La sonrisa etrusca, José Luis Sampedro


       Qué mejor manera de empezar nuestro nuevo bloque en Café con Libros, que con el gran maestro José Luis Sampredro y su exquisito libro “La sonrisa etrusca”

Hay tanta ternura y tanto amor en estás páginas, que no puedo dejar de recomendar esta pequeña joya de la literatura española

 La obra

La sonrisa etruscaSalvatore Roncone es un campesino calabrés de carácter, al que su familia se lleva de su pueblo para vivir a Milán, mientras le hacen una revisión médica .

En el camino descubre una sonrisa indescriptible en una escultura de etruscos y con ella se identifica…

Su fortaleza al enfentarse a la enfermedad y la muerte, se convierte en infinita ternura hacia su nieto Bruno , que lográ abrir el corazón del anciano hacia los que le rodean.

  De  la mano del pequeño asistimos a los cambios que se van produciendo en la vida de su abuelo, la llegada a la ciudad, la convivencia con su familia, el desarrrollo de su enfermedad y sobre todo de sus sentimientos fraternales.

En medio de todo este sinfín de ternura, aparece en su vida Hortensia, quien será su última mujer y con la que descubrirá la parte más bonita del amor y del cariño que nunca ha disfrutado

Una historia universal que en manos de José Luis Sampedro se transforma en un libro inolvidable que ofrece un conocimiento profundo y verdadero del alma humana.

El autor

José Luis Sampedro, Premio Nacional de las Letras 2011, nació en 1917 en Barcelona

Doctor en Ciencias Económicas. Catedrático de Estructura Económica de la Universidad Complutense de Madrid. Con los profesores Aranguren y Tierno Galván  creó el “Centro de Estudios e Investigaciones”.También ha sido funcionario de Aduanas.

En 1968 abandona la universidad española, descontento con las deportaciones de profesores y la situación de la universidad.

En 1969 se traslada a Gran Bretaña, donde imparte clases como profesor visitante en Salford y Liverpool. De regreso a España y, tras un año de profesor de varios cursos monográficos en la Universidad Autónoma de Barcelona, deja definitivamente la docencia universitaria.

Conocido economista, fue durante muchos años asesor del Banco Exterior de España y vicepresidente de la Fundación de dicho banco. Ha publicado libros de economía, algunos de los cuales han sido traducidos a varios idiomas

Fue senador por designación real   y a lo largo de estos años desarrolla en paralelo una importante labor literaria que le llevó a ocupar un sillón en la Real Academia Española desde 1990.

 Inició su carrera literaria muy joven pero el éxito le llega en 1985 con La sonrisa etrusca, en 1990 publica La vieja sirena un canto a la vida, al amor y a la tolerancia. En 1993 publica Real Sitio, una declaración de amor a la ciudad que despertó su vocación literaria. Cierra así una trilogía llamada Los Círculos del Tiempo, junto con Octubre, octubre y La vieja sirena.  En el 2000 publica El amante lesbiano que es considerada por la crítica como un grito contra todas las formas de opresión de las diversas opciones sexuales.

Posteriormente ha publicado, entre otros: El mercado y la globalización (2002), un ensayo divulgativo ilustrado por Sequeiros acerca de los mecanismo del mercado y llamada Globalización, Escribir es vivir (2005), un ciclo de conferencias sobre su obra impartidas por él y convertidas en autobiografía narrada por Olga Lucas, Conversaciones con Carlos Taibo sobre política, mercado y convivencia (2006), La senda del drago (2006), una novela que refleja su amor por la isla de Tenerife y su preocupación por la preservación de la naturaleza frente a la codicia o Cuarteto para un solista (2011) escrito, también, en colaboración con su esposa.

En 2010 recibe el Premio Internacional Ménendez Pelayo y en 2011 le conceden del Premio Nacional de la Letras por “Ser uno de los más importantes escritores vivos en lengua castellana, así como una referencia interlectual y moral de primer orden …”

Brillantemente lúcido, ya casi centenario, ejerce su humanismo crítico acerca de la decadencia moral y social de Occidente, del neoliberalismo y las brutalidades del capitalismo salvaje.

 Las protestas en España de mayo de 2011 lo han vuelto a poner de actualidad pues un acicate para que surgieran fue la publicación del libro ¡Indignaos! de Stéphane Hessel, cuyo prólogo en español lo escribió José Luis Sampedro.

Y para terminar una maravillosa reflexión del gran maestro:

 Leer nos enriquece la vida. Con el libro volamos a otras épocas y a otros paisajes: aprendemos el mundo, vivimos la pasión o la melancolía. La palabra fomenta nuestra imaginación: leyendo inventamos lo que no vemos, nos hacemos creadores

Café con Libros os desea “felices lecturas” estas vacaciones ,y nos vemos el 3 de Abril con Agustín Fernández Paz y “O único que queda é o amor”

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Posted on 22 Marzo, 2013, in Club Os Rosales, Novela sobre a vida cotiá and tagged , , . Bookmark the permalink. 3 Comentarios.

