Divorcio en Buda


La historia se enmarca en el Budapest de entreguerras. Los tres principales personajes de la misma, Kristóf Kömives, Imre Greiner y Anna Fazekas viven inmersos en aquella sociedad. Hungría es una nación independiente después de haber pertenecido durante siglos al Imperio Austro-Húngaro y ello ha conllevado un sinfín de cambios en los comportamientos sociales. Todo lo que parecía inmutable se ha desmoronado y nuevas formas de vida y costumbres se desarrollan en lo publico y privado.

Kristóf Kömives es juez en Budapest. Es un hombre de ideas tradicionales, ideas que entiende debe defender por encima de todo dentro del respecto a la legalidad vigente y que en él, debido a su puesto, es una exigencia. Se esfuerza por que su imagen sea acorde con su profesión y confía en que algún día podrá emular profesionalmente a su padre, juez también, del que algunos dicen que marcó una época en el desempeño de su cargo.

Imre Greiner es médico. Es de origen humilde. Su vida ha sido una lucha para conquistar un lugar entre la burguesía de su ciudad. Ambos, Imre y Kristóf se conocen de su época universitaria, si bien no se puede decir que hayan sido amigos.

Anna Fazekas es una mujer de clase acomodada. En la actualidad está casada con Imre. Conoce también a Kristóf con quien coincidía en actos sociales y en la práctica del tenis, deporte que ambos practicaban.

Estos son los perfiles de los principales personajes. Hace ya muchos años que sus vidas no se cruzan, por lo que significa una sorpresa para nuestro Juez el que llegue a su mesa de trabajo un expediente de divorcio en el que figuren los otros dos actores del drama, Imre y Anna. Ambos se han casado y Anna desea la separación aduciendo “abandono del hogar familiar” por parte de Imre. Los recuerdos de su relación con la ahora Sra. Greiner hacen retornar a su mente situaciones que creía olvidadas y que de alguna forma alteran su apacible vida burguesa.

Aún así no dejara de ser un expediente más que tramitar. De hecho piensa en citar a ambos y certificar su deseo de separación. Pero un hecho impide que el curso de los acontecimientos se desarrolle con esta normalidad. Aquella noche, la de la llegada a su despacho del expediente comentado, el Sr. Greiner se presenta en su casa con la noticia de que su esposa, Anna, se ha suicidado.

Durante esa noche Kristóf hará frente al aluvión de sentimientos encontrados que inundan su espíritu al mismo tiempo que será testigo de la confesión de Imre, que le relatará la historia de su matrimonio y sus actos por encumbrarse socialmente, entre los que está dicha boda. Kristóf escuchará todo lo que ignoraba sobre ellos y sobre todo constatará el abismo que los separa. Por un lado él, un burgués, que renunció a todo lo desconocido para defender y perpetuar los valores de la sociedad en la que se crió y educó. Por el otro lado, Imre, un advenedizo que por conquistar a una mujer que por su posición le permitiría la entrada en esa sociedad, se entrego a una existencia basada en la impostura y la falsedad.

Será una conversación larga y sincera, la primera vez que ambos hablan de vivencias y sentimientos hasta ahora no compartidos con otros. Pese a lo dramático de la situación está sirve para aclarar conceptos y plantearse nuevas formas de vivir y tratarse, de remediar en lo posible los errores que hasta ese momento hubiesen cometido. El mundo vive en aquellos días momentos cruciales y es probable que los acontecimientos que están a punto de producirse no les permita rematar sus deseos de cambio, pero deben intentarlo.

Sándor Márai fue un novelista y periodista húngaro. Nació en el año 1900 en la entonces ciudad húngara de Kassa, (hoy Kosice y perteneciente a Eslovaquia). Murió en San Diego, California en 1989, suicidándose mediante un disparo en la cabeza, cuando tuvo conocimiento de que estaba condenado  a pasar el resto de su vida en un hospital dependiendo de otros para su cuidado.

Descendía de una acomodada familia de origen sajón. Su infancia y pubertad fueron conflictivas ya que se escapó varias veces de casa, por lo que fue internado en un colegio religioso. Posteriormente se trasladó a Liepzig para estudiar periodismo, carrera que abandonó. Viajó por Europa, especialmente por Europa Central, visitando París capital cultural de la época, donde tuvo contactos con alguno de los representantes más significados de las vanguardias estéticas del momento.

En 1928 se instala en Budapest comenzando una carrera literaria con la que se labra un gran prestigio, debido a la calidad de su prosa. Se le compara a Thomas Mann y Stefan Zweig y sus obras se venden sin problemas y se traducen a multitud de idiomas.

Si bien aplaudió que la Alemania Nazi obligase a Checoslovaquia y Rumanía a devolver a Hungría los territorios perdidos por el Tratado de Trianon, escribió contundentes artículos en contra del nazismo, declarándose un profundo antifascista, cosa no muy recomendable en la Hungría del momento. Su fama y prestigio lo mantuvieron a salvo de represalias de calado.

A los 23 años se casa con una dama judía. Este hecho será determinante para que abandone su país escapando del nazismo. En el año 1948 con el establecimiento del régimen comunista en Hungría es tachado de decadente y burgués y sus libros son prohibidos.

No le sorprendió, ya que él había escrito con anterioridad, refiriéndose a los nazis, lo siguiente: “De hecho, los alemanes son magos. Han acertado a realizar el milagro de que cualquier ser humano decente espere honestamente y lleno de anhelo a los rusos, a los bolcheviques que llegan como libertadores“. Al igual que era antifascista lo era también anticomunista.

Aunque destacó principalmente en la narrativa, también escribió obras de poesía, teatro y ensayo, así como múltiples colaboraciones periodísticas. En sus novelas, escritas en húngaro, analiza la decadencia de la burguesía de su país durante la primera mitad del siglo XX, en títulos como El ultimo encuentro, La herencia de Eszter, La mujer justa o la novela que ahora leemos,  Divorcio en Buda. Además de sus novelas, Márai escribió libros de memorias que relatan las convulsiones vividas por Hungría en esa primera mitad del siglo, como la Primera Guerra Mundial (retratada en Confesiones de un burgués) o las invasiones del ejercito nazi primero y el soviético después ( en ¡Tierra,Tierra!).

Posted on 26 Marzo, 2011, in Club Castrillón, Libros lidos, Obras and tagged , . Bookmark the permalink. 1 comentario.

  1. La novela esta bien en general. Un tanto descriptiva lo que es muy normal en la literatura de este autor. No hace vivir una época pasada y no muy lejana. Tanto en esta obra como en El último encuentro, Marai explora los sentimientos de culpa. Profundiza en los motivos por los que unos y otros hacen esto o aquello. Y lo hace no para señalar al culpable y justificarse, antes al contrario, para intentar descubrir que parte en esa culpa tienen los que aparentemente son ajenos al hecho que la provoca.

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