Leon, el Africano


Soy hijo del camino, caravana es mi patria y mi vida la más inesperada travesía.

Así se nos presenta  quien va a ser el protagonista de la historia, Hasan bin Muhammed al-Wazzan al-Fasi, hijo de Mohamed el Alamín, o a  Giovanni León de Médicis, que ambos son la misma persona.

He de confesar que me gustan las novelas con fondo histórico. Generalmente los autores de dichos libros suelen documentarse fehacientemente y nos trasladan las maneras de vivir y pensar de la gente común de la época. La Historia ya nos cuenta como vivían los  señores , que querían y  hacían. Es bueno bajar a la calle y enterarse como era el día a día del pueblo llano. Encuentro que escribir logrando que la trama no desentone con la realidad histórica en la que está inmersa y al tiempo sea original y creíble, es un mérito de los que a esto se dedican.

Hasan nace en Granada hacia 1488. Son tiempos revueltos. Ve la luz en el seno de una familia ilustrada, vecinos del Albaicín Granada está en guerra con los reinos cristianos de la península y su posición no es nada halagüeña. Cuatro años después se rendiría a Isabel y Fernando, los Reyes Católicos, terminando con ese acto la ocupación árabe de la península Ibérica empezada siete siglos antes. Para la familia de Hasan comienza un amargo exilio. Se instalan en Fez y desde esa ciudad iniciará nuestro protagonista su periplo vital, que le llevará de una orilla a otra del Mediterráneo.

Los sucesos que se narran en la obra sucedieron en una época de grandes cambios sociales, artísticos y también políticos, (finales del siglo XV y buena parte del XVI). El Renacimiento está en sus primeros pasos. Por otra parte acaba de descubrirse un nuevo mundo, América y en Europa empieza a despuntar un nuevo concepto de estado, representado principalmente por España, Francia, Inglaterra, y el Papa . En Oriente es  Turquía quien mejor simboliza este término. El Mediterraneo es el centro de ese mundo y en sus orillas se desarrollan dos civilizaciones aparentemente opuestas, la cristiana y la islamista, que luchan por la conquista de ese espacio geográfico.  Quiero resaltar un hecho importante que se da en esta sociedad árabe. Los niños saben leer, ya que tienen la obligación de aprender de memoria las Suras del Corán. Esta circunstancia no se daba en la cristiandad, donde el analfabetismo era lo normal, incluso entre los niños de familias nobles. Poco a poco y gracias al Renacimiento y la invención de la imprenta, se iría corrigiendo esta curiosa situación.

Este es el mundo en que nos introduce el autor. A la vez que se nos cuenta los avatares que conforman la vida de nuestro personaje,  nos va describiendo  el discurrir de los días de sus contemporáneos, desde los de condición más baja hasta los más encumbrados, que con todos ellos se relaciona Hasan o León el Africano.

Según leemos vamos descubriendo que aquellas sociedades no eran herméticas, al contrario, existía gran  diversidad de ideas y modos de ver y entender las cosas que sucedían.  En ese siglo el mundo estuvo  en un cambio continuo, tanto en el arte como en la filosofía y la ciencia. Incluso las religiones se veían sometidas a estas presiones. Hasan no será ajeno a este clima que influirá notablemente en la formación de su personalidad y al tiempo  hará comprensible su comportamiento.

Sus viajes  le proporcionan conocimientos y experiencias. Visita Tombuctú, Constantinopla, Egipto. En uno de estos viajes es apresado por piratas cristianos que, reconociendo su inteligencia y sabiduría lo llevan a presencia del Papa León X el cual, a la vista de sus cualidades, en 1520 lo liberó y bautizó con su propio nombre Giovanni Leoni di Médici, si bien pronto pasa a ser conocido como León el Africano.

Viajará por la Italia renacentista dejando constancia de su saber. Ya maduro sentirá la necesidad de volver a su origen, lo que le lleva a embarcarse para Fez, la ciudad de su infancia, en donde terminará sus días, no sin antes convertirse nuevamente al Islam y recuperar el nombre familiar.

Para  narrar todos estos  hechos, Maalouf utiliza una prosa sencilla, fácil de leer y al tiempo descriptiva del entorno que narra. La historia está contada en primera persona y como ya comentamos se aprovecha el relato  para decirnos como era aquella cultura . Hasan, un producto de esa cultura no es un hombre  dogmático.  No encuentra pesar alguno  en recibir el bautismo cristiano que conlleva renunciar a  la fe  de sus progenitores, ni tampoco en volver a ella.  Para él lo importante es lo que sientes en tu interior, “solo Ala sabe lo que sientes en el fondo de  tu corazón y el decidirá el día del juicio final”.

