores empezamos a interesarnos por todo lo que se describe intentando encontrar pistas que nos anticipe lo sucedido. Y cuando ocurre nos asombrará. Tendremos que admitir que no esperabamos ese desenlace y que la autora goza de recursos suficientes para sorprendernos e ir más allá de nuestra imaginación más enardecida.

El libro atrae y engancha. Tiene mucho que ver la estructura de la historia. Desde el principio sabemos que existe un algo y descubirlo es la meta que nos lleva a leer y no dejar de hacerlo. Ayuda a ello su buena prosa y el que las personalidades de  los protagonistas estén bien descriptas y desarrolladas. Nos relata como era la vida en aquella granja , los problemas diarios y el cariño entre los componentes de la familia. También como es Natalie ahora; las relaciones con su marido que la ama profundamente y con su hija, médico de profesión y que casulamente vive en el cercano pueblo de Atwood. Son personajes que se nos hacen familiares y llegamos a apreciar.

También está muy bien explicitado el ambiente que rodea la granja, las montañas, lagos, etc., lo que hace más agradable la lectura y más entrañable el relato.

Natalie es la narradora principal. En ocasiones tambien lo es su madre, pero son las menos. Es a traves de nuestra protagonista como nos vamos enterando de todo lo acaecido.

Dejó que cada uno  descubra por sí mismo el enigma de la narración y el desenlace. Creo que gustará a la mayoría. Es una buena historia y merece ser leída con interés y afecto . Donna Milner se lo merece.

Donna Milner nació en Victoria DC (Canadá) en el año 1946. Trabajó durante 25 años como agente inmobiliario, hasta que su marido Tom  la alentó a empezar a escribir. Le gusta crear personajes reales que se enfrenten a dilemas morales de verdad, que hablen al lector y se mantengan vivos en su memoria mucho después de acabar la lectura. Su primera novela Cuando todo cambió se publicó en 15 países, fue nominada al prestigioso Premio IMPAC de Dublín y elegida una de las cien mejores novelas por el periódico The Globe and Mail. Actualmente vive con su marido en la ciudad de su nacimiento.

Los desorientados

Más vale equivocarse en la esperanza que acertar en la desesperación

La novela es de Amin Maalouf. Libanés de nacimiento, exiliado en Francia donde desarrolló toda su actividad literaria que tiene un único fin, el de estrechar lazos entre Oriente y Occidente.

La frase resaltada figura en la contraportada del libro y a mi modo de ver refleja el contenido del mismo. La lucha por lograr un mundo libre y tolerante donde las personas que lo habiten no tengan que temer persecución alguna por ser de esta o aquella manera, por pensar así o asa, por pertenecer a una u otra raza.

Adam, un profesor árabe de Historia, ubicado en París y con la vida asentada en dicha capital, recibe la llamada de una antigua amiga, Tania, en la que le solicita que vaya a Libano ya que su marido y también viejo amigo Mourad  se esta muriendo y quiere verle. Adam, después de sopesarlo brevemente, decide ponerse en camino, sabiendo que se va a reencontrar con su pasado, que volverá a vivir las emociones que le hicieron dejar aquella su tierra y abandonar de la noche a la mañana a las amistades de toda su joven vida, decisión que le enfrentó con el que ahora le llama a su lecho de muerte. Igualmente tuvo que renunciar a su única familiar, su abuela, mujer que se alegró de la decisión que había tomado dado el peligro que entrañaba permanecer allí debido al estallido de la guerra.

                                                                            Imagenes de aquella guerra en 1975

En aquellos días y junto con otros compañeros de colegio y universidad habían formado un club al que llamaban “Círculo de los Bizantinos”. Sus reuniones en casa de uno o de otro se distinguian por el buen ambiente y la tolerancia. Eran de diversas creencias e incluso razas, pero nada de esto hasta entonces había supuesto un inconveniente para la convivencia y el cariño mútuo. Pero aquel 1975 todo lo cambió. El país entero se rompió, ya nadie estaba seguro; de un barrio a otro podía haber una invisible línea de separación que era a la vez la frontera entre la vida y la muerte. En este estado de cosas Adam tomo la decisión comentada y dejó su patria. No fue ni el primero ni el único.  El Círculo quedó condenado y las opiniones sobre lo que acontecía provocaron que entre ellos comenzasen los reproches. Ahora, veinticino años después, y por dar satisfacción a ese antiguo amigo, con el que desde hace mucho tiene rota su relación, vuelve a aquellos lugares.

Allí está otra vez y todo vuelve a estar presente. No puede cumplir el deseo de hablar con Mourad, cuando él llega ya ha fallecido, pero su estancia en aquel lugar despierta en él el deseo de volver a reunir a los Bizantinos, por lo menos a los que puedan estar  vivos. Y a esa labor se entrega con todo su empeño ayudado por otra de las componentes del Círculo, la bella Semíramis. De este esfuerzo va el relato que de paso nos hará reflexionar sobre la amistad, el exilio, el amor, la memoria, la identidad y la necesidad de tender puentes entre nosotros mismos como individuos y como entes culturales, algo que como he dicho ya, es una constante en la obra del autor.

La historia tiene dos narradores, el propio Adam y una tercera persona. El tipo de escritura señala cuando es uno y otro el que cuenta lo que sucede, si bien podemos decir que cuando es Adam lo que escribe son sus propios recuerdos y pensamientos íntimos mientras que el tercero relata lo que va sucediendo en tiempo real. En todo caso el libro se lee con interés y sus frases matizando conceptos que nos parecen rotundos, como es el caso de Patria, Estado, bienestar, etc. hace que la lectura nos seduzca y obligue a recapacitar sobre lo que el autor plasma en el papel.

Amin Maalouf (Beirut 25 de febrero de 1949), es un escritor libanés de lengua francesa, que reside en París. Ha sido galardonado con el Premio Príncipe de Asturias  de las Letras en 2010.

Aunque nació en Beirut, los primeros años de su infancia los pasó en Egipto, país donde vivía su abuelo materno. Amin Maalouf estudió la primaria en su ciudad natal en un colegio francés de jesuitas (su madre era católica y francesa). Cuando estudiaba en la Universidad conoció a Andreé, con la que se casaría en 1971.

Poco después empezó a trabajar como periodista para el principal diario libanés An Nahar. Fue enviado especial a zonas problemáticas como VietnamEtiopía. Con el estallido en 1975 de la guerra civil en Libano, Maalouf decide abandonar su patria y refugiarse en París. En 2oo6 trasladó al resto de su familia a esa capital.

En sus libros mezcla la realidad histórica con la ficción, y aspectos de dos culturas diversas como la occidental y la oriental. En 1993 recibió el Premio Goncourt por su novela La roca de Tanios. En 2004 publicó un notable libro de memorias: Orígenes.

Además de novelas ha escrito varios ensayos y libretos de ópera. Sus libros han sido traducidos a numerosos idiomas.

El 23 de Junio de 2011 fue elegido miembro de la Academia Francesa en la silla 29, que antes ocupó, hasta su muerte en 2009, Claude Lévi-Strauss.

En el año 2012 editó la novela que nos ocupa.