El olvido que seremos


Y por amor a la memoria, llevo sobre mi cara la cara de mi padre (Yehuda Amijai)

La historia que Héctor Abad Faciolince relata en esta novela es la memoria del padre, de su padre. Un padre que era “Cristiano en religión, marxista en economía y liberal en política”. Un padre que un 25 de Agosto de 1987 fue asesinado por dos sicarios a la puerta del Sindicato de Maestros de Medellín. Tenía 65 años, vestía traje y corbata, no era un marginado ni un alborotador, si bien era crítico con la situación en la que se encontraba su país y la gente que con él en él vivia. Ese día debía empezar a surtir efecto lo que el soneto de BorgesEpitafio” dice: “Ya somo el olvido que seremos…. “. Que esto no sucediese tiene la culpa su hijo. El autor.

Lo que él nos cuenta no es solo la lucha de su padre por conseguir una sociedad más justa, más igualitaria y donde las personas tengan la suficientes oportunidades para desarrollarse, sea cual sea su cuna y procedencia. Es Colombia , la que hasta hace dos días llevaba 50 años en guerra civil, con más de 8 millones de personas muertas o desaparecidas. Es la convivencia en esa sociedad lo que narra. Su padre el doctor Hector Abad era médico, comprometido con su cometido social, cooperador en misiones de la OMS. En multitud de ocasiones separado de su función asistencial o de cátedra; muchas veces amenazado de muerte. Daba igual, sus ideas nacan de un fuerte sentido de la justicia, de la caridad cristiana, de sus firmes creencias en una humanidad sin barreras. Provenía de una familia conservadora, al igual que la de su esposa, un personaje increible en aquella sociedad. Era ella la que proveía de medios financieros a la familia, algo  totalmente  atípico. Pero no había otra forma de actuar si se quería que el Dr. Abad pudiese llevar adelante las misiones que constituían el porque de su existencia.

Narra Abad Faciolince como era la vida familiar. Sus cinco hermanas y él. Su padre y su madre. Personas amables, afectuosas, que educaban a través del amor, pese a quien pese y pase lo que pase; el amor está por encima de todo. Nos relata como era la vida en casa de sus abuelas, los rosarios y rezos en familia. En este sentido sorprende la similitud de aquella sociedad con la española. Como lo religioso más ortodoxo impregna la vida en lo social y en lo político. La pobreza es un sacrificio que se debe aceptar ya que en la otra vida estos serán recompensados. La autoridad es hereditaria y no debe cuestionarse. Las clases están definidas y no admiten trasvases. Contra todo esto lucha el Dr. Abad. El era un tumor   que debería ser extirpado.  Y lo fué aquel siniestro día de Agosto.

El autor con la maestría a la que nos tiene acostumbrados lo  relata todo. Hace fácil la lectura, pese a que en ocasiones es prolijo en la descripción del ambiente que rodea el hecho. Tiene páginas que nos llegan muy a dentro, -personalmente me parece mágnifica la descripción que hace de la muerte de su hermana Marta, el sentimiento de dolor que experimenta ante un hecho para él inexplicable-.

El amor y admiración que sentía por su padre quedan reflejados en las frases que a su memoria dedica, “Amaba a mi padre por sobre todas las cosas….., Amaba a mi papá con un amor irracional. Me gustaba su olor y también el recuerdo de su olor…. . Me gustaba su voz, me gustaban sus manos, la pulcritud de su ropa y la meticulosa limpieza de su cuerpo”.

A través de la novela conocemos también la historia de Colombia, de una sociedad rota. Nos ayuda a comprender esa larga guerra civil que ahora parece tocar a su fin. Y también a admirar que el autor, su hijo, haya querido y conseguido que su padre no sea “el olvido que seremos“. El libro de alguna manera lo inmortaliza y no deja en saco roto su compromiso con el bien social, sin exclusión alguna.

 

Héctor Joaquín Abad Faciolince, nació en Medellín en 1958, es un escritor y periodista colombiano.