Es ante todo un hombre ilustrado, con un talento y erudición envidiable. No necesita para nada la fuerza física, le bastará con la retórica y su gran sentido común para vencer en todo aquello a que se enfrente.  Está fuera de su tiempo. Adelantado a él. Incluso en su vida amorosa romperá estereotipos al reconocerle su amor a  ella. No hablará de ello ni se vanagloriará. Es discreto y estricto en su comportamiento en este campo.

La forma de vida de los pueblos que habitaban  las orillas del Mediterráneo queda reflejada en los hechos que se narran. Son  sociedades complejas, con pugnas y luchas por imponer ideologías y religiones, pero al tiempo mantienen un amplio espacio de encuentros e intercambios culturales, científicos y comerciales. Las dotes diplomáticas y los conocimientos de Hasan le servirán para moverse en ese magma sin grandes dificultades.  Posee  cualidades  para resolver conflictos y transmitir conocimientos. Al  describir  como se desarrollan esas relaciones se ameniza la historia. Como quiera que su actos vitales, como antes dijimos, se producían  a todos los niveles de la sociedad también nos cuenta  las ambiciones, caprichos, costumbres, insurrecciones y alianzas de los príncipes y señores del momento.  Era un mundo en constante ebullición, donde muchos principios y conceptos hasta entonces tenidos por inmutables, cambiaron. Donde el saber y la expresión artística alcanzaron una gran consideración y reconocimiento, tanto para  aquellos que las  ejercían como para aquellos otros que con su magnanimidad hacían posible estos  desempeños.

El mundo que queda reflejado en la novela no era tan antagónico como pude parecer dada la dualidad CristianismoIslamismo. No estaba exento de alianzas aparentemente imposibles. Cuando se trataba de intereses económicos  o políticos sabían alcanzar acuerdos mutuamente beneficiosos, aparcando las diferencias religiosas. Una frase define esta forma de actuar. La Fe divide y el interés, noble o villano, une.

Amin Maalouf (Beirut 25 de febrero de 1949), es un escritor libanés de lengua francesa, que reside en París. Ha sido galardonado con el Premio Príncipe de Asturias  de las Letras en 2010.

Aunque nació en Beirut, los primeros años de su infancia los pasó en Egipto, país donde vivía su abuelo materno. Amin Maalouf estudió la primaria en su ciudad natal en un colegio francés de jesuitas (su madre era católica y francesa). Cuando estudiaba en la Universidad conoció a Andreé, con la que se casaría en 1971.

Poco después empezó a trabajar como periodista para el principal diario libanés An Nahar. Fue enviado especial a zonas problemáticas como VietnamEtiopía. Con el estallido en 1975 de la guerra civil en Libano, Maalouf decide abandonar su patria y refugiarse en París. En 2oo6 trasladó al resto de su familia a esa capital.

En sus libros mezcla la realidad histórica con la ficción, y aspectos de dos culturas diversas como la occidental y la oriental. En 1993 recibió el Premio Goncourt por su novela La roca de Tanios. En 2004 publicó un notable libro de memorias: Orígenes.

Además de novelas ha escrito varios ensayos y libretos de ópera. Sus libros han sido traducidos a numerosos idiomas.

El 23 de Junio de 2011 fue elegido miembro de la Academia Francesa en la silla 29, que antes ocupó, hasta su muerte en 2009, Claude Lévi-Strauss.

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Posted on 1 Novembro, 2011, in Actividades do club, Club Fórum mañás and tagged , . Bookmark the permalink. 1 comentario.

  1. Me ha parecido un magnifico relato. Bien escrito. Ameno incluso. Leyéndolo he repasado aquellos primeros años de la edad Moderna, los que forjaron el Imperio Español. Años extraños, de alianzas imposibles. Años que aún no habían dejado atrás la Edad Media, con sus señoríos, ducados, condados y demás “taifas”. Años que estaban alumbrando nuevas formas de Estados. Los que durante esa Edad Moderna configurarán el mundo Europeo y Árabe. Sinceramente me alegro de haber podido enfrascarme en la vida de Hasan bin Muhammed al-Wazzan al-Fasi, León el Africano. Me quedo con una de las últimas frases : Cuando la mente de los hombres te parezca estrecha, piensa que la tierra de Dios es ancha y anchos sus manos y su corazón”.

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