Mil soles espléndidos, Khaled Hosseini


Este trimestre, Café con libros, sigue recorriendo otras culturas en su bloque “Ver el mundo”. Le toca el turno a  Mil soles espléndidos  del escrito afgano  Khaled Hosseini

La obra

Eran incontables las lunas que brillaban sobre sus azoteas, o los mil soles espléndidos que se ocultaban tras sus muros

Poema del siglo XVII del persa  Saib-e-Tabrizi.

La novela transcurre durante treinta años de la historia más reciente de Afganistán (década de los setenta hasta 2003), desde la invasión soviética (“la mejor época para ser mujer en Afganistán”) y la guerra civil, a la llegada de los talibanes y, con ellos, el retorno a la represión, a los asesinatos y a la degradación de la mujer, obligada a recluirse en casa, a llevar el ‘burka’ y a sufrir todo tipo de vejaciones.

Finalmente, acaba con la introducción de los militares norteamericanos en Kabul, que supuso el inicio de la lucha contra los talibanes y la búsqueda de Bin Laden.

El hilo conductor es la conmovedora historia de amistad  que nace entre dos mujeres afganas de orígenes muy dispares, cuyos destinos se entrelazan por obra del azar.
Hija ilegítima de un rico hombre de negocios, Mariam se cría con su madre en una modesta vivienda a las afueras de Herat. A los quince años, su vida cambia drásticamente cuando su padre la envía a Kabul a casarse con Rashid, un hosco zapatero treinta años mayor que ella.
Casi dos décadas más tarde, Rashid encuentra en las calles de Kabul a Laila, una joven de quince años sin hogar. Cuando el zapatero le ofrece cobijo en su casa, que deberá compartir con Mariam, entre las dos mujeres se inicia una relación que acabará siendo tan profunda como la de dos hermanas, tan fuerte como la de madre e hija.

Pese a la diferencia de edad y las distintas experiencias que la vida les ha deparado, la necesidad de afrontar las terribles circunstancias que las rodean —tanto de puertas adentro como en la calle, donde la violencia política asola el país—, hará que Mariam y Laila vayan forjando un vínculo indestructible que les otorgará la fuerza necesaria para superar el miedo y dar cabida a la esperanza.

 

El autor

Jaled Hosseini (en persa: خالد حسینی, transliterado: Khaled Hosseini) es un médico y novelista afgano-estadounidense nacido en la capital de Afganistán, Kabul, el 4 de marzo de 1965.

Su padre fue diplomático del Ministerio de Asuntos Exteriores de Afganistán y su madre enseñaba farsi e Historia en un gran instituto en Kabul. En 1976, El Ministerio de Asuntos Exteriores envió a la familia a París.

En 1980 estaban preparados para volver a Kabul pero para entonces Afganistán había sufrido la intervención soviética. Los Hosseini recibieron asilo político de Estados Unidos.
En septiembre de 1980 se trasladaron a la ciudad de San José, en California. Hosseini acabó los estudios secundarios en 1984 e ingresó en la Universidad de Santa Clara, donde se graduó en Biología en 1988. Al año siguiente entró en la Facultad de Medicina de San Diego (California), donde en 1993 se licenció en Medicina. Completó sus prácticas como residente en el Cedars-Sinai Hospital de Los Ángeles.

Trabajó como interno en prácticas de 1996 a 2004. Mientras hacía estas prácticas, empezó a escribir su primera novela, Cometas en el cielo, que se publicó en 2003 y que, desde entonces, se ha convertido en un bestseller y se ha publicado en 48 países. En el 2007 se estrenó la película Cometas en el cielo (“The Kite Runner“), dirigida por Marc Forster, basada en su primera novela.

Su segunda novela, Mil soles espléndidos , fue publicada en 2007.

En 2006 fue nombrado embajador de buena voluntad del ACNUR.

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Posted on 25 Xaneiro, 2013, in Club Os Rosales, Libros lidos and tagged , , , . Bookmark the permalink. 8 Comentarios.

  1. Mil soles espléndidos (Khaled Hosseini)

    Aprende esto ahora y apréndelo bien, hija mía: como la aguja de una brújula apunta siempre al norte, así el dedo acusador de un hombre encuentra siempre a una mujer. Siempre.

    … y aunque ésta quitaba importancia al episodio, el brillo melancólico de su mirada proclamaba a la sazón que había sido feliz.

    Corté el cordón que nos unía con mis propias manos.