Inició sus estudios de medicina, filosofía y periodismo en su ciudad natal. Finalmente estudió lenguas y literaturas modernas en la Universidad de Turín. Fue columnista de la revista Semana hasta abril de 2008 y a partir de mayo de ese mismo año se integró al ahora diario El Espectador como columnista y asesor editorial.

Hijo de Héctor Abad Gómez, médico, profesor universitario y defensor de derechos humanos, asesinado en Medellín en Agosto de 1987. Fue el único hombre de una familia con cinco hermanas. Sus estudios de primaria y bachillerato los hizo en el colegio Los Alcázares, dirigido por el Opus Dei en Medellín. Pese a la oposición de ideas que su padre tenía con la Iglesia, su matrícula en ese centro se debió a su buena calidad de la enseñanza. En dicho colegio se inicia en el oficio de escribir y junto con Mauricio García Villegas crean una revista llamada Criterio en la que publican comentarios críticos de los profesore, de la escuela y de otros temas cotidianos.

Su infancia es influenciada en gran medida por su padre, tanto en lo referente a sus ideas sociales como literarias, ya que era un amante de este arte, especialmente de la poesía.

Después de un viaje a México en compañía de su progenitor se matricula en Medellín en la Universidad Pontificia Bolivariana de donde fue expulsado por una publicación en el pediódico Paredón, creado junto con otros compañeros de su carrera de periodismo. A pesar de este suceso es aceptado en la Universidad de Antioquia en donde continua sus estudios pero debido a los constantes paros y suspensiones de semestre, decide abandonar e ir a vivir con su novia a Italia.

Allí completas sus estudios en lenguas y literaturas modernas en la Universidad de Turín, en la que se gradúa con una tesis laureada sobre la obra de Guillermo Cabera Infante: Tres tristes tigres.

Como escritor ha obtenido diversos premios y reconocimientos como el  logrado por sus libros Angosta, Premio Casa de América de Narrativa Innovadora en el año 2000. En el 2005 le fue concedido en China el Premio a la mejor novela extranjera y por El olvido que seremos, libro sobre la vida y asesinato de su padre Héctor Abad Gómez,   le fue otorgado el premio Casa de América Latina de Portugal y el Premio Wola-Duke en Derechos Humanos. Ha recibido también el Premio Nacional de Cuento, una Beca Nacional de Novela y dos Premio Simón Bolívar de Periodismo de Opinion. Ha traducido a autores italianos y publicado numerosos ensayos de tipo académico para revistas de uno y otro lado del Atlántico. Igualmente ha sido un conferenciante invitado en eventos literarios en diferentes países.

Su obra esta traducida a varios idiomas, entre otras Malos Pensamientos, Asuntos de un hidalgo disoluto, El amanecer de un marido. Su última obra Traiciones de la memoria fue editada en 2009.

Reside en Bogotá. Es columnista del periódico El Espectador y comentarista de Blu Radio.

Advertisements

Posted on 1 Outubro, 2016, in Actividades do club, Club Castrillón, Clubes de lectura, Novela social e política and tagged , . Bookmark the permalink. 1 comentario.

  1. Hemos leido y comentado el libro y nuevamente nos admiramos de la capacidad narrativa de su autor. Es un tema árido que nos emocionó. Es una historia de compromiso con unos ideales concretos, los derechos humanos, la ayuda a los más necesitados para lograr que puedan escalar posiciones en el termómetro social y salir de la marginalidad. Nos gustó.

Deixar unha resposta

introduce os teu datos ou preme nunha das iconas:

Logotipo de WordPress.com

Estás a comentar desde a túa conta de WordPress.com. Sair / Cambiar )

Twitter picture

Estás a comentar desde a túa conta de Twitter. Sair / Cambiar )

Facebook photo

Estás a comentar desde a túa conta de Facebook. Sair / Cambiar )

Google+ photo

Estás a comentar desde a túa conta de Google+. Sair / Cambiar )

Conectando a %s

%d bloggers like this: