El maestro Juan Martínez que estaba allí


La guerra no la hacen los hambrientos.

Una novela que estamos leyendo en otro club cuenta una historia que se puede confundir con la autobiografía de la autora. Preguntada esta si eso era así contestó: “Yo no he contado la historia tal como fue, lo hice tal como me hubiese gustado que fuese”.

Esta definición podríamos aplicarla a la novela que nos ocupa. Lo que nos cuenta es lo que Juan Martínez, nacido en Burgos , bailarín flamenco, le relato sobre los azarosos años iniciales de la primera guerra mundial y especialmente lo acontecido en los de la implantación  de la revolución bolchevique en Rusia, que ellos vivieron allí, siendo allí  la capital de Ucránia, Kiev.

Con todas las deformaciones que se quieran suponer no cabe duda que lo narrado es algo que  se  basa en testimonios de alguien que lo vivió en primera persona. Las circunstancias que se dieron en aquel lugar, en aquellos  años  de la casi desconocida guerra civil que asoló Rusia y terminó con la implantación del sistema soviético y el aplastamiento de toda disidencia. Se describen una serie de incidentes dramáticos que sin darnos  cuenta nos atraen y encandilan y nos hacen pensar en si son o no reales ya que parecen sacados de las peores pesadillas de la mente humana.

También es interesante la forma en que el autor, Chaves Nogales, periodista republicano, nos  narra los hechos. Lo hace de una manera neutral, sin dejar de señalar crueldades o bondades según el color político de quien las realiza. Es probable que haya influido en ello la manera de contar del testigo de estos sucesos, una persona que no deja lugar a dudas que no tiene más interés en el mundo que ganarse la vida con su arte y que huye de todo signo político u opresión. El inicio de la guerra mundial le coge en Turquía y allí permanece hasta que esta se acerca peligrosamente a su capital. Decide trasladarse a Rusia a través de Bulgaria y Rumanía pensando que en un país tan grande encontrará lugares en que la guerra no incomode demasiado y poder seguir viviendo de lo que sabe hacer y que parece lo hace muy bien. No es así y los acontecimientos le hacen pasar por unas situaciones que no tenía previstas y en las que su principal  ocupación será sobrevivir junto a su compañera Sole.

La novela está escrita en 1934. Lo que cuenta es un presagio de lo que pocos años después sucedería en España y en Europa, la imposición de unos modelos de convivencia a sangre y fuego. En este sentido entendemos que la novela es manifiestamente contraria a todo belicismo.

Pese a la tragedia que se nos  expone hay momentos en que asoma el humor, o al menos a tomar las cosas como vienen aunque esto nos parezca irónico. Pero la supervivencia tiene estas cosas y como antes comenté, en el fondo lo que Chaves nos relata se parece mucho a un guión de esos programas televisivos en los que los protagonistas tienen que apañárselas para salir adelante sin otros recursos que su ingenio y capacidad de adaptación al medio en que se encuentran.

Animo a leer el prólogo que de la novela hace Andrés Trapiello. Es muy esclarecedor sobre la personalidad del autor y las circunstancias en que escribió esta y otros libros sobre temas de actualidad en aquellos momentos, alrededor de los años 3o del siglo pasado.

Manuel Chaves Nogales, nació en Sevilla en 1897 y falleció en Londres en 1944.  Su familia era de clase media y un gran nivel cultural.

Cuando contaba 17 años (1914) fallece su padre. Esto le lleva a simultanear sus estudio de Filosofía y Letras con trabajos de periodismo, actividad muy ligada a su parentela ya que tanto su abuelo materno como su tío por parte de padre habían ejercido esa profesión. De 1918 a 1921 aparece como redactor de El Noticiero Sevillano y La Noche. En 1920 publica su primer libro, Narraciones maravillosas y biografías de hombres humildes y desconocidos.

En 1921 ya casado y con una hija se traslada  a Madrid . Trabaja en El Heraldo – del que llegó a ser redactor jefe- coincidiendo con Cesar González Ruano. Comienza a participar en tertulias literarias y en año 1927, fecha importante para las letras hispanas, gana el premio más prestigioso del periodismo español, el Mariano de Cavia, por el reportaje La llegada de Ruth Elder a Madrid, la primera mujer en cruzar en solitario el Atlántico  a bordo de un avión Junkers.

