Contigo en la distancia, Carla Guelfenbein


Lo rico de un club de lectura es, sin duda, poder leer todo tipo de historias independientemente de como se cuenten, por eso tras comentar el impactante cómic de Art Spiegelman  Maus, del que ya escribió un post nuestra compañera Maru, cambiamos de género literario en “Café con libros” con la deliciosa novela de Carla Guelfenbein, Contigo en la distancia.

La autora

Carla Guelfenbein

De origen ruso judío, Carla Guelfenbein se exilió con sus padres en Inglaterra en 1976, como consecuencia del golpe militar del 11 de septiembre de 1973, que significó la caída del gobierno de Unidad Popular, en Chile. La casa había sido allanada y su madre, Eliana Dobry, profesora de filosofía de la Universidad de Chile y militante socialista, fue detenida por los agentes de Pinochet; durante tres semanas no se supo de su paradero.

Carla estudió Biología en la Universidad de Essex (especialidad: genética de población) y Diseño en St Martin’s School of Art.

Guelfenbein comenzó a escribir desde niña y fue también una gran lectora. Su madre le inculcó que trabajase en algo que la hiciera “independiente económicamente”. Y por eso, fue durante años diseñadora gráfica, sin abandonar la literatura.

Desde hace quince años se dedica solo a escribir. Contigo en la distancia es su quinta novela, tras El revés del alma (2003), La mujer de mi vida (2006), El resto es silencio (2009) y Nadar desnudas (2014).

 

La obra

Contigo en la distancia

La vida de la escritora brasileña Clarice Lispector (que fue una de las más importantes escritoras brasileña de origen judío del siglo XX ) fue la semilla de la que nació la novela Contigo en la distancia, con la que la autora chilena Carla Guelfenbein ganó el Premio Alfaguara. Una historia sobre “el talento, la mentira y la imposibilidad de los afectos”.

Novela intimista sobre “las envidias entre escritores, ese sentimiento humano tan común y del que nadie quiere hablar”, obtuvo este premio de manos de un jurado estuvo presidido entre otros por Javier Cercas y  Héctor Abad Faciolince.

Javier Cercas leyó en el acta del jurado que:

“la autora ha sabido entrelazar amores y enigmas con una escritura a la vez compleja y transparente. Tres voces muy bien ensambladas iluminan las zonas oscuras de la mentira y de la verdad, del talento y de la mediocridad, del éxito y del fracaso”.

La novela habla sobre la genialidad, la creatividad y la poesía. Estructuralmente, Contigo en la distancia es una obra muy compleja, con varias historias que se entrelazan en torno a Vera Sigall, una exitosa y brillante escritora de cuentos y novelas que, a pesar del reconocimiento público, lleva una vida totalmente envuelta en el misterio y la oscuridad, con un pasado que intenta acallar. Sin embargo, una fuerte caída, aparentemente accidental, con un posterior coma, desatará a su alrededor un vendaval que expondrá gradualmente lo que el tiempo intentó borrar.

Allí aparecerá una joven francesa de origen chileno, Emilia Husson, que viajará a Chile poco antes de la caída de Vera para completar su tesis sobre los intrincados y cifrados textos de la escritora, de la cual es una ferviente admiradora, pero también irá descifrando su propio destino. En su camino se cruzará con Daniel Estevez, el único actual amigo de Sigall, que intentará descubrir la verdad sobre el presunto accidente de la mujer, pero a su vez se le irá revelando una realidad diferente de la que creía vivir. En medio irrumpirá Horacio Infante, un renombrado poeta que mantuvo un fuerte vínculo con Vera que trascendió la pasión de ambos por la literatura y el profeso amor que se proveyeron durante tantos años, pero que a su vez pareciera esconder algo que lo perturba demasiado desde hace años.

Estos tres últimos personajes son los que llevan el ritmo de la novela, aunque  toda centrado en la vida de Sigall.

En Contigo en la distancia se reflexiona sobre la literatura y la creación, pero no es una obra hermética. Tiene también un sesgo policial porque desde el comienzo del libro se abre una investigación para saber por qué Vera Sigall está en coma.

La presencia femenina de Sigall impregna toda la novela, entre otros motivos porque esa mujer “comete el pecado mortal de ser más inteligente” que el resto de los personajes, subrayó Abad Faciolince.

De pronto entendí esa necesidad, humana al fin, de darle sentido a aquello que hiere, de amortiguar el dolor, otorgándole a la desgracia una dimensión más grande que nosotros mismos

Tras esta novela, damos otra vuelta de tuerca y, nos sumergimos en un clásico contemporáneo del teatro, Muerte accidental de un anarquista del Premio Nobel, Darío Fo. Tragicomedia que centra su crítica en la justicia, la iglesia, la policía y el orden militar, ahí es nada. Esperamos que os guste.

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Posted on 26 Febreiro, 2016, in Club Os Rosales, Libros lidos, Novela sobre a vida cotiá and tagged , , , . Bookmark the permalink. 3 Comentarios.

  1. Aquí os dejo mis frases y algunos artículos que he visto sobre la autora y el libro.

    Deciros que el libro me gustó mucho, y el personaje de Emilia me pareció muy tierno. Ir avanzando con ella en su historia, superando sus miedos me gustó. Daniel me caía un poco pesado pero al final se ganó mi empatía. La historia de Vera y Horacio me pareció muy poquito. Vera sin embargo me parece una mujer luchadora, inteligente y fuerte que a pesar de haber sufrido mucho, ella supo enamorarse y tener su lugar. Me dio mucha pena su muerte, y que no pudiese disfrutr más de Emilia.

    La historia está bien enlazada y no aburre, aunque para mí más que saber quien había sido el responsable de la muerte de Vera (todos fueron para mí algo culpables, incluso ella misma), como decía para mí lo importante fue ver como Emilia fue progresando poco a poco.

    En general al libro le doy un 8.

    Contigo en la distancia (Carla Guelfenbein)

    En algún lugar del planeta alguien cargaba con tu muerte.

    Sus ojos heridos y a la vez amenazantes se detuvieron en mí.

    … pero en otras parecías absorta escuchando el rumor de un mundo que transcurría dentro de ti.

    Recordé los ojos del vagabundo, brutales y derrotados a la vez, la nota disonante que salta de la pauta.

    Pensé en esa vida sin alas, pero sin descalabros que habíamos forjado juntos. Es difícil conformarse con una vida así. Ordinaria. Las cosas extraordinarias son excitantes y nos llaman con sus trompetas y sus colores vivaces. Pero son frágiles. Se quiebran.

    …, y el presente, cuando eres joven, necesita abrirse a ese mar de posibilidades futuras que aún no existen.

    Solías decirme que el único bien que tenía un creador eran sus fracturas, sus incertidumbres, sus preguntas y devaneos, la constante duda de la razón última de las cosas. Era a través de estas grietas que podía surgir algo que no había estado allí nunca antes.

    Cuando la conocí, anhelaba ahogar en nuestro amor la sensación de distancia que me había embargado desde niño. Fuiste tú, Vera, quien me hizo ver cuán pueril resultaba aquel afán. Fuiste tú quien me mostró que bajo nuestra piel hay un mundo privado, con sus construcciones y sus paisajes propios, donde nadie, jamás, podrá llegar.

    Es solo que la vida cambia de forma tan abrupta y feroz.

    Pensé que las cosas que importan son demasiado crudas e inquietantes para ser enunciadas, Demasiado avasalladoras.

    Árboles desnudos y calles grises.

    … la vida aparecía ante mí extensa y a la vez difusa, sin comienzo ni fin.

    Yo no sabía abrazar a las personas. Pero añoré haber podido hacerlo.

    El jardín, paralizado por el frío, estaba sumido en la bruma.

    Un material cuya composición posee los ingredientes para destruirse a sí mismo. Siempre me resistí a creerte. Al final es un asunto de voluntad, solía decirte. Querer amar y ser fiel a ese objetivo. Pero tú entonces me hablabas de la voracidad del amor, su ansia por tragarse al ser amado y por lograr que este respire tan solo a través de nosotros. Pero sobre todo, me hablabas de ese deseo oculto que tiene el amor de llevarse a cabo sin transacciones ni palabras, movido tan solo por su propia esencia, por su supuesta incondicionalidad.

    Ese sino oculto que une a las personas y cuya maquinaria comienza a trabajar sin nosotros percatarnos.

    Hay momentos así. Momentos que con el tiempo se transforman en fábulas compartidas. Los reconstituimos con el fin de acomodarlos a nuestra historia y transformarlos en algo que podemos atesorar.

    Nos habíamos pasado la vida gravitando como dos planetas solitarios.

    Pensé en como las palabras a veces se desprenden de los acontecimientos que narran y comienzan a jugar otros roles.

    Puedo imaginar el sentimiento, pero no puedo recordarlo.

    Pero la intimidad física que habíamos alcanzado no se traducía en una confianza plena. Podíamos mostrarnos desnudos, tocarnos, hacer el amor, pero lo que se escondía bajo la superficie de la piel aún constituía un territorio que debíamos explorar con cautela.

    Recordé lo que tú decías. Que al pronunciar un nombre, unos hilos invisibles nos unen a la persona que nombramos.

    Pensé que la felicidad llega por los caminos más extraños. A su propio aire. No hay forma de convocarla, ni esperarla. Puede aparecer, como no hacerlo nunca.

    … que lo complicado de hablar es tener que usar las palabras.

    El pasado es así, supongo. Necesitamos congelarlo en una dimensión única para poder manejarlo, sabiendo, sin embargo, que al hacerlo estamos soslayando su compleja verdad.

    Volví a pensar en ese sitio del otro que nadie puede alcanzar. Cuán errado estaba al creer que aquello que se podía ver y tocar constituía la realidad. La vida verdadera ocurre en ese otro espacio, oculta bajo la apariencia material de las cosas.

    … quienes se ocultan tras los muros del conocimiento y la razón pierden su capacidad de ver la fosforescencia de las cosas.

    … es a través de los detalles que podemos ver lo esencial de las cosas.

    Nuestro universo estaba hecho de palabras a destiempo. Carecía de presente, también de futuro.

    Es que no sé cómo comenzar. Se supone que uno empieza siempre por el principio, pero ¿dónde de verdad comienzan las cosas?

    En las terapias intentaron hacerme creer que la mente es como un ovillo y que cogiendo un extremo del hilo podría desenredarlo. Pero no, Daniel, la cosa no es así. No hay un solo hilo, son cientos, miles, cada día, cada afán, tiene el suyo. Supongo que las razones por la cuales se hace tal o cual cosa, o por las que algo dentro de uno se quiebra, no son nunca definitivas. Yo creo que las experiencias se van sumando, entretejiendo. Una lleva a la otra, una herida se estrecha o se hace más grande. Al final, no sé. No sé qué fue lo que detonó mi “mal”, ni cuándo exactamente ocurrió.

    Pensé, por primera vez, que el dolor propio no llega nunca a ser tan agudo como el que se siente con alguien y por alguien.

    Ver significa atrapar la representación de las cosas en las cosas en sí mismas.

    Tal vez era así como tenían que ser las cosas. Esa intensidad es exclusiva de los comienzos, y todos los comienzos están destinados, por su misma naturaleza, a quedar atrás.

    No hay nada más destructivo para el amor que el desprecio a uno mismo.

    Estaba convencido de que la respuesta se hallaba en los detalles, en esos gestos y momentos en apariencia irrelevantes, y de los cuales tú decías está compuesta la vida y la literatura.

    ¿Hasta qué punto somos capaces de conocer al otro? Siempre queda una zona inescrutable, un espacio donde anidan los sentimientos más bajos, un territorio oscuro, que muchas veces no es visible ni a nuestros propios ojos, porque de verlo, el delicado andamiaje que hemos construido a lo largo de nuestras vidas se vendría debajo de golpe.

    Hasta entonces nada tremebundo había ocurrido en nuestra historia que justificara el sitio donde nos encontrábamos ahora, más que un cúmulo de silencios, de olvidos, de descuidos, de exigencias, de pequeñas contrariedades, que día a día se fueron depositando en nuestras vidas, como un polvo invisible e inofensivo. Tal vez el error fue dejar que ese polvo poco a poco lo cubriera todo, hasta que no pudimos distinguirnos con nitidez.

    Ya en mi adolescencia había entendido lo ingenuo que resultaba darles un sentido a los acontecimientos bajo el rótulo de “coincidencias”. Las cosas ocurrían de cierta manera, e intentar hallar en ellas un diseño oculto era una forma fútil y mentirosa de hacer significantes las banalidades de la vida. (…) De pronto entendí esa necesidad, humana al fin, de darle un sentido a aquello que hiere, de amortiguar el dolor, otorgándole a la desgracia una dimensión más grande que nosotros mismos.

    La memoria se ancla a los lugares para poder sobrevivir. Sitios que el alma crea para poder guardar sus recuerdos.

    http://cultura.elpais.com/cultura/2015/06/10/babelia/1433947776_149627.html

    http://www.lavanguardia.com/libros/20150325/54428451433/premio-alfaguara-carla-guelfenbein.html

    http://www.culturamas.es/blog/2015/03/25/carla-guelfenbein-premio-alfaguara-de-novela-2015-por-contigo-en-la-distancia/

    http://www.prensa.com/cine_y_mas/Carla-Guelfenbein-conversa-ganadora-Alfaguara_7_4171152846.html

    http://www.revistaarcadia.com/impresa/literatura/articulo/contigo-distancia-carla-guelfenbein/43600

  2. CONTIGO EN LA DISTANCIA…CARLA GUELFENBEIN….

    Esta novela puede generar al lector una serie de emociones que dejan, al terminar su lectura, un vacío. Y éste solo se puede sentir en aquellas que te remueven el alma.

    La prosa limpia, sencilla, hace que la novela se lea en poco tiempo. Es como si el tiempo se detuviese, con un ritmo que va de menos a más.

    Tal vez, la autora, quisiera escribir una novela de intriga, pero se convierte en un universo dominado por una presencia femenina: Sigall, el personaje que lo inunda todo.

    Los otros tres personajes se caracterizan, entre otras cosas, por el amor.

    El amor que abarca la amistad, el compañerismo, la admiración, la complicidad, el dominio de las letras, el trabajo compartido con sus dudas y sus anhelos.

    Las añoranzas, miedos, promesas, envidias, celos. Y también el amor generoso que hace que el otro crezca. Una exposición en carne viva de las relaciones humanas, en todos sus sentidos.

    Y sobre todo, es un canto a la creación.

    Aparecen tres frentes narrativos en los que Daniel y Emilia y, a continuación, Horacio, intercambian sus experiencias buscando una convergencia que los redima. Comparten su pasión por las letras y sus proyectos..

    A pesar de ser personajes que nos evocan a la figura principal, Vera Sigall, ellos mismos se van revelando como personas fascinantes. La autora los desnuda para mostrar su belleza y fragilidad..

    En mi opinión, la trama policial queda relegada y parece una excusa para meternos en los rincones psicológicos de los personaje, en sus mundos, y en todos sus problemas. A pesar de ser Vera Sigall el personaje alrededor del cual giran los otros, podemos ver como Emilia dominó la trama.

    En la Pág.350..podemos leer como dice Emilia:” fue entones cuando supe que escribiría nuestra historia. La de Vera y Horacio, la de Daniel y la mía.”

    Novela bolero, con todo el significado que lleva ..

    …No existe un momento del día
    en que pueda apartarme de ti

    el mundo parece distinto
    cuando no estás junto a mi.
    ….

    Daniel, Emilia; Emilia, Daniel,

    Daniel

    Horacio, Daniel, Emilia,
    Emilia

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