Salir a robar caballos de Per Petterson


A los que ya tenemos algunos años nos gusta rememorar aquellos momentos de nuestro pasado que dejaron una indeleble huella en nuestra forma de ver el mundo o de relacionarnos con las personas de nuestro entorno. Es una manera de evaluar nuestra historia vital y ver si se han cumplido aquellos logros que en un momento determinado nos planteamos como metas personales.

Algo de esto le pasa al protagonista de la novela de Per Petterson Trond Sender. Él a la edad de 67 años, jubilado y viudo, decide aislarse del mundanal ruido e irse a vivir a una cabaña en un bosque  lo suficientemente alejada de los demás como para sentir la sensación de soledad, aunque esta no sea tan drástica como la del Robinsón de todos conocido.

Allí recuerda una situación similar en el año 1948, con su padre, en una cabaña parecida a la que ahora ocupa, cerca de un rio, como ahora, y cerca de la frontera con Suecia. Allí conocerá mejor a su progenitor, y lo que verá y oirá le harán tener de él un opinión distinta a la que hasta entonces albergaba y al tiempo todo eso será el poso sobre el que cimentará su manera de ser en los años venideros. Ese verano conocerá a un joven de su edad Jon, al que considerará su mejor amigo, así como al padre de este y a la madre, una mujer atractiva, antigua compañera de su padre en la resistencia. Vivirá el trágico suceso que golpeará a la familia de su amigo Jon, y que tendrá consecuencias imprevisibles tanto para este como para su propia familia.

Su padre había desaparecido durante un tiempo en los años finales de la Guerra Mundial. Había sido un activo miembro de la resistencia contra la ocupación alemana.  De vuelta al hogar quiere disfrutar de la vida campestre en compañía de su hijo y por eso en el citado año se van a vivir ellos dos solos a la cabaña donde sucederán los hechos que serán trascendentes en su porvenir.

Después de aquel verano no volverá a ver a su padre y no sabemos más de su vida hasta la edad adulta. Nada cuenta de su periplo mundano. Sabemos que se casó, que tuvo tres hijas e incluso conoceremos a una de ellas, que viajaba mucho y estaba fuera de su hogar por temporadas y que, debido a un accidente, enviudó;  nada más. Toda la narración es introspectiva y al final nos queda la sensación de que el pasado de una forma u otra siempre nos alcanza.

La novela es de una prosa prolija y no siempre agradable a la lectura. En muchas ocasiones tenemos la sensación de no “estar” en lo que leemos. No llega a engancharnos, a mi al menos y en ocasiones cansa. Incluso las aventuras del cabeza de familia en la resistencia nos suena poco creíbles, están contadas sin emoción y no dejan en nosotros poso alguno de admiración por lo hecho.

El relato puede servirnos para añorar una vejez como la propuesta por Trond Sender. Sin  otras preocupaciones que arreglar el lugar donde quieres vivir, hacerlo a tu manera y sin más responsabilidades  hacia terceros que las que dicta la convivencia ocasional con tus vecinos y  con la única tarea diaria que la derivada del cuidado de tu perro.

Per Petterson es un escritor noruego, nacido en Oslo el 18 de Julio de 1952.

Su primera obra fue un libro de cuentos publicado en 1987, Aske i munnen, sand i sckoa.

Luego publicó cinco novelas, entre las que destaca Til Sibir, (1966), que fue nominada al Premio de Literatura del Consejo Nórdico.

Pero fue gracias a Salir a robar caballos (2003) por lo que el autor se hizo famoso, ganando los dos principales galardones literarios de su país: El Premio de Literatura de la Crítica Noruega y el Premio de los libreros al mejor libro del año. En 2006 la traducción al inglés recibió el Independent Foreing Fiction Prize y en 2007 el muy prestigioso Premio Literario Internacional IMPAC de Dublín.

Petterson es un gran conocedor del mundo del libro, no solo por haber trabajado como vendedor de estos, si no por ser traductor y también ejercer de crítico literario.

Recibió en 2009 el Premio de Literatura del Consejo Nórdico por su novela Yo maldigo el rio del tiempo.

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Posted on 3 Marzo, 2013, in Actividades do club, Club Castrillón, Libros lidos, Novela sobre a vida cotiá and tagged , , , . Bookmark the permalink. 2 Comentarios.

  1. Hemos terminado la lectura del libro. He de decir que en virtud de los comentarios habidos en las reuniones del Club mi opinión respecto a la narración que nos ocupa ha sufrido modificaciones importantes. Ahora entiendo mejor lo que se cuenta y me parece adecuada la forma en que el autor lo hace. Es lo bueno que tiene la pertenencia a un Club de lectura, la novela la lees tantas veces como componentes hay y estos ayudan a formar la opinión sobre la misma, descubriendo matices que pasaron desapercibidos en la lectura individualizada.

  2. Me ha parecido tierno,real,càlido,y,duro,a ratos.Es un libro “oloroso”,quiero decir,que el autor describe tan bien el entorno,que llegas a percibir los olores .Totalmente recomendable.

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