Entre 1927 y 1937 su vida es un constante ir y venir desde España a Europa. Son años en los que alcanza el cenit profesional, realizando audaces reportajes. Es un entusiasta de la naciente aviación embarcándose en arriesgadas peripecias aéreas que relata en La vuelta al mundo en un avión. Un pequeño burgués en la Rusia roja (1929). La bolchevique enamorada también se inspira en ese viaje. En 1930 volvió a recorrer Europa y de ese periplo son otros libros sobre la revolución soviética, Lo que a quedado del imperio de los zares (1931)y la novela que nos ocupa, El maestro Juan Martínez que estaba allí (1934).

En 1935 publicó su obra más famosa, Juan Belmonte, matador de toros. Su vida y sus hazañas. Esta biografía del maestro Juan Belmonte está considerada como uno de los mejores libros taurinos que se han escrito. En 1931 se convirtió en director de Ahora, periódico próximo a las tesis de Manuel Azaña, de quien Chaves fue políticamente partidario. Viaja mucho y escribe sobre los acontecimientos que se están produciendo. Entrevistó a Josehp Goebbels, ministro de Propaganda de Hitler, al que calificó de “ridículo e impresentable” y advirtió de los campos de trabajo del nuevo nazismo alemán.

Al estallar la Guerra Civil en España se puso al servicio de la República. Aguantó hasta que el gobierno abandono Madrid,  momento en que se exilió en París. Es allí donde escribe su testimonio sobre la contienda, que lleva el título de A sangre y fuego. Héroes, bestias y mártires de España (publicado en Chile en 1937). Esta obra es un alegato contra las brutalidades de la guerra incluidas las de su propio bando, el republicano.

Convencido demócrata luchó contra el fascismo que amenazaba Europa, poniendo su pluma al servicio de este fin. Ello le granjeo un lugar en la lista de la Gestapo. Cuando los alemanes llegan a París, Chaves se traslada a Londres solo, (su mujer e hija regresan a España en 1940). Allí vive durante cuatro años ejerciendo su actividad periodística y denunciando los extremos tanto de la derecha como de la izquierda.

Su muerte por peritonitis se produjo en Mayo de 1944. Tenía 46 años de edad. Está enterrado en Londres.

Posted on 7 Abril, 2013, in Actividades do club, Club Fórum mañás, Libros lidos, Novela histórica e biográfica and tagged , , . Bookmark the permalink. 4 Comentarios.

  1. No dejo indiferente a nadie, o gustó o no gustó. Se le achaca por parte de estos últimos que es muy frio, lineal y monótono. A los que nos gustó lo hizo por reflejar fielmente lo sucedido en aquellos momentos, muy poco estudiados y menos escritos. Es un relato histórico. No hay trama, salvo si queremos considerar así el espíritu de supervivencia del maestro Juan Martínez. Personalmente me alegró leerlo y lamento que Manuel Chaves hubiese muerto tan joven. Seguro que nos hubiese dejado un importante legado literario sobre lo acontecido en la primera mitad del pasado siglo XX

  2. Los aspectos pasivos de este libro son, a mi parecer, el relato de los horrores de esta revolución en Rusia, que son iguales en todos los episodios bélicos desde el comienzo de la humanidad. Las personas que verdaderamente padecen las guerras no son los que las organizan o declaran. Nunca aprendemos a matar la guerra con la palabra,(no es una frase mía pero no me acuerdo de quién es).también encuentro positivo la imparcialidad del autor en su relato: los blancos y los rojos eran igual de asesinos, sólo que los segundos pasaban hambre igual que el pueblo. Y el pueblo, personalizado en el personaje de Juan, cada vez se va deshumanizado más a medida que tiene que luchar por su supervivencia.
    Dentro de lo negativo está que la lectura del libro me resultó muy desagradable, con un exceso de ocupaciones, desocupaciones, matanzas y masacres. Me desagradó que el añadido final de la historia del matrimonio y su hija no recuperada, piense el autor que agradaría a las “porteras “, (me parece de un machismo intolerable en un hombre culto, tampoco valora lo suficiente la aportación de “La Sole” en la supervivencia de la pareja).Quiero entender que trata de disculpar un poco esa, llamémosle “delicadeza” cuando dice que acaso las “porteras”podrían tener razón y no deba superarse en un relato la medida de lo humano.

  3. Quiero corregir, al principio, la palabra pasivo por positivo y, al final, la palabra “delicadeza” por ” indelicadeza”.

  4. En el libro “El valor de la palabra” , Raúl Hasbun pone en boca de San Agustín estas palabras: El verdadero título de honor y gloria de un gobernante es matar la guerra con la palabra de la negociación, en lugar de matar al hombre con el filo de la espada.

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