    “Tienes miedo, Nana (…) Tienes miedo de que encuentre la felicidad que tú nunca has tenido. Y no quieres que yo sea feliz.
    No quieres que disfrute de la vida. Tú eres la que tiene un corazón miserable”.

    Pero, sobre todo, eran lágrimas de una profundísima vergüenza por su estupidez al haberse entregado plenamente a Yalil (…) Y sentía vergüenza de no haber hecho caso del rostro desconsolado de su madre, de sus ojos hinchados.

    ¡No tendrás nada porque no eres nada!

    Usaré un pétalo de flor como papel
    y te escribiré una dulce carta.
    Eres el sultán de mi corazón,
    el sultán de mi corazón.

    Pensaba en ti todo el tiempo. Rezaba para que vivieras hasta los cien años. No lo sabía. No sabía que te avergonzabas de mí. Su padre bajo la vista y escarbó en la tierra con la punta del zapato, como un niño grande.

    Nunca se había sentido tan sola.
    Trece días. Casi dos semanas. Y al cabo de cinco días, Laila había aprendido una verdad fundamental sobre el tiempo: igual que el acordeón con que el padre de Tariq tocaba a veces viejas canciones pastunes, el tiempo se alargaba y se contraía dependiendo de la ausencia o presencia de Tariq.

    “Sé que aún eres pequeña, pero quiero que lo sepas y lo comprendas desde ahora – le dijo un día-. El matrimonio puede esperar; la educación no. Eres una niña muy, muy inteligente. De verdad, lo eres. Puedes llegar a ser lo que tú quieras, Laila. Lo sé. Y también sé que, cuando esta guerra termine, Afganistan te necesitará tanto como a sus hombres, tal vez más incluso. Porque una sociedad no tiene la menor posibilidad de éxito si sus mujeres no reciben educación, Laila. Ninguna posibilidad.”

    ¿Y adónde irías?
    A cualquier sitio donde sea fácil olvidar.

    Confía tu secreto al viento, pero luego no le reproches que se lo cuente a los árboles.

    Pero el tiempo es un fuego que no perdona, y al final no logró salvarlo todo.

    Pero, aunque el bebé que crecía en su seno no era más grande que una mora, Laila era consciente ya de los sacrificios que debía hacer una madre. La virtud no era más que el primero.

    Mariam deseaba muchas cosas en aquellos momentos finales. Sin embargo, cuando cerró los ojos, ya no pensó en lamentarse, sino que se sintió invadida por una sensación de paz completa. Recordó las circunstancias de su nacimiento, como hija harami de una vulgar aldeana, un ser no deseado, un lamentable y triste accidente. Una mala hierba. Sin embargo, abandonaba este mundo como una mujer que había amado y había sido correspondida. Lo abandonaba como amiga, compañera y protectora. Como madre. Como una persona importante, al fin. No. No era tan malo, pensó, morir de esa manera. No era tan malo. Era el fin legítimo para una vida de origen ilegítimo.

    Laila contempla a la pequeña, que cose mechones de hilo en la cabeza de su muñeca. En unos cuantos años, la niña se habrá convertido en una mujer que no exigirá grandes cosas de la vida, que jamás supondrá una carga para nadie, que jamás revelará que también ella tiene penas y decepciones, y sueños que han sido ridiculizados. Será una mujer resistente, fuerte como una roca en un río, sin quejarse, sin que las aguas turbulentas consigan enturbiar su gentileza, sino meramente conferirle forma. Laila descubre algo en los ojos de esta niña, algo muy profundo que ni Rashid ni los talibanes conseguirán quebrar. Algo tan duro y resistente como un bloque de piedra caliza. Algo que, al final, será su perdición y la salvación de Laila.
    La pequeña levanta la cabeza. Deja la muñeca sobre la mesa. Sonríe.

    … comprenderlo todo cuando ya nada se puede hacer.

  2. Son mis citas favoritas del libro

  3. Leí este libro este verano y me marco. En ciertas partes del libro me pareció muy fuerte. El autor te mete de lleno en una realidad que “desconocías”. Aunque está basada en una época pasada estoy segura de que mucha cosas que describe en el libro siguen sucediendo. Lo compré en la casa del libro con este descuento, por si os interesa http://bit.ly/cdlfebr. Espero que os sea útil y gracias por la reseña!

    Por cierto, muchas gracias por las citas. Me ha traído recuerdos de cuando me leí el libro. Que bueno es!! Recomiendo cometas en el cielo también (mejor que la peli seguro!)

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