  1. María Placeres

    La primera lectura de esta obra hace muchos años me había despertado mucha ternura. El año pasado lo volvi a leer para un taller de lectura y el sentimiento no fue el mismo.

  2. Me encantó este libro cuando lo leí hace muchos años. Facil de leer, toca muchos temas actuales, entre ellos la de esa terrible enfermedad, con ternura, delicadeza y porqué no el optimismo de aceptar las cosas como vienen disfrutando cada momento.
    Muy recomendable.

  3. La sonrisa etrusca (José Luís Sampedro)

    Está. Sigue ahí, en el banco frente al gran sarcófago etrusco de terracota, (…). Sí, ahí está. Sin moverse desde hace media hora, como si él también fuese una figura resecada por el fuego de los siglos.

    El tiempo se desliza …

    “Este hijo mío (…) ¿Cuándo llegará a saber de la vida?”

    ¿Cuánto tiempo aún podrá contemplar ese rostro invulnerable que siempre le inspiró seguridad? La vida les ha distanciado, llevándoles a mundos diferentes y, sin embargo, ¡cómo echará de menos la sombra protectora del viejo roble!

    Humo y bruma, suciedad y escombros, faroles solitarios y siniestros. Todo inhumano, sórdido y hostil.

    Nada le dice nada. Pero no se sorprende.

    Necesitar, necesitar … ¡Todo y nada!

    … esos ojitos ahora pícaros, como si el niño lo comprendiera todo.

    ¡Todo es posible cuando sopla el buen viento de la suerte!

    ¿Complejos? ¿Y eso qué es? ¿Algo contagioso de los mayores?

    Los que tenemos vida tenemos palabras.

    ¡Déjate llevar por mí, niñito mío! ¡Yo te pondré en la buena senda para escalar la vida, que es dura como la montaña, pero te llena el corazón cuando estás en lo alto!

    … que o te haces fuerte o te pisan el cuello.

    … hazte duro, pero disfruta los cariños.

    Porque el niño ya sabe, y ha decidido confiarse al viejo.

    “Recuerda bien lo que te digo, hijito; no lo olvides: las mujeres te sorprenderán siempre. Crees que ya conoces toda la baraja, desde la reina a la sota, y te sale una carta nueva …”

    Las ráfagas de viento alpino estremecen de frío a los pobres árboles ciudadanos, con sus troncos ceñidos al pie por el hielo de los alcorques. El viejo imagina la sangre de sus venas con las mismas angustias de la savia para subir tronco arriba. Pero más le duelen los golpes que sacuden el jardín como paletadas de sepulturero …

    Ellos ya están muertos, pero él vive ahora fuera del tiempo.

    ¡Cuánta vida en los ojillos rodeados de arrugas!

    Pero Renato sabe: no es Milán, sino el niño; Brunettino transforma a su abuelo. (…) La reveladora visión desgarra a Renato mientras se inclina sobre el plato y traga cucharadas para ocultar los ojos húmedos. El reprimido llanto le amenaza por dentro ¿Cómo puede tener fin la vida de robles y de águilas como su padre?. Aquel hombre fue el cielo en sus alturas: huracanado, arbitrario, implacable a veces; pero también generoso, creador, benéfico … Se aferró a la vida con abrazo de oso; la bebió a bocanadas … ¡Y se apaga esa hoguera!

    La mano joven se posa sobre la vieja. Inmóvil, evitando la caricia que sería rechazada por blandura.

    ¡Grande, la vida!
    Te ríes como un niño.
    Es como hay que reírse.

    Hasta la derrota, el silencio total: un inmenso vacío que hace abismo la casa.

    La tortura del viejo culmina en el dolor de ese silencio que, aun cuando previsto, le desgarra.

    Ya dormido, la mujer inmóvil le sigue contemplando enternecida. Sonrisa de niña descubriendo al hombre; mirada de madre ante el hijo en la cuna; emocionada serenidad de hembra colmada por su amante.

    “Ahora es cuando no estoy solo, con tus manitas en mi cuello y tú bien dentro de mi. Nada de pelear. Mis brazos para acunarte metiéndote en mi pecho, haciéndote feliz, lo sé. Tú te entregas a mi, niño mío, angelote, te rindes sin condiciones. Y así me doy yo a ti, como me has enseñado; así no estoy solo …”

    “El niño es su verdad”.

    Las dos miradas se abrazan, cómplices, en el aire.

    … las palabras son estrellas en el crepúsculo de cada día, rojas brasas en un fuego tranquilo, misterios compartidos. Y los silencios lo cantan todo, son la vida entera de cada uno resucitando, reconstruyéndose y requiriendo a la otra para completarse; son las existencias de ambos abrazándose en un trenzado de anhelos y esperanzas. Por eso tras de cada silencio fluyen revelaciones.

    Silencio de nuevo, sí, pero ¡cómo habla el tacto!

    La cama es un océano tranquilo donde se vive la pleamar de los amantes.

    Sereno ante la puerta que pronto traspasará, porque ya sabe vencer al destino. Atrincherándose en lo indestructible: el momento presente. Viviendo el ahora en todo su abismo.

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