La muerte en Venecia, Thomas Mann


Siguiendo con los clásicos, en “Café con libros” escogimos una de las obras más significativas del escritor alemán Thomas Mann, La muerte en Venecia.

Cumbre en el género de la novela breve, Mann presenta a través de sus protagonistas, el escritor y el joven Tadzio, una sutil relación dialéctica entre el apogeo de la belleza y la inevitable presencia de la muerte, «la pasión como desequilibrio y degradación».

Muerte en Venecia

Thomas Mann se había propuesto, al principio, escribir una novela sobre el amor trágico, pero también grotesco, de Goethe, que a los 74 años se apasiona por una joven de 19 años, pero no la llevó a cabo hasta 1939 cuando publicó Carlota en Weimar

El personaje principal de La muerte en Venecia, el famoso escritor Gustav von Aschenbach es el mismo Thomas Mann. La obra está inspirada en una visita que Mann realizó a Venecia en 1911, cuando también se alojó en el Grand Hôtel des Bains del Lido y tuvo ocasión de admirar a un joven polaco, identificado en 1965 como el barón Wladyslav Moes, Tadzio en la novela.

El problema esencial es el desorden que se opone a un orden clásico de corte burgués, que determina una moral y define una conducta. El personaje de Gustav, esconde según Mann «hasta el último momento a los ojos del mundo el agotamiento interior, el decaimiento fisiológico».

La relación de sus personajes principales con el arte presupone un enfrentamiento de la salud y la enfermedad. El arte se alía diabólicamente a la destrucción y deteriora con violencia y de un solo golpe a quien ha vivido estrictamente disciplinado, Gustav

…era el poeta de todos aquellos que trabajan al borde del agotamiento, de los sobrecargados, de los que se sienten caídos y no dejan, sin embargo, de mantenerse en pie, de todos estos moralistas de la acción fructífera que, pobres de aliento y con escasos medios, a fuerza de poner en tensión la voluntad y de administrarse sabiamente logran producir, al menos por un momento, la impresión de lo grande…

La Belleza, así con mayúscula, presupone una abstracción. Para Aschenbach, es la multitudinaria labor de un esfuerzo «un extraordinario vigor por su sentido de la belleza», en la que se aprecia la pureza, la sencillez y el equilibrio aristocrático de la forma, de esa forma que en adelante prestara a todas sus creaciones un sello tan visible de maestría y clasicismo.

La Belleza descrita por Mann, se ofrece de repente en imagen concreta en el cuerpo y la sonrisa del adolescente polaco que el escritor contempla en la plaza. Tadzio, nuevo Narciso, se abrasa en la mirada y enturbia el abismo de Aschenbach; ambos se contemplan y se descubren. Gustav encuentra de repente la belleza que él ha creado mediante el esfuerzo mediocre y mezquino de lo cotidiano, en la figura desenvuelta y natural del joven. Tadzio es la Belleza.

Muerte en Venecia

                                      ( Imagén de  Muerte en Venecia de  Luchino Visconti con Dirk Bogarde)

Venecia, ciudad extraña, ambigua, en la que convergen oriente y occidente, participa de dos naturalezas, es terrestre y es acuática, es civilizada con un refinamiento decadente, y es a la vez heredera de una tradición clásica.

En los canales transitados por góndolas mortuorias, se ocultan olores disfrazados. La peste acecha a la ciudad y Venecia “La Refinada” sólo ofrece corrupción y muerte. Gustav reacciona con violencia contra el caos, pero la aparición del joven, lo obliga a permanecer en la ciudad moribunda. Él no puede controlar el deseo que lo lleva a la muerte.

La excitación y el desfallecimiento que esa perfección corpórea producen en su ánimo  lo llevan a la nada, a la nada más profunda y destructiva que la peste simboliza, a la muerte en Venecia.

El autor

Thomas Mann

Thomas Mann nació el 6 de junio de 1875 en una acaudalada familia de Lübeck .

Como era norma en las clases altas, Mann no acudió a la escuela primaria sino que recibió educación privada. En 1882, ingresó en un liceo y en 1889 al Katharineum, un prestigioso instituto de bachillerato en el que, recibió el Realgymnasium, una enseñanza en lenguas modernas más adaptada al uso práctico.

Su aprendizaje literario y artístico fue esencialmente autodidacta siguiendo en estos años los pasos de Heinrich, su hermano mayor también novelista. Se sintió fascinado por la música de Wagner, afición que atribuiría posteriormente a muchos de sus personajes.

Acudió como oyente durante dos semestres a la Universidad Técnica de Múnich donde recibió clases de economía, mitología, estética, historia y literatura, hasta que en 1895, en compañía de su hermano Heinrich, hizo su primer viaje a Italia. Ese año comenzó su colaboración para la revista nacionalista y conservadora Das Zwanzigste Jahrhundert, en la que durante algo más de un año publicó ocho artículos, casi todos reseñas. Tras ver rechazadas varias publicaciones, finalmente la revista Simplicissimus le acepta La voluntad de ser feliz, relato escrito en diciembre de 1895 al que siguió un año después El pequeño señor Friedemann, la obra que le permitió comenzar a hacerse realmente un nombre como escritor.
Entre octubre de 1896 y abril de 1898 viajó de nuevo por Italia en compañía de su hermano, donde  comenzó la redacción de su primera gran obra, la novela Los Buddenbrook.

Entre 1900 y 1903 mantuvo una intensa amistad de connotaciones homosexuales con el pintor y violinista Paul Ehrenberg. Mann reflejó su relación con él en muchos de sus libros, sobre todo en Doctor Faustus.

A finales de 1903 conoció a Katia Pringsheim, hija de una familia de intelectuales judíos cuyo padre, Alfred Pringsheim, era un famoso matemático, estudios que ella misma cursó, de forma un tanto excepcional en la época. Se casaron en 1905 y tuvieron seis hijos.

Los años previos a la guerra, la fama y el prestigio de Mann no dejaron de crecer, a la vez que su posición social. La única gran obra de esta época sea La muerte en Venecia, en la que el famoso escritor Gustav von Aschenbach no es otro que el mismo Thomas Mann.

Al estallar la Primera Guerra Mundial Mann adoptó una postura decididamente nacionalista y apoyó el esfuerzo bélico con varios ensayos, entre ellos Reflexiones durante la guerra (1914), Cartas desde el frente (1914), Federico y la gran coalición (1915) y sobre todo Consideraciones de un apolítico (1915-1918).
El final de la guerra le permitió continuar sus proyectos literarios interrumpidos, y así retomó la escritura de La montaña mágica, que publicó en 1924. En la década de 1920 su fama ya era mundial y no cesó de recibir honores y reconocimientos, que culminaron en 1929 con la concesión del Premio Nobel de Literatura.

Thomas Mann se opuso al fascismo desde 1921, y fue declarado enemigo del nazismo, por eso se trasladó a Suiza. En 1936 se hizo ciudadano checo, y en 1944 adquirió la nacionalidad norteamericana. Expulsado de Europa, luchó además contra la persecución, la desposesión de derechos y el exterminio de los judíos. Murió el 12 de Agosto de 1955.

En las bibliotecas podéis encontrar gran parte de sus libros que os #recomendamosbmc, y como no, la gran adaptación al cine del inolvidable Luchino Visconti en 1971 y protagonizada por Dirk Bogarde.

 

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Posted on 13 Xaneiro, 2017, in Club Os Rosales, Clubes de lectura, Libros lidos, Novela social e política and tagged , , , . Bookmark the permalink. Deixar un comentario.

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