Antigua luz


Billy Gray era mi mejor amigo y me enamoré de su madre.

He de decir que de Jonh Banville como tal no había leído  cosa alguna hasta ahora.  Sí leí una novela de él,  “La rubia de ojos negros”, escrita bajo el seudónimo de Benjamín Black, novela de serie negra que sinceramente me gustó. En la misma ya observé un estilo descriptivo que me llamó la atención por su versatilidad y empleo del lenguaje. En la que tenemos entre manos esta cualidad alcanza grados superlativos.

La novela es profundamente intimista. Alexander Clave, actor de teatro, ya anciano nos relata con todo lujo de detalles, de aquí mi comentario sobre su prosa, como había sido su primer amor; la madre de ese amigo que se menciona en el primer párrafo. Nos lleva de la mano a aquellos años, a aquellos sitios que sirvieron de cobijo al mencionado idilio. Nos hace vislumbrar como eran, que ambiente, cosas, naturaleza rodeaban sus encuentros con la Sra. Gray, como era ella, su carácter, su vida cotidiana. Sus encuentros amorosos descritos al detalle sin necesidad de emplear palabras escabrosas. Y todo esto mezclado con su propia vida, con sus reflexiones  y actos de chico adolescente que vive un amor adulto, sin darse cuenta que lo que él considera así no es más que una pasión, un ir a ninguna parte, algo que más tarde o temprano tendrá que terminar y dejará una profunda herida, como así sucede.

Al ser algo recordado años después es normal que la memoria distorsione la realidad y añada o quite hechos que no fueron o sí  fueron. Es algo que tendrá su importancia en el final de la historia, a mi modo de ver muy logrado.

El desarrollo de la trama no es lineal. Alex, así se hace llamar, evoca su pasado juvenil a la vez que nos cuenta otro pasado más reciente, ya adulto, casado y padre, junto con su actual situación, la de un actor de teatro cuasi jubilado que tiene la amargura de haber perdido a una hija y de no sentirse feliz en su matrimonio.

Un hecho singular contribuirá a que su vida tenga nuevos horizontes. Un productor cinematográfico cuenta con él para el rodaje de una película sobre la vida de un personaje recientemente fallecido. Su compañera en la ficción será una joven y popular actriz con la que intimará y con la que vivirá unos momentos trágicos. El encuentro con la hija de la Sra. Gray, Kristti,  tantos años después, servirá para poder relativizar aquella juvenil pasión y a la vez le dará ánimos para indagar en los detalles que influyeron en la muerte de su hija y poder así librarse de la otra obsesión de su vida.

Como resumen decir que la novela con las dificultades comentadas sobre la forma en que está escrita y pese a que en ocasiones nos puede parecer repetitiva, mantiene el interés de la trama hasta el final. Recomiendo un diccionario a mano ya que la riqueza del lenguaje hace que en ocasiones se utilicen palabras que requieren su uso. Al menos a mi me pasó.

Jonh Bamville es un novelista irlandés nacido en Wesford en 1945. Está considerado uno de los grandes talentos de la lengua inglesa. Ha recibido el Premio Booker en 2005. Escribe también novelas de serie negra bajo el seudónimo de Benjamin Black.

Desde muy joven quiso ser escritor. Estudio en  una escuela de los Hermanos Cristianos y en el colegio católico de San Pedro de Wesford. Al terminar en vez de ir a la universidad se puso a trabajar en la compañía aérea Aer Lingus,  lo que le permitía viajar por el mundo. Más tarde diría de esta decisión que fue un gran error, que debió ir a la universidad y tomarse un tiempo para emborracharse y enamorarse. Pero quería irse de su familia, quería ser libre.

Vivió en EEUU entre 1968 y 1969. Al regresar a Irlanda entró a trabajar como periodista en The Irish Press, del que llegó a ser subdirector jefe. A la desaparición de dicho diario pasó al The Irish Times. Es colaborador habitual de The New York Review of Books.

Publicó su primer libro en 1970, una recopilación de relatos titulada Long Lankin , a la que seguirían un a serie de novelas, Nightspawn, Birchwood, la llamada trilogía de la revoluciones – Copérnico (1976), Kepler (1981) y La carta de Newton (1982) – y cerca de una docena de novelas más entre las que destacan El Libro de las pruebas, (1989) finalista al Premio Brooker  y El mar (2005)  que gano el preciado galardón.

Banville es conocido por el estilo preciso de su prosa. Su ingenio y su humor negro muestran la influencia de Nabokov.

En 2006 aparece el primer libro de Benjamin Black, El secreto de Christine, a la que han seguido otras cuatro novelas negras.

Sobre su desdoblamiento como escritor ha dicho: “El arte es una cosa extraña. Bajo el sombrero de Bamville puedo escribir 200 palabras al día. Un día decidí que podía convertirme en otro y bajo ese segundo sombrero, en esa segunda piel, puedo irme a comer después de haber escrito mil palabras, tal vez 2000, y disfrutar con ello. Es increíble  descubrir como otro tipo puede vivir tu vida, usar tus manos y deleitarse con eso. Escribir es un trabajo peculiar…. . Escribir es como respirar. Lo hago por necesidad. Por mi propia boca y ahora también por la de Black”.

Para Banville, que también ha escrito piezas de teatro, su oficio tiene mucho de samurái: “Tener el valor, sabiendo previamente que vas a ser derrotado, y salir a pelear: eso es la literatura”.

Está en posesión de numerosos premios y distinciones.

En este año 2014 le han concedido el Premio Príncipe de Asturias de las Letras

Advertisements

Posted on 20 Agosto, 2014, in Club Castrillón, Novela sobre a vida cotiá, Xeral and tagged , . Bookmark the permalink. 1 comentario.

Deixar unha resposta

introduce os teu datos ou preme nunha das iconas:

Logotipo de WordPress.com

Estás a comentar desde a túa conta de WordPress.com. Sair / Cambiar )

Twitter picture

Estás a comentar desde a túa conta de Twitter. Sair / Cambiar )

Facebook photo

Estás a comentar desde a túa conta de Facebook. Sair / Cambiar )

Google+ photo

Estás a comentar desde a túa conta de Google+. Sair / Cambiar )

Conectando a %s

%d bloggers like this: