La geometría del amor de John Cheever


geometría

El libro de La geometría del amor reúne una colección  de cuentos de John Cheever seleccionada por Rodrigo Fresán. El prólogo y las notas son también del escritor y periodista argentino.

Rodrigo Fresán se refiere a “la leyenda Cheever” para acércanos  a la controvertida personalidad del escritor. Engarza los elementos biográficos, con pasajes literarios y valoraciones de editores e ilustres compañeros como John Updike, Vladimir Nabokov o Truman Capote. Nos introduce en cada cuento con anotaciones que selecciona de Los Diarios de John Cheever.

Esta obra obtuvo el Premio Pulitzer, el del Círculo Nacional de Críticos y permaneció más de seis meses en la lista de los más vendidos de la lista del New York Times.

La geometría del amor aglutina cuentos sobre gente común que vive vidas comunes. Sus historias tienen como escenario Nueva Inglaterra, Manhattan o los suburbios durante los años cincuenta y, como protagonistas, la clase acomodada a la que perteneció.

Sin embargo todo aquello de lo que habla Cheever nos resulta completamente familiar: matrimonios condenados al fracaso, reuniones familiares convertidas en ajustes de cuentas y, en definitiva, gente decente y trabajadora, buenos vecinos y ciudadanos ejemplares retratados como realmente son, despojadas de apariencias, con sus defectos, sus virtudes, sus miedos y sus obsesiones.

Muchos de los protagonistas de estos cuentos están permanentemente al borde del abismo; han hecho todo lo que se supone que es correcto hacer en la vida y, sin embargo, están a punto de dar el paso que arruine irremisiblemente sus vidas. En el último instante, cuando ya todo parece perdido, un suceso casual logra arrancar del protagonista un último rastro de cordura.

John Cheever uno de los mejores narradores norteamericanos del siglo XX, en el género del relato corto, no sólo ha creado escuela a la hora de afrontar y resolver su composición, sino que ha llegado a fraguarse una fama casi mítica.  Sobre todo, si nos detenemos en cuentos como el titulado El nadador, que ha sido objeto de estudio por infinidad de escritores y talleres literarios.

En El nadador su protagonista Neddy Merrill decide volver a su casa a través de todas las piscinas del condado. La idea inicial de placer y felicidad, se va transformando a medida que el nadador se sumerge una y otra vez en las piscinas de sus vecinos, como si cada vez que se zambullera en el agua, indagara en las heridas propias y ajenas. El nadador, en este sentido, representa a la perfección el simbolismo de los viajes iniciáticos, que en esta ocasión, en vez de marchar hacia delante, vuelve atrás en el tiempo.

Este relato fue llevado al cine. La direccion de la película fue emprendida por Frank Perry  que abandonó el rodaje por discrepancias artísticas, y se encargó de terminarla Sydney Pollack  El actor principal es Burt Lancaster

Autor

 

John-Cheever

 

 

John Cheever nació  el 27 de mayo de 1912 en Quincy, Massachussetes.

Su padre, Frederick Cheever, era un distinguido empresario zapatero, que luego del crack del 29, quedo arruinado y abandono su familia.  Su madre, Mary Liley, era una inglesa culta que tras la huída de su esposo, abrió un negocio de obsequios, “una profusión antinatural de antigüedades” según la óptica de su hijo John.

Tuvo un solo hermano, Frederick, siete años mayor, con quien establecería una relación profunda y conflictiva, que ha sido tópico recurrente en su literatura. Fred ha dado lugar a todo tipo de suspicacias biográficas: según el biógrafo Scott Donaldson y su propio hijo Benjamin, es probable que Fred haya sido el primer amor homosexual del escritor, durante un viaje que los hermanos realizaron a Alemania en 1931.

A la edad de diecisiete años John fue expulsado de la Thayler Academy en Milton, Massachusetts.

La expulsión, lo llevó a escribir y publicar su primer cuento. “Expelled”. Fue editado por en The New Republic en  octubre de 1930. La historia fue enviada bajo el seudónimo de “Jon” y fue inmediatamente aceptada por el editor Malcolm Cowley, quien desde ese momento sería uno de los mejores consejeros y amigos íntimos de Cheever.

En 1930 se mudó a Nueva York y comenzó a rondar oficinas y editoriales presentando su trabajo.  El fotógrafo Walker Evans, otra de sus grandes amistades, tomó una legendaria  foto de la habitación, que se encuentra ahora en el Museo de Arte Moderno

John-Cheever-Walker-Evans (1)

Fue  su amigo Cowley quien le ofreció a Katharine White, entonces editora de ficción del The New Yorker, cuatro cuentos de Cheever.  Cuando Cheever tenía 22 años, su primer cuento apareció en las páginas de la publicación. A lo largo de su vida publicaría 119 cuentos allí

Cheever se casó con Mary Winternitz, graduada Sarah Lawrence College e instructora de literatura en el Briacliff College. Tuvieron tres hijos: Susan, Benjamin y Federico.

Pasó cuatro años en la Armada durante la Segunda Guerra Mundial. Más tarde escribió guiones televisivos y se mudó a Scaraborough, New York , donde vivió desde 1950 hasta 1955. Viajó con toda su familia a Italia en el 56, y en ese mismo año se mudó permanentemente a Ossining. Mientras tanto se sucedían los premios, ganó el National Book Award por The Wapshot Chronicle en 1957  y  fue nombrado integrante de la American Academy of Arts and Letters, donde recibió en 1965 la Howells Medal por Wapshot Scandal.

Cuando cumplió sesenta sufrió un ataque cardíaco y pasó un largo tiempo de recuperación en la división para cardíacos del Memorial Hospital de New York. Una vez recuperado se dedicó a impartir talleres literarios en la prisión de Sing Sing, en su Ossining natal.

En 1975, dándose  cuenta de que estaba perdiendo la batalla contra el alcohol, se confinó en un centro de rehabilitación alcohólica. Como tantas veces a lo largo de su vida, se refugio en la iglesia Episcopal. Murió luna tarde del 8 de junio de 1982, víctima de un cáncer.

Despido este post con palabras de John Cheever:

…La literatura ha sido la salvación de los condenados; la literatura ha inspirado y guiado a los amantes, vencido la desesperación, y tal vez en este caso puede salvar el mundo.

La semana que viene nos reuniremos en torno al libro Un árbol crece en Brooklyn de Betty Smith.

Felices lecturas.

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About Maru Cardiel

Bibliotecaria de profesión y vocación. Apasionada de los libros y de la lectura compartida. Siempre aprendiendo, siempre avanzando...

Posted on 24 Abril, 2014, in Club Ágora, Libros lidos and tagged , , . Bookmark the permalink. Deixar un comentario.

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