El olvido que seremos de Héctor Abad Faciolince


El olvido que seremos 

Ya somos el olvido que seremos.

El polvo elemental que nos ignora

y que fue el rojo Adán y que es ahora

todos los hombres y que no veremos.

Ya somos en la tumba las dos fechas

del principio y del término, la caja,

la obscena corrupción y la mortaja,

los ritos de la muerte y las endechas.

No soy el insensato que se aferra

al mágico sonido de su nombre;

pienso con esperanza en aquel hombre

que no sabrá que fui sobre la tierra.

Bajo el indiferente azul del cielo

esta meditación es un consuelo.

Este poema adjudicado al gran escritor Jorge Luis Borges, y que da título al libro, lo encontró Héctor Abad Faciolince en el bolsillo de su padre unos minutos después de que fuera asesinado por los paramilitares. El poema es también el epitafio de su tumba.

El gran maestro Mario Vargas Llosa realizo una magnifico análisis del libro El olvido que seremos en un artículo para el periódico El País:

“…Es muy difícil tratar de sintetizar qué es El olvido que seremos sin traicionarlo, porque, como todas las obras maestras, es muchas cosas a la vez. Decir que se trata de una memoria desgarrada sobre la familia y el padre del autor -que fue asesinado por un sicario- es cierto, pero mezquino e infinitesimal, porque el libro es, también, una sobrecogedora inmersión en el infierno de la violencia política colombiana, en la vida y el alma de la ciudad de Medellín, en los ritos, pequeñeces, intimidades y grandezas de una familia, un testimonio delicado y sutil del amor filial, una historia verdadera que es asimismo una soberbia ficción por la manera como está escrita y construida, y uno de los más elocuentes alegatos que se hayan escrito en nuestro tiempo y en todos los tiempos contra el terror como instrumento de la acción política.

El libro es desgarrador pero no truculento, porque está escrito con una prosa que nunca se excede en la efusión del sentimiento, precisa, clara, inteligente, culta, que manipula con destreza sin fallas el ánimo del lector, ocultándole ciertos datos, distrayéndolo, a fin de excitar su curiosidad y expectativa, obligándolo de este modo a participar en la tarea creativa, mano a mano con el autor.

Los cráteres del libro son dos muertes -la de la hermana y la del padre-, una por enfermedad y otra por obra del salvajismo político, y en la descripción de ambas hay más silencios que elocuciones, un pudor elegante que curiosamente multiplica la tristeza y el espanto con que vive ambas tragedias el encandilado lector.

Contra lo que podría parecer por lo que llevo dicho El olvido que seremos no es un libro que desmoralice a pesar de la presencia devastadora que tienen en sus páginas el sufrimiento, la nostalgia y la muerte. Por el contrario, como ocurre siempre con las obras de arte logradas, es un libro cuya belleza formal, la calidad de la expresión, la lucidez de las reflexiones, la gracia y finura con que está retratada esa familia tan entrañable y cálida que uno quisiera fuera la suya propia, hacen de él un libro que levanta el ánimo, muestra que aún de las más viles y crueles experiencias, la sensibilidad y la imaginación de un creador generoso e inspirado pueden valerse para defender la vida y mostrar que hay en ella, pese a todo, además de dolor y frustración, también goce, amor, ideales, sentimientos elevados, ternura, piedad, fraternidad y carcajadas…”

Este artículo titulado la “La amistad y los libros” , incluye también su encuentro con Héctor Abad Faciolince y la amistad que nació de él.

EL AUTOR

hector

Escritor, traductor y periodista. Nació en Medellín en 1958.

En 1977 realizó estudios de filosofía en la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, y de Medicina en la Universidad Javeriana de Bogotá. En 1978 viajó a México y estudió talleres de poesía y narrativa en La Casa del Lago, el primer campus cultural de la Universidad Autónoma de México. En 1979 regresó a Medellín y comenzó a estudiar Periodismo en la UPB. De esta carrera fue expulsado en 1981 por escribir un artículo irreverente contra del Papa. En 1982 hace estudios de inglés en Nueva York y más tarde se va a Italia en donde estudia Lenguas y Literaturas Modernas en la Universidad de Turín. Regresa a Colombia en 1987, después de graduarse “cum laude” en Turín. En Agosto de ese año su padre es asesinado por paramilitares y debido a las amenazas que recibe se exilia primero en España (diciembre de 1987) y luego en Italia, en 1988, en donde trabaja como “lector de español” de la Universidad de Verona hasta 1992. Desde sus años de estudiante había empezado a traducir al castellano diverso autores italianos: Umberto Eco, Leonardo Sciascia, Italo Calvino, Tomasi di Lampedusa, Gesualdo Bufalino, Primo Levi y Natalia Ginzburg, entre otros. Estas traducciones se publicaron en libros y en suplementos literarios mexicanos.

En 1992 regresó a Colombia y desempeñó distintos oficios. Dirigió durante tres años la Revista de la Universidad de Antioquia y fue también director del Fondo Editorial de la Universidad EAFIT. Trabajó también como periodista y columnista para distintos medios colombianos: El Espectador, Cromos, El Colombiano, y las revistas Cambio y Semana.

En 1998 fue galardonado con el Premio Nacional de Periodismo Simón en la categoría columna de opinión; recibió ese mismo premio en el año 2006. En 1999 fue corresponsal de la revista Cambio en Estados Unidos, con sede en Boston. En 2000, su novela Basura recibió el Primer Premio Casa de América de Narrativa Innovadora; en 2004, su novela Angosta fue premiada en China como la Mejor Novela Extranjera del Año; en 2006 recibió una beca del DAAD y vivió un año en Berlín.

En noviembre del año 2006, publicó su libro más celebrado, El olvido que seremos,  por el que ha recibido premios en Lisboa y en Washington.

Actualmente es columnista y asesor editorial del diario El Espectador. Colabora también con El País de Madrid, el NZZ de Zurich, y otras publicaciones nacionales e internacionales. Sus novelas han sido traducidas a distintas lenguas, entre ellas inglés, portugués, italiano, chino, francés y alemán.

En nuestras Bibliotecas municipales puedes encontrar otros títulos del autor:

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Despido el post con unas palabras del autor rescatadas de uno de sus artículos, “Acuérdate de olvidar”

“Ya no quiero memoria, sino olvido”. Se dice que sabemos la buena memoria que tenemos cuando quisiéramos olvidar algo, y no podemos. Tenemos que vivir con la carga del recuerdo. Pero es necesario olvidar, por lo menos a ratos, para poder vivir (…)  Uno también escribe para poder olvidar (…) Tiene razón Borges: el olvido es la única venganza y el único perdón. El olvido también es un consuelo, tal vez el único consuelo que existe.

La semana que viene nos reuniremos en torno al libro El fin de semana de Bernhard Schlink. Además nos acompañara Paco Macías  de Edicóns Positivas ,  para compartir con nosotros todos los entresijos de un editor.

Felices lecturas!

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About Maru Cardiel

Bibliotecaria de profesión y vocación. Apasionada de los libros y de la lectura compartida. Siempre aprendiendo, siempre avanzando...

Posted on 1 Febreiro, 2014, in Club Ágora, Libros lidos, Novela histórica e biográfica and tagged , , . Bookmark the permalink. 4 Comentarios.

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