El palacio azul de los ingenieros belgas de Fulgencio Argüelles


Para cerrar este último bloque de  “Café con Libros”  nos hemos acercado a la novela de Fulgencio Argüelles,  El palacio azul de los  ingenieros belgas.

 La novela

Es esta una novela que nos sitúa en torno a los años de la Dictadura de Primo de Rivera (1934), años revolucionarios en Asturias, una época que dió en llamarse “de las chimeneas”, cuando aparecen unos empresarios industriales que llegaron dispuestos a explotar los grandes recursos de esta tierra.

La historia nos la va contando un niño al que el autor hace evolucionar poco a poco ante nuestros ojos, y que en palabras del propio autor: “es un aprendiz de jardinero empeñado en buscar y alcanzar la sabiduría”.

Nalo es un personaje creíble, que inicia el relato siendo aun un niño y nos llevará de su mano por la historia, mostrándonos la convivencia entre dos mundos: ricos y pobres, en una visión personal carente de rencor. La novela refleja la búsqueda constante del conocimiento y la perfección. Y a través de la vida de los personajes nos presenta momentos históricos que anuncian grandes cambios. Un libro excepcional que nunca podremos olvidar. Una buena historia muy bien escrita llena de realismo y carente de rencor.

En una entrevista el autor comentó que el  título de su obra sitúa de alguna manera temporalmente la historia. Hablamos de finales del XIX y principios del XX, de la época  de la concentración empresarial y la aparición de los capitanes de la industria que llegaron dispuestos a explotar los grandes recursos, unos venían de las provincias vecinas, como Adaro, Tartiere, Duro, Masaveu o Herrero, pero otros llegaban de  países extranjeros, como Guilhou, Schulz, Truán, Schüztze, Bliskstad o los belgas Thiry, Kessler o Bèrtrand.

A ellos se unían condes y marqueses y ellos mismos acababan siendo condecorados con algún título nobiliario. Una clase acomodada que poseía el poder porque era dueña del trabajo, de la salud, de la educación y hasta del agua y del aire. Falsos filántropos con las conciencias lavadas por la Iglesia que promovían mejoras sociales con la única finalidad de aumentar la productividad y por lo tanto sus ganancias. Por el contrario, va creciendo ese pueblo explotado que trabaja de sol a sol por poco más que la comida, y surgen las revueltas. Este es el paisaje de fondo.

Fulgencio Argüelles

Fulgencio Argüelles nació en Orillés (Asturias) en 1955.

Después de una larga estancia en Madrid, donde estudió Psicología, en 1997 regresó a Asturias para vivir en Cenera (Mieres), lugar de su infancia y juventud.

Su primera novela, Letanías de lluvia, recibió el premio Azorín (1992).

En 1996, publicó Los clamores de la tierra y, en 1998, el libro de relatos Del color de la nada. Su novela Recuerdos de algún vivir recibió el Premio Principado de Asturias (2000).

El palacio azul de los ingenieros belgas es su cuarta novela , ganadora del Premio Café Gijón (2003).

También ha publicado Seronda en asturiano y en colaboración con el pintor asturiano J. Enrique Maojo. Y en 2011 su obra A la sombra de los abedules

Disfruta ideando y construyendo el entramado de sus novelas. Con ellas pretende conseguir una visión general de la vida, un panorama vital completo, al estilo de los grandes narradores del siglo XIX.

Destaca dos momentos apasionantes en el proceso de la escritura: la investigación del escenario histórico – social y “cuando los personajes se le muestran con el alma vestida y el corazón latiendo, como gente que pasa junto a ti por la calle.”

Café con libros se despide con esta exquisita novela, hasta el curso que viene.  Fulgencio Argüelles en un maravilloso artículo que publicó en  Biblioasturias , “Leer: un verbo sin imperativo”, resume muchos de los sentimientos que hemos compartido este año en el club.

… la lectura es una conversación con el mundo…

y nosotros hemos recorrido parte de ese mundo con un bloque de libros de otras culturas que nos han mostrado otras formas de vivir y sentir.

            … la lectura reside en esa intimidad mágica entre ellos y el autor…

y nosotros tuvimos el gran placer de sentir y compartir con Xulia Alonso, uno de los momentos más mágicos que puede tener un lector, escuchar como esta maravillosa mujer con su gran generosidad nos regaló su vida y su corazón.

            … Dickens, Tolstoi, Pessoa, y otros muchos, me enseñaron a vivir.

y a nosotros Unamuno,  Mihura,  Aldecoa,  Neira Vilas,  Fernandéz Paz,  Sampedro  y como no Argüelles, nos enseñaron que la lectura en voz alta crea momentos mágicos, que el amor de un abuelo por su nieto no tiene límites, que el desamor nos hace fuertes, que la soledad es una elección, que la educación lo es todo y que los recuerdos de nuestra niñez perduran en el tiempo…

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Posted on 13 Xuño, 2013, in Club Os Rosales, Novela social e política and tagged , , . Bookmark the permalink. 1 comentario.

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